José Luis Vargas, satisfecho al concluir su mandato como Magistrado del TEPJF
Vargas Valdés admitió un ataque al Poder Judicial, pero en donde también ese poder necesita entrar a la autocrítica para detectar y eliminar excesos

A unas horas de dejar el cargo el magistrado del Tribunal Electoral, José Luis Vargas, aseguró que sale satisfecho de su labor, con “la frente limpia”, pero con la preocupación de los tiempos polarizados, en donde no se acata la ley y parece que “no pasa nada”, y por la legitimación del Tribunal para calificar la elección presidencial cuando parece que se quedará con solo cinco integrantes.
En su última entrevista para este medio como magistrado electoral, Vargas Valdés admitió un ataque al Poder Judicial, pero en donde también ese poder necesita entrar a la autocrítica para detectar y eliminar excesos; opinó que el Plan B de reforma electoral tenía cosas que podrían rescatarse; se pronunció por reformas que “despenalicen” actuaciones de actores políticos y lograr una conducción más liberal del tema electoral, además de admitir que le faltó lograr la unidad entre los magistrados durante su breve paso por la presidencia de la Sala Superior.
Con miras a tomar unas largas vacaciones y luego retomar su práctica privada como consultor y abogado, José Luis Vargas explicó a esta reportera, que después de dos años de litigios para limpiar su nombre, tres instancias lo declararon inocente de las acusaciones por lavado de dinero y de enriquecimiento ilícito por el escándalo en 2021 en torno a propiedades de su familia.
“Yo salgo con la frente limpia porque combatí como se tiene que combatir, me queda claro que había una intencionalidad para presionarme, incluso para buscar una silla vacante en este Tribunal, no lo lograron, salgo absolutamente limpio”, dijo el todavía magistrado.
Vargas Valdés habló de estos tiempos en los que se han perdido “mucho las formas políticas, donde estamos en una lucha de fuerzas entre poderes públicos” y en donde la radicalización de las posturas, por ejemplo, no permitieron rescatar propuestas del Plan B de reforma electoral, o detectar que parte de los 13 fideicomisos del Poder Judicial podían revisarse.
Durante la charla, el magistrado deseó a sus compañeros que se consolide la unidad entre ellos, porque después del evento “traumático” en el que se hicieron cosas que “no se debieron hacer”, el Tribunal debe mostrar una congruencia en “nuestra estatura moral y en nuestro actuar frente a la ciudadanía, los partidos, y dirimir controversias entre los partidos donde hay violencia, donde hay una serie de cosas francamente no aceptables y la autoridad moral del juzgador es una cosa que se tiene que cuidar mucho”.
Lo anterior al referirse a los hechos de agosto del 2021 en los que cinco magistrados lo removieron de la presidencia, y posteriormente, tras su renuncia, se eligió por unanimidad al actual presidente Reyes Rodríguez Mondragón.
Sobre los retos para el 2024 para la Sala Superior, Vargas observa el deterioro político en donde se ha renunciado a negociar, todo se polariza y se renuncia a dirimir las diferencias por los causes institucionales, y opinó que se vale revisar las reglas del juego, pero luego, subrayó, se deben acatar los mandatos judiciales, para que no se genere una percepción de “falta de Estado de derecho”.
Además, externó que su preocupación está en la falta de dos magistrados nombrados por el Senado porque no se percibe urgencia para cumplir con la ley y no “se dan cuenta que ponen en riesgo la legitimidad de un proceso electoral”.
Explicó que el Tribunal puede funcionar hasta con cuatro magistrados, pero “si el día de mañana en la carrera presidencial hay un margen pequeño entre primero y segundo lugar, donde el segundo lugar se duela de que perdió porque no fue favorecido en determinadas resoluciones judiciales durante el proceso porque faltaba una integración, si hubieran estado esas magistradas o magistrados los escenarios hipotéticamente podrían ser otros, entonces el siguiente gobernante de este país probablemente entre, se dé el tránsito, pero entra con una duda de legitimidad muy importante”.
«pdg»
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