La polémica declaración en el tema de las pensiones
Pensar en que los trabajadores deben ahorrar por sí mismos de su salario, sin que exista una obligación por parte de los patrones de aportar a dicho fondo, es lo mismo que decir que la casa en que viven debe ser adquirida por ellos

CIUDAD DE MÉXICO
El martes 13 de octubre, diversos medios replicaron las recientes declaraciones que señalan que los patrones no deben aportar a la pensión de los trabajadores.
Estas declaraciones se manifiestan en contra de que los patrones aporten para la pensión de los trabajadores, ya que considera que sólo estos últimos son los que deben hacerlo, sacrificando su consumo presente para aspirar a un futuro digno, equiparando a la pensión con un impuesto más.
Recuerdo mis clases de derecho laboral impartidas por un gran abogado y amigo, el licenciado Antonio Diez de Bonilla Altamirano, quien nos explicaba con una jarra de café y el periódico del día el equilibrio en las relaciones de trabajo entre los factores de producción y la fuerza de trabajo, concepto que surge del artículo 123 Constitucional y la Ley Federal del Trabajo.
Son las leyes que han existido desde hace muchos años, las cuales claramente han propiciado el crecimiento de sus empresas gracias a un orden jurídico que permite tener reglas claras en las relaciones de trabajo, así como la creación de organismos tales como el IMSS y el Infonavit, a los cuales se contribuye de manera tripartita o de manera única por parte del patrón dependiendo del concepto de que se trate.
Pensar en que los trabajadores deben ahorrar por sí mismos de su salario, sin que exista una obligación por parte de los patrones de aportar a dicho fondo, es lo mismo que decir que la casa en que viven debe ser adquirida por ellos y, por lo tanto, los patrones no deberían pagar el 5% de aportaciones al Infonavit.
La reciente propuesta de reforma enviada por la 4T en materia de pensiones pretende incrementar el porcentaje de pago únicamente a cargo de los patrones, lo cual no hace sentido, ya que la forma de integración de carácter tripartita debe conservarse de manera proporcional como está establecido en las leyes que fueron emitidas por el constituyente de 1910 y que han evolucionado a través de los años, las cuales claramente han permitido el crecimiento de negocios de manera ordenada, generando riquezas cuantificables, así como una estabilidad económica en las familias de los trabajadores.
Estamos hablando de temas delicados ya que, bajo este argumento, se podría cuestionar el porqué de la obligación de pago de la PTU, la cual es un 10% que el patrón está obligado a pagar de las utilidades de la empresa a favor de los trabajadores.
Consideramos que existe una clara razón en revisar los porcentajes antes mencionados o incluso la forma en que deben de ser distribuidos, lo cual debe venir acompañado de una reforma que permita un claro cumplimiento, tal es el caso de otros países que tienen porcentajes más bajos de impuestos y éstos se cumplen de manera puntual por parte de los empresarios. De nada sirve incrementar el Impuesto Sobre la Renta (ISR) a 50%, si esto sólo propicia más evasión o elusión. Sucede lo mismo con las pensiones, de nada sirve incrementar el porcentaje de pago si no existe una adecuada fiscalización.
Coincido en el hecho de que el incremento que se pretende en la propuesta de reforma en materia de pensiones no debe ser pagado únicamente por los patrones, ya que esto traerá como consecuencia más despidos e incremento en los precios de bienes y servicios, ya que claramente este pago no saldrá del bolsillo de los patrones, sino de todos los mexicanos.
Le pongo un ejemplo, si una empresa tiene 100 empleados con una nómina afiliada al IMSS con valor de $1 millón de pesos, incrementar en un 8% el pago al fondo de pensión de los trabajadores implica un incremento de $80 mil pesos mensuales que deberá pagar el patrón, por lo que surge la pregunta: ¿de dónde saldrá ese dinero considerando que la pandemia ha afectado a las empresas?
Como le comento, saldrá de despedir a 8 empleados de la empresa en cuestión y repartir el trabajo entre los que queden o saldrá de incrementar el precio de los productos de la empresa, lo cual pagaremos los mexicanos en una evidente escalada de precios por inflación.
Ni el gobierno ni los patrones son los papás de los trabajadores, pero el equilibrio entre los factores de producción y la fuerza de trabajo no debe desaparecer, ya que esto es el corazón de las pensiones en materia laboral.
Gracias Toño, por lo enseñado con ese gran corazón por el derecho laboral y de la seguridad social.
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***MJPR****
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