La CTM envía carta para extorsionar
La Confederación de Trabajadores de México (CTM) volvió a colocarse en el centro de la polémica tras la difusión de una carta

La Confederación de Trabajadores de México (CTM) volvió a colocarse en el centro de la polémica tras la difusión de una carta, presuntamente firmada por su Secretario General, Carlos Aceves del Olmo, en la que se solicita a federaciones estatales y agrupaciones confederadas una aportación económica “para fortalecer el aguinaldo de los trabajadores al servicio de la CTM”.
El documento, fechado el 26 de noviembre de 2025, pide que los apoyos se entreguen directamente en la Secretaría General del Comité Nacional. En condiciones normales, podría tratarse de un trámite interno; sin embargo, las circunstancias que rodean esta misiva abren interrogantes que deben ser atendidas con transparencia.
Uno de los elementos más llamativos es que Carlos Aceves del Olmo no ha aparecido en público desde hace más de cuatro meses, situación que ha alimentado especulaciones sobre su estado de salud y la forma en que realmente se ejerce la conducción de la central obrera.
A ello se suma que la firma que aparece en el documento es un facsimilar, no una firma autógrafa. Este detalle, aunque no necesariamente irregular por sí mismo, sí resulta preocupante cuando se trata de solicitudes económicas de alto volumen, especialmente en un contexto de ausencia prolongada de la figura que supuestamente suscribe la misiva.
Diversas fuentes dentro del movimiento obrero, que piden no ser identificados por seguridad, señalan que las aportaciones solicitadas oscilan entre 1 y 5 millones de pesos, cifras que en cualquier institución requerirían controles estrictos, criterios públicos y mecanismos de supervisión.
Pero la carta no explica cómo se calcularán los montos, quién administrará los recursos, qué trabajadores serán beneficiados, bajo qué criterios, ni cómo se garantizará que las aportaciones no se desvíen a otros fines.
Solicitar dinero a las organizaciones afiliadas no es, en sí mismo, una práctica inédita en el sindicalismo mexicano. Sin embargo, el contexto actual de la CTM eleva las preocupaciones a otro nivel:
- El Secretario General no aparece públicamente desde hace meses.
- La firma no es autógrafa.
- No se explica el destino detallado de los recursos.
- Las cantidades solicitadas son extraordinariamente altas.
- No existe anuncio público sobre el programa de apoyo que supuestamente beneficiaría a los trabajadores.
Este tipo de prácticas alimenta la percepción de un sindicalismo opaco, vertical y desconectado de sus bases, muy lejos de los estándares de modernización y democracia sindical que exige la legislación laboral contemporánea.
En un país que demanda cada vez más transparencia, democracia sindical y rendición de cuentas, cartas como esta solo profundizan la percepción de que ciertas prácticas del viejo sindicalismo permanecen intactas.
Si la central obrera quiere recuperar credibilidad, el primer paso es sencillo, explicar qué está pasando.
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