La Champions League está de vuelta con los partidos de ida de playoffs que nos darán como resultado a los últimos ocho clubes que disputarán los octavos de final. Varios equipos con enorme historia tendrán que enfrentar el reto de jugar esta fase, entre ellos se encuentra la Juventus, conjunto que ha disputado nueve finales del prestigioso certamen.
El club de Turín debutó el martes en el playoff con el pie izquierdo, sufriendo una de sus derrotas más humillantes en la Copa de Europa, perdiendo en Estambul 5 a 2 con el Galatasaray, que, salvo una remontada épica del dos veces monarca europeo, estará en los octavos de final por primera ocasión desde 2014, año en el que, curiosamente, eliminó en la fase de grupos a su reciente víctima.
El tropiezo en territorio turco es uno más que se le acumulan al conjunto bianconero. Lo sucedido a la Juve ayer es un reflejo claro de la crisis que vive el futbol italiano, sin duda, la peor de su historia; desde que el Inter se coronó en 2010, ninguna institución italiana se ha quedado con la famosa orejona.
De dominador del balompié en el viejo continente, el calcio a pasado a segundo plano, competitivo, pero lejos del poderío que le vio ser el campeonato más poderoso del planeta durante tres décadas, en las que sus instituciones eran protagonistas y las grandes figuras del futbol jugaban en la Serie A. Eso es cosa del pasado y no se ve para cuándo las cosas puedan cambiar. El impacto del escándalo del calciopoli en 2006 fue el inicio de este periodo aciago en el que los clubes de la bota itálica fueron perdiendo prestigio fuera de sus fronteras, viendo cómo las ligas de Inglaterra, España y Alemania se convirtieron en las referentes del futbol europeo.
El problema es que lo sucedido a nivel de clubes ha repercutido a nivel de selecciones, en donde la otrora orgullosa Nazionale también ha dejado de ser protagonista; de hecho, no juega un partido de segunda fase del Mundial desde el 9 de julio de 2006. Dos eliminaciones en fase de grupo antecedieron a no participar en las últimas dos ediciones de la Copa del Mundo y corre el riesgo de quedarse fuera por tercera edición consecutiva. De tener cracks de sobra, el seleccionador nacional ahora batalla para encontrar futbolistas de talla internacional, razón por la cual, quitando el inesperado triunfo en la Eurocopa disputada en 2021, Italia ha acumulado varios fracasos sonoros en tiempos recientes.
El presente se ve oscuro y el futuro no pinta para ser mejor. La poca producción de futbolistas en comparación a lo que sucedió por tantos años es una triste realidad, y si se agrega que las instituciones de la Serie A ni siquiera pueden competir en el mercado con los poderosos clubes de otras ligas, el problema a nivel de clubes es serio. La escasez de jugadores seguirá propiciando que su selección se mantenga muy lejos del lugar que ocupó en la élite internacional.
