Power Skills, el arma de los jóvenes ante la IA

Especialistas aseguran que las nuevas generaciones pueden convertir a la IA en su mejor herramienta sin perder jamás el control del proceso a través de los Power Skills

thumb
Frente al desafío de la automatización por la IA, los jóvenes pueden hacerle frente con el aprendizaje constante.Ilustración: Jesús Sánchez

Frente a una realidad en la que la inteligencia artificial (IA) avanza más rápido que los planes de estudio universitarios, la mayor preocupación para las generaciones de profesionistas en formación no debería ser sólo aprender a programar, sino aprender a ser humanos capaces de dominar herramientas “tecnoemocionales”.

La integración de la tecnología en todos los sectores representa un “desafío mayúsculo” para los jóvenes que hoy intentan sumarse a un mercado laboral cada vez más competitivo y automatizado. Según datos de Dell Technologies, se estima que 85% de los empleos que existirá en 2030 aún no se han creado, lo que evidencia un ritmo de cambio sin precedentes.

Fernando Téllez, conferencista y autor del libro L.E.D.S., advierte que estamos ante un movimiento de “sustitución secundaria”. 

thumb
Fernando Téllez, conferencista y autor del libro L.E.D.S.Tomada de fertellez.com

A diferencia de la Revolución Industrial, que amenazaba a los obreros, esta nueva ola tecnológica apunta directamente a los trabajadores de “cuello blanco”: profesionales en áreas como marketing, ventas y administración de oficinas. 

Ante este panorama, el llamado a la juventud es claro: desarrollar las denominadas power skills (habilidades interpersonales, sociales y cognitivas) para no ser desplazados.

Para Téllez, especialista en neurocoaching, la clave de la supervivencia laboral no reside en competir con la capacidad de procesamiento de una máquina, sino en potenciar lo que nos hace únicos. 

Utiliza como metáfora que la inteligencia artificial es como un automóvil de lujo, equipado con la mejor tecnología, pero que siempre requiere de un conductor. 

No importa que el equipo sea el mejor del mundo... Lo más importante es que siempre el humano esté al volante”, afirma Téllez en entrevista con Excélsior, enfatizando que los humanos somos para las preguntas, mientras que las máquinas son para las respuestas.

El estándar tecnológico

En la transición de un mundo análogo a uno digital, habilidades como el pensamiento crítico, la inteligencia emocional y la adaptabilidad han dejado de ser “complementarias” para convertirse en el eje central del éxito profesional. Téllez destaca tres pilares fundamentales:

  • Inteligencia emocional: para la resiliencia y gestionar el miedo al cambio.

  • Pensamiento lateral: capacidad de resolver problemas complejos con soluciones creativas e innovadoras.

  • Pensamiento crítico: esencial para cuestionar y analizar la información en un entorno saturado de datos.
thumb
Reproducir
Un nuevo enfoque científico propone usar IA para crear gemelos digitales del cerebro, capaces de anticipar riesgos cognitivos y personalizar el cuidado de la salud mental. 

A éstas se suman la comunicación, la colaboración y, sobre todo, el liderazgo consciente. Según el especialista, estas capacidades no son innatas, sino que se entrenan con la práctica deliberada y la neuroplasticidad del cerebro. “Las power skills no nacen, se entrenan... el cerebro cambia con la práctica deliberada”, explica.

De jefes a mentores 

El desafío no es sólo para los jóvenes, sino también para las organizaciones. El mercado laboral actual presenta una paradoja: se exigen perfiles altamente capacitados —que dominen idiomas e IA— a cambio de salarios precarios. Esto ha llevado a que muchos jóvenes opten por el emprendimiento digital o la creación de contenido en lugar del empleo formal.

Señala que las empresas están perdiendo talento porque no ofrecen un “salario emocional” ni un propósito alineado con los valores de las nuevas generaciones, quienes son altamente sensibles a temas como la sustentabilidad y el medio ambiente.

Cuatro de cada tres personas y de jóvenes de estas generaciones renuncian a su trabajo porque lo que encuentran no son mentores, sino jefes”, advierte.

thumb
Durante décadas se asumió que la vida profesional seguía una ruta predecible: estudiar, conseguir empleo y crecer dentro de una misma industria.Archivo

Para enfrentar la incertidumbre, propone la metodología de las 3L: Liberas, Lideras y Logras. Este proceso invita a liberar el potencial personal, liderar la propia narrativa interna y, finalmente, lograr el propósito de vida. Asimismo, insta a los jóvenes a mantener una “mentalidad beta curiosa”, que consiste en ser sencillos, abiertos y constantes aprendices.

“El futuro pertenece no a quienes combinan, sino a los que van a combinar tecnología con humanidad”, concluye. Y agrega que mientras la IA procesa datos, los humanos procesamos emociones, valores y propósitos, y es en esa diferencia donde radica la verdadera ventaja competitiva.