Piden escuelas libres de virus y discriminación; de vuelta a la escuela
Tras más de un año de no asistir a la escuela debido a la crisis sanitaria, muchos niños ya piensan en cómo readaptarse

CIUDAD DE MÉXICO.
No será igual para todos. Diego Chavarría tiene dificultades de movilidad y estar en casa le facilitó el aprendizaje. Los hermanos Axel y Cedric viven con Asperger y enfrentan algunas dificultades con la educación en línea y también con la presencial. Sofía Elena, una niña trans, se olvidó de la exclusión y el bullying estando en su hogar, pero Noa, un niño transgénero, sí quiere volver a la escuela. Andoni es otro que vive con autismo, pero en sus clases presenciales desarrolló una excelente integración.
“En casa tengo todo a la mano"
Diego Chavarría, de 13 años, se ha visto beneficiado al estudiar en línea, pues ya no tiene que desplazarse.
Diego Chavarría, de 13 años, está por concluir el primer año de secundaria al igual que las clases a distancia, y no está seguro de querer volver a los salones, pues más allá del uso del cubrebocas, el gel sanitizante y la sana distancia, no sólo quiere que su escuela esté libre del virus, sino también de discriminación.
Diego tiene parálisis cerebral espástica y sufre de dificultades de movilidad, por lo que requiere muletas canadienses o andadera para caminar. Las clases en línea fueron un alivio para él, ya que dejó atrás el cansancio que le provocaba trasladarse de un lado a otro en la primaria, pues durante la contingencia también le tocó el cambio de la primaria a la secundaria.
“A veces quisiera regresar y a veces no, porque siento que me ha beneficiado mucho la pandemia en el aspecto de que todo es más fácil, lo tengo todo a la mano y en la escuela me movilizo mucho y es bastante estrés".
Su mamá, Érika Hernández, y él, encontraron respuestas a muchas preguntas que se hacían cuando asistía a la escuela. Entonces eran un problema los dictados, porque Diego no escribe a la velocidad de otros niños, aunque la primer sugerencia de la escuela fue que Diego grabara las clases para después repasarlas y hacer los ejercicios, su mamá sugirió que mandara las respuestas en mensajes de audio, lo que motivó una mayor participación de Diego.
El estudiante no se siente discriminado por sus maestros, quienes se han esforzado por integrarlo al grupo, pero la socialización con sus compañeros sí ha sido un problema que ha enfrentado.
“Son sólo compañeros, amigos como tal, no, porque, por ejemplo, cuando yo iba a clases presenciales en el recreo me sentaba solo porque yo veía a los niños correr y yo no podía y lo único que hacía era sentarme a comer y a pensar".
La escuela también le permitía a Diego llevar su celular por si tenía algún problema o emergencia, como alguna vez sucedió en el baño, el cual también ha sido adaptado a las necesidades del adolescente.
Érika relató uno de los días más difíciles de su hijo: “Ese día no lo voy a olvidar. Diego estaba llorando en el baño, me tuvo que mandar un mensaje, porque no podía y no quería salir, ya había tenido un accidente y se iban a burlar de él... yo en el trabajo. En ese entonces mi papi era a quien le hablaba y corría por él, le decía, 'papá, llévale a Diego una muda porque acaba de tener un accidente'".
Mientras para Diego su mayor preocupación es la movilidad y la convivencia social, su mamá no deja de pensar en lo que significa volver a la escuela con medidas sanitarias que antes no se tenían.
“Sufro sólo de pensar cuando Diego llegue a clases presenciales. ¿Por qué?, porque tienes que llevar una precaución, donde tienes que llevar una careta, un cubrebocas y Diego, por su motricidad, se va estar tocando la cara y le va a estorbar la careta, no va a ser fácil para él y también es uno de sus miedos".
Diego tiene un canal en Facebook: Por un mundo más consciente, en donde reflexiona sobre la discapacidad y que todas las personas sean vistas como iguales y de cara al regreso a clases pide a sus maestros que le permitan incorporar las herramientas que ha descubierto en casa.
Exclusión, un obstáculo en el ámbito escolar
Entre 2020 y 2021 se radicaron 31 quejas y reclamos calificados como presuntos actos de discriminación en el ámbito educativo, de acuerdo con el Conapred. El reporte ampliado a los últimos 10 años consigna mil 90 expedientes, entre los cuales 48% (484) fueron por causas relacionadas con la discapacidad, 11.4% (138) por causas de condición de salud y 11% (134) por apariencia física.
Concentrándose en 2020 y 2021 la tendencia se mantiene, el número de quejas donde la causa de discriminación fue vivir con alguna discapacidad fue de nueve menciones en las 31 quejas reconocidas por el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), por actos atribuidos a particulares y dos atribuidos a servidores públicos, esto sólo en 2020.
Por condición de salud hay tres menciones para particulares y tres para servidores públicos en 2020 y dos para particulares en 2021. También podría sumarse en este apartado la apariencia física de algunas discapacidades, como la padecida por Diego, o niños con sillas de ruedas o aparatos ortopédicos, en este caso se recibieron dos menciones de estas causas en 2020 atribuidas a servidores públicos.
Continuando con denuncias relacionadas con la apariencia exterior en 2020 se registraron 2 quejas por causa de identidad de género atribuidas a personas particulares y cero en 2021. Por causa de género en 2020 se registró una queja atribuida a particulares y una a servidores públicos. En 2021 no se han registrado quejas.
En el periodo de información de quejas compartido por el Conapred de los últimos 10 años, los derechos humanos más vulnerados han sido la educación, con 38.8% (957 casos), en segundo lugar, el trato digno, con 28.6% (703 casos), y la igualdad de oportunidades, con 13.9% (342 casos).
En esos 10 años, los estados que más quejas han acumulado han sido la CDMX, con 54.7% (596 casos); el Estado de México, con 12.7% (139 casos), y Jalisco, con 3% (33 casos).
De acuerdo con el informe compartido con Excélsior, las quejas por discriminación habrían tenido un drástico descenso al pasar de 157 en 2017 a 86 en 2018, a 40 en 2019 y 28 en 2020, la variación de dichos números no se explica en el informe y, hasta el cierre de esta edición, el Conapred no había respondido a una solicitud de entrevista sobre el tema.
Discriminación al acecho
Fueron 31 quejas y reclamos los que se erradicaron por presuntos actos de discriminación en el ámbito educativo entre 2020 y 2021.
1,090 expedientes por actos discriminatorios hubo en la última década, entre los cuales:
48% (484) fueron por causas relacionadas con la discapacidad.
11.4% (138) por causas de condición de salud.
11% (134) por apariencia física.
En el periodo de información de quejas compartido por el Conapred de los últimos 10 años, los derechos humanos más vulnerados han sido:
La educación, con 38.8% (957 casos).
El trato digno, con 28.6% (703 casos).
La igualdad de oportunidades, con 13.9% (342 casos).
En esos 10 años, los estados que más quejas han acumulado han sido:
La CDMX, con 54.7% (596 casos).
El Estado de México, con 12.7% (139 casos).
Jalisco, con 3% (33 casos).
Asperger, comprender su mundo
La pandemia obligó a Axel y Cedric a enfrentar distintos retos.
Axel, de 16 años, está terminando el segundo año en la preparatoria número 4 de la UNAM. No ha terminado de adaptarse tras concluir la secundaria, ni al modo presencial ni tampoco en línea.
“Yo creo que si me adapto bien realmente me gustaría este modo, pero también hay cosas que extrañaría de la preparatoria, así que primero debería sacar lo mejor de cada modo, en este caso, ni uno ni otro me logra adaptar bien".
Cedric, de 12 años, su hermano menor, está terminando primero de secundaria. Él sí se encuentra cómodo en las clases a distancia. Los dos hermanos viven con síndrome de Asperger.
“Son niños que tienen un coeficiente alto, la característica del autismo que ellos tienen es la parte social, el lenguaje corporal, lo literal, y eso les causa y les causaba problemas, porque cuando les hablan a los profesores parece como si los confrontaran, cuando ellos no confrontan, son muy claros, son muy transparentes, si ven un error o algo lo dicen sin filtro", explicó María Luisa Torres, mamá de Axel y Cedric.
Académicamente, el reto para Axel antes de la pandemia era mayor participación activa que le exigía la escuela, en la modalidad a distancia se le dificulta la búsqueda en redes y la cantidad de eventos de los que tiene que estar atento en las plataformas como Classroom.
Socialmente, Axel continúa tejiendo lazos con jóvenes de su edad. “Aunque he intentado socializar, sólo he hecho unos cuantos amigos y peculiarmente hago más excluidos de la sociedad, lo que es la gente popular me cuesta trabajo relacionarme, pero con personas en especial, digamos que son diferentes a los demás, notablemente con ellas sí me logro entender".
Su hermano Cedric, aunque más extrovertido que Axel, no tolera mucho el ruido en el salón y por eso pide a los maestros de secundaria que tomen eso en cuenta cuando vuelva a las clases, aunque él prefiere una mezcla de las dos modalidades.
“Sólo por curiosidad, yo diría que pudiera entrar a la escuela para ver cómo se ve, porque ya entré a secundaria en línea quiero saber cómo se ve y lo demás ojalá vaya bien cuando entre a la escuela de nuevo, pero sí pueden combinarse los dos (presencial y a distancia) yo elegiría eso".
Su mamá ha buscado escuelas donde al menos los maestros entiendan la condición de sus hijos. Mientras ellos han aprendido a superar las burlas y el bullying del que han sido objeto.
“En la primaria me decían cabezón y eso me molestaba mucho, pero la forma en que cambió mi forma de pensar fue una vez cuando estaba con un amigo probándome conos de sombrero y un cono a mi amigo le cubrió hasta la cara, pero a mí me quedó bien, demostrándome que sí tengo una cabeza más grande, desde entonces ya no lo tomo como un insulto, sino como una característica mía", relató Axel.
Cedric ha creado un mundo en un canal de YouTube donde es un superhéroe que nació de un choque con un honguito del videojuego de Nintendo Mario Bros.
“Yo vi que estaba como un tipo de lluvia de Cometas, porque ellos son literalmente estrellas o destellos, pero una de estas chocó contra esos bloques invisibles de Super Mario Bros y vi que salió el honguito y se hizo fusionar, y ahí es como nací; raro, pero sí es lo que pensé".
“La sociedad aún tiene prejuicios"
Pese a que Noa, un niño trans, nunca ha sufrido bullying, dice que las personas aún no respetan tanto.
Noa, de 11 años, es un niño transgénero, de género fluido, que está concluyendo el cuarto año de primaria. Su nombre ha sido modificado, pues los compañeros en su escuela no saben de su decisión, por eso no ha padecido bullying o discriminación alguna.
“Creo que es muy afortunado, no sé si él lo sabe así, es consciente de quién sí ha sufrido, pero me parece que nunca tuvo que enfrentarse a una discriminación obvia, más bien como que siempre fue muy abierto a quien es, también sabiendo que existía la posibilidad de que se le molestara por esas razones", explica la mamá de Noa, quien también pidió guardar el anonimato.
“Afortunadamente está rodeado de maestras, compañeros, también nosotros, familias que se han interesado y hasta incluso me han preguntado, a lo mejor en formas que no sé si son las mejores o no, pero tampoco es que las haya, más bien que valoro el interés y la intención de apoyar y de estar y, sobre todo, de respetar, que eso es lo principal", agregó la mujer.
Sí le gustan las clases en línea
Noa se siente bien con las clases en línea, aunque ya desea volver para ver a sus compañeros. Insiste en que no ha sido discriminado, pero también es consciente de que la sociedad aún tiene muchos prejuicios contra la comunidad trans.
“No diría que (la sociedad) no respeta, pero últimamente hay como muchas marchas de personas que quieren justicia, como las feministas, y la parte de la comunidad que están enamorados de alguien transgénero, o no sé qué no binario, pues es muy odiado en México, entonces la sociedad aún no respeta tanto".
Tampoco sabe si cuando crezca la discriminación trans habrá terminado. “No lo sé, tal vez siga igual, no tengo tantas expectativas, hasta el final es México, no cambia nada, casi nada, entonces, pues tampoco tengo expectativas buenas, pero tampoco malas".
Sobre qué cambios haría en la escuela, Noa la eliminaría por completo, pero si tiene que existir le quitaría las tareas en casa. “Que la hagan en el salón, ni cuenta como tarea, sino como trabajo, pero para no dejarlo para después de las clases".
La escuela de Noa se ha abierto al tema y así, durante la pandemia, la mamá de Noa, acompañada de una asociación, participó en una charla introductoria donde se habló de conceptos básicos en las indentidades transgénero.
“Me pareció como la primera puerta a abrirse en este diálogo, de que esto es una realidad y hay infancias trans en todos lados.
“¿Cómo intentas comprender más? Ah, bueno, empezando por informarse, y la escuela te da esta oportunidad, entonces para mí eso fue valioso".
“Tiene la oportunidad de ser ella"
Un grupo, cuya discriminación se documenta públicamente cada vez más, es el de las infancias transgénero, que en 2020 vieron avanzar sus derechos al tener la posibilidad de hacer el cambio de nombre en su acta de nacimiento sólo con un trámite administrativo.
Sofía Elena es una niña transgénero, cuyo caso Excélsior dio a conocer en junio de 2017. En ese entonces fue recibida por una escuela donde, al parecer, no sería discriminada, pues la comunidad educativa estaba al tanto de su transición. Las clases a distancia por la pandemia demostraron que no era así.
“Ahora que estuvimos confinados tuvimos oportunidad de verla cómo interactuaba en clase, cómo se estaba dando la relación con sus compañeros, y pues sí nos quedó claro que no la llevaba bien, que era víctima de bullying, por decirlo de alguna manera, y lo hemos platicado en varias ocasiones con ella, en el sentido de que se siente mucho más a gusto, más cómoda, estando en casa, que yo creo que no tiene que lidiar con los señalamientos que se dan, me imagino en la escuela", reveló Fernanda, mamá de Sofía Elena.
“No es un tema fácil y, a veces, la gente aparenta como que lo ha entendido y con esta situación te das cuenta de que no es así, aparentaba también que sus compañeros lo habían entendido perfectamente bien y no había ningún tema, pero siempre yo creo que hay cierta presión social al no ser invitada a fiestas o que hay algún tipo de reunión y no sucede".
Las clases a distancia le quitaron presión a Sofía Elena, quería estar puntual en clase, presentar sus trabajos en forma, no se le olvidaban las tareas. Al darse cuenta del bullying que padecía optaron por cambiarla de escuela.
“Nos contaba que cuando estaba en el transporte escolar, ciertas niñas la molestaban o le contaban a los niños: 'es que Sofía antes no era Sofía, antes era otra persona'; y les contaban la historia, entonces alguna manera eso es bullying", relató Fernanda.
También había insensibilidad al dejar tareas que ponían en duda la identidad de Sofía Elena, por ejemplo, cuando le dejaron una actividad con el CURP cuyo nombre Sofía Elena rechazaba, o también cuando le pidieron fotos de más pequeña cuando su imagen no correspondía con el género con el cual ella se identifica.
En la nueva escuela, sólo la directora y el personal docente saben de la identidad transgénero de Sofía Elena, para el resto de la comunidad ella es una alumna más.
“La veo muy contenta porque tiene la oportunidad de ser ella, nadie está con la lupa encima, Nadie conoce su historia, así iniciamos este ciclo escolar y, afortunadamente, creo que lo vamos a terminar ya con sus papeles en regla, puesto que ella ya tiene su acta de nacimiento y ya pudimos homologar sus documentos, entonces tendría ya este ciclo escolar que salir con su boleta con el nombre que ella eligió".
De acuerdo con la última encuesta infantil y juvenil realizada por el INE, en 2018, 58 mil 99 niños y adolescentes de 6 a 17 años indicaron que no se identificaban con un género específico, extrapolado a la población de esa edad que hay en el país se estima que hasta 80 mil niños y adolescentes tendrían una identidad de género distinta al sexo con el que nacieron.
Padres expresaron al Grupo Transformando familias y Transinfancia, su preocupación por el estrés que sienten sus hijos, con el regreso a clases.
Una escuela hecha a la medida
Xipal es una primaria y secundaria particular en el Estado de México, con 36 años de existencia, su directora, Claudia Perichart, es especialista en niños con deficiencia mental. El primer niño con discapacidad que recibió vivía con hipoacusia, sólo era capaz de escuchar una turbina de avión. Desde entonces han recibido niños con discapacidades sensoriales y de comunicación, motrices, mentales o múltiples.
“Cuando tú aceptas a un niño que tiene diferencias haces que él sienta que no tiene diferencias. ¿Por qué?, porque si hay un paseo, que vaya, que disfrute; o sea, integrarlos, por eso a mí, el término inclusión no me gusta, porque, al final, todos somos iguales, con características diferentes, porque, ¿estás de acuerdo que todos somos iguales y, a la vez, todos somos diferentes?".
Entre las cosas que le gusta dejar claro a la directora en cada nueva inscripción es que se trata de una comunidad, donde alumnos con discapacidad son bien recibidos e integrados a los grupos regulares de clase.
Pero Claudia advierte que no se trata sólo de aceptar a los alumnos porque sí, es un trabajo en conjunto, con padres de familia y, en su caso, de terapeutas que ayuden en el aprendizaje del alumnado.
A la entrevista con Excélsior acudió Andoni Cerdeira, un niño con autismo que cursa ahí el cuarto grado de primaria. Pilar Pérez, su mamá, cuenta el antes y después de estar en una escuela donde lo integran a la comunidad.
“Cuando metimos a Andoni a la escuela, todavía no teníamos un diagnóstico, pero sí notábamos ya ciertos comportamientos, cuando fuimos a una clase pública nos dimos cuenta de que no era una escuela para él, porque como que socialmente no se sentía cómodo conviviendo en el mismo escritorio con sus amiguitos, nos dimos cuenta que a él lo sentaban en una esquina", dijo la mamá de Andoni.
“Un ejemplo, la diferencia aquí, en Xipal, fue que en una de las presentaciones o festivales que hacen la escuela no sabía cómo iba a reaccionar en público en su primer festival, y entonces, bajaron a toda la escuela, suspendieron clases un ratito para saber cómo Andoni reaccionaba; Andoni reaccionó bien, y bueno, él es feliz aquí y la parte social ha sido fundamental".
Por eso, para Pilar y Jaime, papás de Andoni, ya urge el regreso a las aulas, pues aunque a la distancia Andoni se siente cómodo, prefieren que siga desarrollando sus habilidades sociales. Claudia, la directora de Xipal, también considera que la escuela en sitio es lo mejor para los niños.
“Este es su hábitat, aquí están, tienen sus espacios; en casa, bendito sea Dios que hay el Zoom y toda esta tecnología que nos acercó a, de alguna manera, estos alumnos pero, al final, los niños, sobre todo el preescolar y primaria, no están capacitados para estar tanto tiempo en una pantalla, no haciendo un juego, que eso les encanta, sino trabajando con una maestra".
Sobre la posibilidad de recibir a niños transgénero, Claudia dice que en Xipal tienen las puertas abiertas.
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