Frida y los tacos, imán para cientos de estudiantes

Más de 300 alumnos no sólo vienen a aprender español, sino a vivir la experiencia latinoamericana; “quieren saber cómo ir al mercado y la lavandería”

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En pleno verano, cuando la Universidad Nacional Autónoma de México entra en su receso administrativo, el Centro de Enseñanza para Extranjeros (CEPE) apenas comienza su temporada más vibrante.

Más de 300 estudiantes de alrededor de 20 países, desde Siria hasta Australia, Rusia, Congo, Francia y Vietnam, se reúnen en sus sedes de Ciudad Universitaria, Polanco y Taxco para sumergirse en el idioma español y la cultura mexicana.

El 7 de julio dio inicio su Curso de Verano de Español y Cultura Mexicana, un programa único que lleva la enseñanza del idioma afuera de las aulas.

Muchos estudiantes europeos podrían ir a Madrid, pero prefieren México. Buscan algo que ellos llaman la Latin American Experience. Vienen por el cine, la literatura, el arte, fenómenos como Frida Kahlo. Todo eso los mueve a venir aquí y aprender español”, explicó Anel Pérez, directora del CEPE.

Ahora mismo en Taxco, 45 estudiantes participan en modalidad virtual, con un promedio de edad de 33 años. En Polanco, 115 alumnos —70 presenciales y 45 virtuales— representan a siete embajadas y tienen entre 30 y 40 años. En Ciudad Universitaria, 141 estudiantes asisten de manera presencial, con edades que van de los 18 a los 74 años.

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Hay estudiantes de China, Japón, Estados Unidos, Madagascar, Corea del Sur, Holanda, Suiza, Taiwán, Inglaterra e India.

Pero también participan mexicanos que, por razones políticas o familiares, crecieron en Estados Unidos o Canadá y ahora desean reconectar con sus raíces.

Son hijos de segundas, terceras o incluso cuartas generaciones. Aprendieron español de manera indirecta, sólo lo escuchan, pero no lo hablan, ni lo leen ni lo escriben”, comentó Pérez.

Además, hay personas que hablan lenguas originarias y que necesitan reforzar su español por razones educativas, laborales, médicas o legales.

En entrevista con Excélsior, Pérez insistió en que, a pesar de los distintos perfiles, todos tienen algo en común: el deseo de vivir la experiencia de aprender un idioma en su contexto cultural.

Recibimos grupos que vienen por una experiencia auténtica. Recientemente llegó un grupo de Inglaterra que quería aprender español de inmersión: no sólo clases, sino vivir México en su cotidianidad, ir al mercado, a la lavandería, a la taquería”, relató la directora.

Ese choque cultural genera aprendizajes inesperados. “Se sorprenden mucho de la amabilidad de la gente. Les asombra cómo funciona el transporte, no entienden cómo no hay horarios fijos para el camión o por qué la gente cruza en cualquier punto de la calle. Todo eso forma parte de su proceso de adaptación cultural”, añadió Pérez.

La creciente participación de estudiantes mayores de 40 años es otra tendencia. “Ahora tengo alumnos hasta de 74 años”, señaló.

Dentro de la oferta educativa, también hay cursos hechos a la medida, solicitados por grupos o instituciones con intereses específicos. Por ejemplo, recientemente un grupo de Harvard pidió un curso enfocado en los derechos humanos en México.

El CEPE también responde a contextos sociales complejos. A lo largo de sus 104 años ha estrechado lazos con organizaciones como el Instituto Secular Scalabrini A.C. y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), facilitando el acceso a la educación a personas en situación de asilo, refugio o protección complementaria.

Este año, el CEPE otorgó 50 becas anuales de 90% a personas no hispanohablantes en situación vulnerable, como respuesta a la creciente demanda derivada de la situación internacional.

Paralelamente, en colaboración con Acnur y Scalabrini, otorgaron 20 becas adicionales y organizaron un curso-taller sobre migraciones en México.

Actualmente, 18 estudiantes becados participan en los cursos. En Ciudad Universitaria, dos haitianos y un indio cuentan con el apoyo de Scalabrini. En Polanco, 15 estudiantes —13 con respaldo de Acnur (entre ellos, rusos y palestinos) y dos con apoyo de Scalabrini (ruso y haitiano)— forman parte de esta red de inclusión educativa.

El CEPE cuenta además con la colaboración activa de embajadas como las de Líbano, Países Bajos, Corea del Sur, Alemania, India, Turquía y Canadá.

Lupa en salud

 

La atención médica es otro de los aspectos que toma en cuenta el CEPE. Dentro de sus instalaciones en Ciudad Universitaria se encuentra una Clínica del Viajero, que ofrece atención preventiva para quienes llegan del extranjero.

Atendemos desde lo más común, como la diarrea del viajero, hasta temas más complejos relacionados con la salud sexual”, detalló Pérez.

En ese sentido, el CEPE también ha logrado incorporar recientemente el acceso a PrEP (profilaxis preexposición), un tratamiento preventivo contra el VIH, gracias a la colaboración con clínicas de salud pública.

Para nosotros es una maravilla que nuestros estudiantes puedan contar con esta contención, tanto desde la salud pública como desde los servicios de salud universitarios”, concluyó la directora.

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