Plasman los impactos del encierro; dibujos reflejan la falta de actividad física
Escuelas vacías, sin recreo y pocos alumnos se observan en dibujos realizados por niños de primaria, luego de dos años de pandemia, lo que evidencia pérdida de motricidad, habilidades sociales y ausencia de comunidad educativa: especialista

CIUDAD DE MÉXICO. Yuli es una niña quien siente que su escuela está muy vacía, sin muchos compañeritos, como sí los había antes de la pandemia.
Elsa, otra estudiante, ahora usa cubrebocas y tiene que estar atenta a la sana distancia que debe guardar cuando está en el plantel escolar.
Víctor dice que por ahora ya no puede salir al recreo, como parte de las nuevas medidas sanitarias adoptadas tras la aparición del virus SARS-CoV-2.
Con lápices y colores, niños y niñas mexicanos de primaria plasmaron en dibujos cómo es su regreso a la escuela después de dos años de crisis sanitaria.
Los dibujos, recopilados por Excélsior, muestran, por un lado, un retroceso en la motricidad de los trazos y, por otro, la ausencia de comunidad educativa, reflejada en escuelas vacías, sin recreo ni convivencia.

De hecho, el trazo de lo que nos habla es un desarrollo en términos de la neuropsicología; entonces, a menos actividad física, menos actividad motriz, menos habilidades sociales y menos desarrollo cognitivo, que se refleja en los trazos. Hay un deterioro muy evidente y se explica porque estuvieron año y medio en confinamiento, trabajando en la modalidad virtual”, explicó Juan Martín Pérez García.
Para el coordinador de la iniciativa Tejiendo Redes Infancia, estos dibujos, en gran medida, están mostrando su realidad: “inmuebles, escuelas, edificios, pero no compañeros y compañeras y eso llama muchísimo la atención.
Muy pocas personas presentes en los dibujos, comparados con otros que hemos visto en años previos, nos da cuenta de cómo las medidas de distanciamiento social que se tomaron en las escuelas surtieron un efecto importante en sentido negativo, porque ha representado una afectación en su socialización”, sostuvo.
En las imágenes, Nico le se dibujó sola afuera de su escuela. Ceci, de plano, sólo trazó su plantel, al igual que Amairani, Britani y Nicole. Para Pérez García es claro que la escuela dejó de ser el principal referente de socialización, aprendizaje y vínculos tras la pandemia de covid-19, pero lo más grave es que no se sabe qué ha sustituido ese lugar, lo que pone en riesgo a las infancias.

En este contexto, para el experto se llega a un Día del Niño con graves retrocesos para sus derechos.
Llegamos a un tercer 30 de abril en pandemia, con 14 reportes de desaparición todos los días, más de 16 mil casos, casi 16 mil 400 niños y niñas que han desaparecido”, dijo.
Particularmente, señaló, en los últimos tres años ha habido un incremento importante de desapariciones y homicidios.
Pasamos, del 30 de abril de 2018, de 3.6 homicidios diarios a este 30 de abril de 2022 con siete homicidios todos los días y, como esos, todos los indicadores están arriba, lamentablemente con un gobierno federal que ha tomado decisiones contrarias al artículo 4 constitucional, del interés superior de la niñez; un gobierno federal que no incluye a los niños y niñas en sus prioridades porque no votan, y toma decisiones mostrando una profunda discriminación, como en el tema de la vacunación contra covid-19”, aseguró Juan Martín Pérez García.

Consideró que no hay nada que celebrar este 30 de abril. “Más bien tiene que ser un 30 de abril para exigir que el Estado cumpla con obligación legal, pero incluso con el sentido común de que en una crisis, en una pandemia, niños, niñas y mujeres son primero”, afirmó.
REFLEJAN EL VACÍO ESCOLAR
En casi la mitad de los dibujos recopilados por Excélsior se reflejan escue- las vacías. Incluso en varias notas se ha referido que los niños sienten su espacio es- colar vacío, sin recreo.
La otra mitad de dibujos incorpora a sus compañeros, sin embargo, uno de los elementos a destacar es que no muestran juego, actividad, movimiento, asociado a las restricciones que se establecieron para el retorno a las escuelas”, detalló
Juan Martín Pérez García, coordinador de la iniciativa Tejiendo Redes Infancia. Indicó que la mitad de los dibujos no tiene color, muchos trazos son irregulares, y quizá los menores estén ansiosos. Se refleja, dijo, el deterioro motriz por la falta de actividad.
En sus dibujos se encuentra un reflejo de lo que se vive: aislamiento, poca socialización, añoranza, por la escuela y lo que implica el espacio de desarrollo y de juego con sus compañeros”.
Llama la atención que ningún dibujo incorpora a los maestros y maestras.
— Laura Toribio
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