Patios de la Estación se convierte en galería abierta
“El muro manda. A veces pinto solo, a veces con un compañero. Pero siempre es el muro el que decide lo que va.

La frase de Yeer —productor del Festival Internacional Graffiti Session Vol. 1 y referente del arte urbano local— resume la esencia del movimiento que convirtió a Patios de la Estación en una gran galería a cielo abierto: aquí el grafiti no se impone, se dialoga. El muro habla, guarda memoria, conserva respeto y decide cómo y cuándo ser intervenido.
Con esa filosofía como punto de partida, Patios de la Estación se consolidó como galería abierta y epicentro del arte urbano en Cuernavaca durante el festival, donde la colonia transformó sus muros en un corredor visual que celebra identidad, memoria y aspiración. Con el respaldo del Ayuntamiento encabezado por el alcalde José Luis Urióstegui Salgado, 45 artistas locales, nacionales e internacionales intervinieron la comunidad con color, técnica y creatividad, convirtiendo la cancha de usos múltiples y diversas fachadas en un espacio vivo y compartido.
‘El grafiti tiene su memoria’

Yeer explica que la práctica del grafiti en Patios obedece a principios de respeto no escritos:
El grafiti tiene su memoria, tiene su respeto. Aquí seguimos principios básicos, aunque la gente no los vea.”
Para él, grafitear no es mandar un mensaje institucional ni buscar aprobación: es estilo, personajes, continuidad, una forma de estar en el barrio y dejar huella desde la autenticidad.
Entre las obras más emblemáticas del festival destaca un mural que ya forma parte del paisaje simbólico del barrio: las figuras de Lionel Messi y Cristiano Ronaldo flanquean el nombre “Patios de la Estación”. El barrio ha resignificado el mensaje: los íconos del fútbol dejaron de ser solo celebridades y se convirtieron en símbolos de posibilidad, esfuerzo y futuro para la comunidad.

En otro muro, una figura femenina hiperrealista domina el callejón. Su rostro firme y expresivo —trabajado en morados y sombras profundas— convive con tags y trazos que responden a los códigos del grafiti: respeto por lo que ya estaba, integración con lo previo y un diálogo continuo con la vida diaria del barrio. La pieza cambia con la luz del día y se volvió una presencia constante para quienes transitan por la zona.
El festival reunió a artistas de El Salvador, Colombia, Argentina, así como de diversos estados de México y municipios de Morelos, cada uno aportando una voz visual distinta que renovó el paisaje urbano. Las intervenciones mezclan identidad, técnica y narrativa, fortaleciendo la apropiación comunitaria del espacio público.
Impulso al arte urbano

El presidente municipal José Luis Urióstegui Salgado reiteró el compromiso de su administración para impulsar el arte urbano y convertir los espacios públicos en auténticas galerías al aire libre. “El street art es más que color; es un motor de cambio que transforma la ciudad, genera conciencia y conecta a la comunidad a través de la creatividad”, señaló.
El festival también fortaleció la participación ciudadana, el acceso gratuito al arte y la cohesión social. La organización estuvo a cargo de la Coordinación Técnica del programa Hábitat Morelos, la Jefatura de la Oficina de la Gubernatura, la Secretaría de Cultura estatal, y la producción de los artistas Yeer y Noble.
*mvg*
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