Cuando vendedores ambulantes identificados con la diputada Diana Sánchez Barrios agredieron a Alessandra Rojo de la Vega y a su equipo, en un video se oye a la alcaldesa gritar: “Se te olvida quién fue la única que estuvo contigo en tu atentado”.
Rojo de la Vega se refería al ataque a balazos que Sánchez Barrios sufrió el 17 de octubre de 2024 en calles de Centro Histórico, cuando un sujeto se mezcló entre los transeúntes para disparar contra ella y dos de sus acompañantes.
Muy pocos saben que la alcaldesa estuvo toda la noche en el hospital donde la diputada fue atendida, pernoctando al lado de Alejandra Barrios Richard, madre de Diana y una de las líderes históricas del comercio informal en la CDMX.
Nadie de la 4T estuvo ahí para apoyar a Sánchez Barrios, que llegó a Donceles por el PRI como suplente de su hermana Silvia, pero que después de rendir protesta dieron el brinco a Morena.
Alessandra y Diana eran cercanas, quizá por eso el fuerte reclamo de la alcaldesa cuando sus huestes la agredían a ella y a su equipo.
El que Sánchez Barrios haya traicionado al partido de su familia, y que la llevó a la diputación, se puede entender por las presiones que tanto ella como su madre sufrían desde la Fiscalía de la CDMX; le ofrecieron cerrar las carpetas judiciales a cambio de dar el brinco.
Hasta ahí, muy poco que reclamar, pues primero es la familia. Pero olvidar no sólo la solidaridad de quien le tendió la mano en momentos tan delicados, y permitir que sus huestes la agredieran, no tiene justificación.
Porque una cosa es la lucha política, en la que ambas juegan en equipos diferentes; otra es poner en riesgo la vida de una mujer que la apoyó. Nadie garantizaba que los agresores no trajeran una navaja u otro tipo de arma, con el riesgo de que pasara una tragedia.
Dicen en el entorno de la diputada que alguien en Morena le ofreció a Diana la alcaldía de Cuauhtémoc, a cambio de atacar política y mediáticamente a Alessandra, a quien ven como un riesgo para la 4T.
Nada más lejos de la realidad, y no porque Sánchez Barrios carezca de capacidad, sino porque no es morenista pura, y antes de ella hay una larga lista de aspirantes con apoyo de la cúpula.
De cualquier forma, le sigue haciendo la chamba a quien le prometió el puesto, y ayer en Donceles dio a conocer que presentó una denuncia por violencia política de género en contra de Alessandra, ¡por las agresiones en el desalojo donde la alcaldesa fue la atacada!
Pidió también exhortarla a que asista a las mesas de trabajo de reordenamiento del ambulantaje; mesas a las que no fue convocada por el gobierno. Diana le hace segunda a César Cravioto, quien juega con fuego, pues si le hubiera pasado una desgracia a la alcaldesa, ¡adiós Morena y gobierno de la CDMX!
Con las agresiones de sus huestes y la imagen donde se ve haciendo la barrioseñal a un ciclista que le reclamó por obligarlo a salir del carril confinado para bicicletas, Diana está pasando rápidamente de víctima a agresora, y eso va a dañar mucho su carrera.
CENTAVITOS
Si en lugar de tirar el dinero para una ciclovía que no servirá a los capitalinos, Clara Brugada hubiera metido ese dineral en intervenir la Calzada Zaragoza –que año con año se inunda y pone en peligro a miles de familias–, estaría en condiciones de aminorar el riesgo de desgracias en la zona. Cuando vengan las tormentas, el gobierno se recargará en la gastada política reactiva y no preventiva. ¿Por qué esperar a que se presente la tragedia?
