Opacidad y tráfico de influencias: el Intento de captura del contrato de vales en la UdG
La trama revela que, lejos de una legítima defensa de los derechos de los trabajadores, existe una colusión entre los líderes de los sindicatos académico y de trabajadores con la empresa

Por: Redacción de Investigación Política
La administración de la Universidad de Guadalajara se encuentra bajo un asedio orquestado por intereses que mezclan el poder empresarial y las cúpulas sindicales. La empresa Toka International, propiedad de los hermanos Hugo y Eduardo Villanueva, ha iniciado una agresiva campaña de presión para recuperar el contrato millonario de vales de despensa que le fue retirado tras años de irregularidades y un servicio deficiente. Esta firma, vinculada estrechamente con el exrector Ricardo Villanueva, se benefició desde 2019 de acuerdos multianuales que hoy son cuestionados por su falta de transparencia y posibles conflictos de interés.
La trama revela que, lejos de una legítima defensa de los derechos de los trabajadores, existe una colusión entre los líderes de los sindicatos académico y de trabajadores con la empresa para intentar forzar a la rectora Karla Alejandrina Planter Pérez a proceder con la rescisión del contrato para operar las tarjetas de vales de despensa de la UdeG adjudicado a Servicios Broxel en la licitación LI-012-DF-2025. Los informes señalan que, durante la gestión de Toka, los usuarios padecieron cobros duplicados y una atención al cliente que rayaba en el abandono. Pese a esto, las dirigencias sindicales han preferido lanzar una ofensiva de desinformación, priorizando la recuperación de sus propios privilegios por encima de la estabilidad institucional.
Expertos advierten que ceder ante estos amagos no solo comprometería la gestión y credibilidad de la Rectoría, sino que acarrearía consecuencias económicas devastadoras por incumplimiento con el proveedor actual. Más grave aún, un cambio abrupto en la proveeduría pondría en riesgo el sustento de miles de familias universitarias que dependen de esta prestación para cubrir sus necesidades básicas de alimentación. Lo que está en juego no es solo un contrato, sino la integridad administrativa de la máxima casa de estudios de Jalisco frente a una "mafia" que busca mantener beneficios inconfesables a costa del erario y la estabilidad de sus propios agremiados.
Vicios con cargo al erario: el escándalo de los vales de despensa usados en "giros negros”
Lo que debería ser un mecanismo de justicia social para fortalecer el poder adquisitivo de los trabajadores universitarios se transformó, durante casi una década, en un fondo para el exceso y el despilfarro. Se ha revelado que, bajo el amparo del contrato con Toka International, los sindicatos de la Universidad de Guadalajara mantuvieron privilegios que permitieron el uso de vales de despensa en consumos totalmente ajenos a su propósito legal: alcohol, tabaco y pagos en los llamados "giros negros" o centros nocturnos.
A pesar de que los contratos colectivos estipulan que estos recursos deben destinarse estrictamente a la canasta básica, alimentos y artículos de higiene, la omisión sistemática de Toka para controlar las operaciones permitió que grandes cantidades de dinero se desviaran hacia lujos y vicios. Esta situación no solo constituye una falta ética grave, sino que vulnera la estabilidad económica de las familias universitarias que, en lugar de recibir un apoyo para su nutrición y bienestar, veían cómo el recurso se diluía en establecimientos de dudosa reputación.
La resistencia virulenta de las cúpulas sindicales ante el ordenamiento administrativo emprendido por la Universidad no es otra cosa que el descontento de quienes han perdido una "barra libre" financiada con recursos de la ciudadanía. Mientras la Rectoría busca que los vales cumplan su función social, las dirigencias sindicales responden con difamaciones y quejas infundadas, defendiendo un modelo de impunidad que permitía emborracharse a costa del presupuesto destinado a la calidad de vida de los trabajadores. La defensa de este esquema de "giros negros" por parte de los sindicatos es la prueba de una conducción que ha perdido la brújula moral.
«pev»
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