Niños en México, bajo fuego emocional
Los niños atendidos por el Consejo Ciudadano buscan auxilio por crisis de ansiedad y soledad; además, en 55% de los casos de violencia sexual, el agresor es un familiar cercano

La escena se repite con una frecuencia y lacera sin pausa a México. En la colonia Santa Elena de la Cruz, en Guadalajara, Jalisco, a principios de mayo pasado una niña salió a comprar pan. No regresó a casa con la tranquilidad de quien cumple un encargo, sino con el impacto de una agresión que quedó grabada en las cámaras de seguridad y en su memoria, luego de que un sujeto la tocó indebidamente.
El hombre, que fue detenido días después, recibió su cambio y se retiró de la tienda de abarrotes, mientras ella quedó paralizada y quebró en llanto.

Este episodio no es un hecho aislado y vecinos de la zona exigen un alto, pues “las calles ya no son de los niños; el miedo ha sustituido al juego a la pelota”.
Más allá de la agresión física, existe una herida invisible que está desbordando las líneas de atención.
De acuerdo con el Reporte NNA Libres de Violencias 2026, presentado por el Consejo Ciudadano para la Seguridad y la Justicia, la demanda de contención emocional ante episodios de violencia se ha convertido en la principal razón por la que las infancias buscan ayuda.
Entre enero de 2025 y abril de 2026, el organismo brindó atención a 15 mil 326 niñas, niños y adolescentes (NNA).
Seis de cada 10 solicitudes de apoyo están relacionadas con la necesidad de atención psicológica derivada de la ansiedad, la soledad y los conflictos familiares.
Los menores no sólo están siendo víctimas de agresiones externas, sino que están lidiando con un entorno que les genera un sufrimiento mental constante.
En el rubro de violencia sexual, que incluye abuso, violación y acoso, se documentaron mil 91 reportes. De esa cifra, las niñas representan 85% de los casos.
Y en este panorama, WhatsApp se ha convertido en el puente entre el miedo y la esperanza.

Partimos de que el canal de comunicación predilecto de las nuevas generaciones es el WhatsApp; 72% de las peticiones de ayuda llegan por esta vía”, explica Gabriela González García, directora general del Consejo Ciudadano para la Seguridad y la Justicia de la Ciudad de México.
Subraya que 68% de quienes piden apoyo son niñas y adolescentes. “Esto tiene toda lógica si observamos cómo es la proporción del delito; generalmente las mujeres y las niñas suelen ser en mayor medida víctimas”, puntualiza en entrevista con Excélsior.
¿Qué es lo que motiva a un menor a escribirle a un desconocido en busca de ayuda? Los datos del Consejo Ciudadano revelan que 41% de los contactos iniciales son para solicitar apoyo psicológico. Sin embargo, Gabriela aclara que no siempre se trata de una terapia a largo plazo en el primer contacto, sino de una necesidad humana fundamental.

Cuando hablamos de apoyo psicológico, nos referimos a los primeros auxilios psicológicos. Hablamos de infancias que necesitan ser escuchadas, orientadas respecto al manejo de sus emociones, que quieren expresar problemáticas familiares, crisis emocionales o que no saben cómo manejar la violencia escolar”, señala.
“La contención psicológica nos habla de infancias que están creciendo muy solas. La soledad es de las principales emociones por las que se acercan a buscarnos”, dice, subrayando que el Consejo se ha convertido en esa “primera línea de acción y contención” donde, a diferencia de otros servicios modernos, no hay inteligencia artificial (IA), sino especialistas humanos listos para escuchar.
Alertan por violencia en hogares de México
Uno de los puntos más críticos que destaca González García es el desplazamiento del peligro hacia el ámbito privado. El informe documenta mil 91 reportes de violencia sexual en el último periodo, donde las niñas representan 85% de las víctimas.
La realidad empeora al identificar al agresor. “Mayoritaria y lamentablemente, las agresiones se cometen en el hogar de la víctima en 35% de los casos”, revela. En 55% de las situaciones, el agresor es un familiar directo —padre, hermano o tío— y en 84%, el género del agresor es masculino.

“¿Qué pasa cuando el victimario está en el seno de un hogar? Ahí es cuando tenemos que trabajar más de la mano con las víctimas para empoderarlas y buscar sus otras redes de apoyo para llevar a cabo estos procesos de denuncia”, explica. Esta situación complica el acceso a la justicia, pues legalmente un menor requiere ser acompañado por su tutor para denunciar, y cuando el tutor es el agresor, el Consejo debe intervenir para fortalecer psicológicamente al menor y buscar alternativas seguras.
González García advierte que la violencia no se limita a las paredes de la casa, se ha trasladado al plano digital con una sofisticación alarmante. Los delitos hoy incluyen la producción de material de abuso sexual infantil, el ciberacoso y una modalidad creciente: la sextorsión.
El agresor pide imágenes de contenido íntimo a una infancia y después, bajo la amenaza de publicarlas en redes sociales, la engancha para que siga enviando material ilimitadamente o incluso dinero”, detalla. Además, han detectado fraudes digitales donde, a través de aplicaciones, se les ofrece dinero a los menores a cambio de fotografías íntimas.
Ante esto, el Consejo apuesta por la alfabetización digital. “Esta ciudadanía digital no se adquiere a los 18 años; se construye desde que eres usuario de redes. Si las personas conocieran que su material será usado para fines de lucro, tendrían otros cuidados”, afirma Gabriela, quien promueve el diálogo franco entre padres e hijos como la mejor herramienta de prevención.
Otra de las labores del Consejo es la atención a crisis extremas. 18% de las infancias que atienden presentan alguna ideación suicida, planeación o incluso contactan a la línea mientras ejecutan el acto. El éxito de estas intervenciones, dice, radica en la confidencialidad y el anonimato que ofrecen.
Llamado a la acción
Para la directora general, el Estado no puede ser el único responsable. Existe una corresponsabilidad necesaria que empieza en la crianza. “Un maestro no puede suplir la estructura que los padres deben dar. La responsabilidad de la crianza empieza en casa”, enfatiza.
El Consejo no sólo ofrece contención; brinda acompañamiento jurídico gratuito y procesos de terapia de nueve a 12 sesiones. Además, mantiene alianzas con organismos como la Asociación de Bancos de México y cadenas hoteleras para ampliar la red de protección.
Gabriela concluye con una premisa que guía su gestión: “Cada niña, niño y adolescente merece crecer con dignidad, cuidado y oportunidades. En el Consejo Ciudadano seguiremos haciendo de la escucha una herramienta de protección y de cada llamada, una oportunidad para cambiar una vida”. Para ello, recuerda la Línea de Seguridad y Chat de Confianza 55 5533 5533.