Juan Ramón de la Fuente, el rector ecuánime y conciliador

Durante su liderazgo, la UNAM enfrentó la huelga que concluyó con la entrada de la PFP en febrero de 2000. Sobre el actual proceso por Rectoría, prefiere no opinar

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Juan Ramón de la Fuente, ex rector de la UNAM.

Recién llegado a México, después de cinco años de ser representante del país ante las Naciones Unidas, Juan Ramón de la Fuente es muy claro: “no voy a intervenir”, responde ante la pregunta sobre el proceso de sucesión de la Rectoría en la UNAM.

Juan Ramón de la Fuente se convirtió en rector de la Universidad Nacional, a los 48 años de edad, el 17 de noviembre de 1999, luego de la renuncia del rector Francisco Barnés de Castro, quien enfrentó una crisis interna, encabezada por el Consejo General de Huelga (CGH) que paralizó las actividades de la UNAM desde abril de ese año, hasta febrero de 2000.

De la Fuente era secretario de Salud del gobierno de Ernesto Zedillo Ponce de León cuando diversos integrantes de la comunidad universitaria lo propusieron como rector ante la Junta de Gobierno de la máxima casa de estudios.

Al exrector Juan Ramón de la Fuente le correspondió afrontar el ingreso de la entonces nueva Policía Federal Preventiva (PFP) para desalojar a los paristas que se negaban a acuerdos con la Rectoría para entregar las instalaciones universitarias.

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El 6 de febrero del año 2000, alrededor de las 6:30 de la mañana, la PFP irrumpió en el auditorio Justo Sierra de la Facultad de Filosofía y Letras, en Ciudad Universitaria, mejor conocido como Che Guevara, donde se llevaban a cabo las asambleas del CGH, así como a diferentes entidades de la UNAM, para sacar a los huelguistas y hacerse de las instalaciones.

Juan Ramón de la Fuente, el rector del cambio de siglo en la UNAM, fue quien abrió la ronda de médicos como máximas autoridades administrativas de la Universidad Nacional, porque antes de él había sido Octavio Rivero Serrano, el último médico en Rectoría, que concluyó un primer periodo en 1984, pero no reunió los apoyos necesarios para reelegirse.

De la Fuente sí se reeligió y concluyó un rectorado de ocho años, lo sucedió José Narro Robles, también médico, que estuvo en la Rectoría otros ocho años, y después Enrique Graue, un tercer médico, que se mantuvo ocho años más, para sumar un total de 24 años de hegemonía de médicos en el máximo cargo administrativo de la Universidad Nacional Autónoma de México.

No tengo nada que decir al respecto, ya no son mis tiempos, cuando fueron mis tiempos dije lo que me parecía y creo que la Universidad tiene sus propios mecanismos y sus propias formas de ir avanzando en estos procesos, así que a mí ya no me toca, no voy a hacer ningún comentario al respecto, porque no me toca, no por otra razón”, responde cuando se le pregunta cómo ve el proceso de sucesión de la Rectoría en la UNAM y si existe algún riesgo de intromisiones.

Juan Ramón de la Fuente tuvo la tarea fundamental de estabilizar internamente a la Universidad Nacional. Entre el año 2000 y 2004 debió conciliar con diferentes sectores de la UNAM y ceder a mantener algunas conquistas del Consejo General de Huelga como cubículos en todas las escuelas y facultades y el Che Guevara, que desde entonces está en dominio de un grupo de jóvenes.

Everardo Moreno Cruz, entonces subprocurador general de la República, recuerda que entregó a Fernando Serrano Migallón, quien entonces estaba a cargo de la abogacía general de UNAM, todas las instalaciones limpias, por lo que lamentó que poco tiempo después el auditorio Justo Sierra volviera a ser invadido.

Y sigue ocupado, lamentablemente el rector Juan Ramón de la Fuente permitió que se ocupara nuevamente ese auditorio”, dijo a Excélsior Moreno Cruz, a quien le tocó coordinar el operativo de la entrada de la PFP a la Universidad Nacional.

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Integrantes del CGH frente a autoridades de la PFP.

Durante su proceso de reelección, Juan Ramón de la Fuente enfrentó a un poderoso contrincante, el matemático José Antonio de la Peña, quien contaba con múltiples apoyos por parte de la comunidad universitaria, pero al final la Junta de Gobierno optó por la continuidad, para que De la Fuente concluyera el proceso de reconciliación de la Universidad Nacional Autónoma de México.

La Universidad siempre ha sido una institución que ha estado íntimamente vinculada con el desarrollo de México, lo seguirá siendo más allá de etapas y periodos y, bueno, yo me siento muy orgulloso de regresar como profesor emérito”, asegura a Excélsior cuando se le pide su diagnóstico de la UNAM.

En los últimos cinco años, se ha criticado a la Universidad Nacional desde espacios oficialistas, la han señalado de haberse derechizado, e incluso en dos ocasiones, legisladores de Morena, intentaron meterse en la vida interna de la institución con iniciativas para cambiar su Ley Orgánica, la última en marzo de este año.

En este proceso de sucesión, los 17 aspirantes a la Rectoría tienen clara la importancia de defender la autonomía de la UNAM, ante los embates de diversos actores ajenos a la institución.

En su discurso de toma de posesión, el 19 de noviembre de 1999, durante el cual, reconoció que la UNAM caminaba sobre el filo de la navaja, Juan Ramón de la Fuente destacó su creencia en la autonomía universitaria como la atribución para dirimir diferencias y definir el rumbo.

En medio de uno de los momentos más complejos en la vida la UNAM, De la Fuente, se comprometió a defenderla ante quien pretendiera desacreditarla.

Cuando fue nombrado como profesor emérito de la Facultad de Medicina en 2017, reconoció que el México de hoy, es impensable sin la UNAM, por lo que se le debe cuidar y proteger.

La UNAM es una gran institución que está inmersa en el desarrollo de México, siempre lo ha estado y lo va a seguir estando”, dice, frente a la interrogante sobre si las aportaciones de la UNAM para el desarrollo del país, han sido soslayadas.

Hijo de distinguidos universitarios Ramón de la Fuente Muñiz, quien fue miembro de la Junta de Gobierno de la UNAM entre 1970 y 1980, y Beatriz Ramírez de la Fuente, quien también integró el grupo de 15 notables que designan al jefe nato de la institución entre 1995 y 1999, De la Fuente logró que la máxima casa de estudios retomara su liderazgo como la mejor Universidad de Iberoamérica y que Ciudad Universitaria fuera declarada como Patrimonio Cultural de la Humanidad por parte de la Unesco.

En el contexto de la alternancia política y la llegada de Vicente Fox a la Presidencia en el año 2000, en la relación presupuestal con el gobierno federal, De la Fuente fue un rector crítico.

Al asumir su segundo periodo al frente la Universidad Nacional habló de su preocupación por la sensible disminución del presupuesto para la ciencia, porque en la UNAM se hace la mitad de toda la investigación que se realiza en México y prometió defender los recursos no sólo para subsistir, sino para crecer.

No voy a opinar al respecto porque ya no me toca, cuando tuve la responsabilidad de ver estos asuntos yo mismo participé, por supuesto, dije lo que tenía que decir, pero ya no son mis tiempos para opinar”, revira ante la pregunta insistente de este diario sobre qué tipo de rector o rectora requiere la Universidad Nacional Autónoma de México.

Y concluye: “Qué bueno que mi voz sea tan clara y tan contundente de que no voy a intervenir y no voy a opinar al respecto”.

Con información de Leticia Robles de la Rosa

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