Jornada laboral de 40 horas: ¿cuándo será una realidad en México y qué se ha propuesto hasta ahora?
México avanza hacia una jornada laboral de 40 horas semanales. Aquí te decimos qué se ha propuesto y cuándo podría aplicarse.

México está más cerca de reducir su jornada laboral de 48 a 40 horas semanales, pero no será de un día para otro. Tras la realización de seis foros nacionales, el debate ya no gira en torno a si se debe hacer… sino cómo, cuándo y con qué reglas.
El proceso, impulsado por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), ha sido calificado como uno de los más amplios y participativos en materia laboral de los últimos años.
Con foros celebrados en Ciudad de México, Monterrey, Guadalajara, Tijuana, Querétaro y Cancún, sindicatos, empresarios, académicos y especialistas expusieron sus puntos de vista sobre cómo implementar este cambio sin afectar el empleo, la productividad ni la economía.

¿Qué tan cerca está México de trabajar solo 40 horas?
El consenso general es que la reducción debe ser gradual. Mientras el Gobierno Federal plantea alcanzar las 40 horas para el año 2030, los sindicatos apuestan por 2027 y los empresarios proponen una reducción de una hora por año, lo cual alargaría el proceso hasta después de esa fecha.
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¿Qué se ha puesto sobre la mesa?
Estas son algunas de las propuestas más relevantes que han surgido en los foros:
- Flexibilidad y reglas diferenciadas: Varios sectores piden adaptar la jornada a sus realidades operativas. Por ejemplo, industrias como turismo o agricultura requieren esquemas más flexibles o temporales.
- Programa piloto: Se sugiere implementar pruebas en empresas públicas y privadas para medir el impacto de trabajar menos horas en la productividad.
- Reconocimiento de nuevos esquemas laborales: Se busca formalizar modelos como el trabajo por objetivos, pago por hora o bancos de tiempo.
- Capacitación y formalización: Para que la reforma no agrave la informalidad laboral, se pide acompañarla con incentivos a la capacitación técnica y estrategias de formalización, especialmente para micro y pequeñas empresas.
- Protección al salario: Se insiste en que ningún trabajador vea reducido su ingreso por trabajar menos horas.
- Prima sabatina y deducción de prestaciones: Sindicatos han propuesto una prima del 25% para quienes laboren los sábados, además de permitir a las empresas deducir al 100% las prestaciones laborales.
- Observatorio de seguimiento: Se plantea crear una instancia (posiblemente tripartita) para vigilar la correcta implementación de la jornada reducida.
Ante esto, organizaciones como la OIT, la OCDE, la Cepal y el BID han respaldado el cambio, pero coinciden en que debe diseñarse con una visión sectorial, gradual y técnicamente sustentada.

¿Qué significa esto para tu empresa?
Una vez publicada la reforma en el Diario Oficial de la Federación (DOF), se espera que se incluyan plazos específicos de cumplimiento según el tamaño de cada empresa:
Microempresas (1 a 10 empleados): Probablemente recibirán el mayor margen de tiempo para adaptarse.
Pequeñas (11 a 50 empleados): Un periodo intermedio, con acompañamiento técnico o fiscal.
Medianas (51 a 250 empleados): Se espera una transición más ágil, pero con medidas de apoyo.
Grandes (más de 250 empleados): Estas empresas podrían ser las primeras obligadas a cumplir con la nueva jornada, dado su mayor nivel de recursos y estructura formal.
¿Qué viene ahora?
El pasado 7 de julio concluyeron los foros de consulta. La STPS ahora trabaja en sistematizar y presentar públicamente las conclusiones, para luego construir el proyecto de reforma.
Se espera que la propuesta legislativa sea enviada a la Cámara de Diputados el 1 de septiembre, al inicio del nuevo periodo ordinario de sesiones.
Aunque ya existen otras iniciativas sobre el mismo tema en el Congreso, la idea del Gobierno es que este nuevo proyecto se base en el diálogo y el consenso logrado en los foros.

¿Por qué urge este cambio?
México es uno de los países de la OCDE donde más se trabaja, pero no necesariamente con mejores resultados. Diversos estudios señalan que las largas jornadas no mejoran la productividad, y sí aumentan los niveles de fatiga, enfermedades y ausentismo.
“El descanso no es un lujo, es un derecho”, resumió Quia Chávez Domínguez, subsecretaria de Empleo, durante el sexto foro.
El objetivo es claro: recuperar tiempo para las personas, sin frenar el desarrollo económico.
WFH
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