La crisis del ingenio San Pedro: una bomba económica y social en Los Tuxtlas

Dirigentes cañeros acusaron al gobierno de Veracruz y a la Sedarpa de mantener una postura de desinterés e incapacidad institucional al no intervenir en un conflicto que amenaza con una profunda fractura social.

El ingenio es el corazón económico de miles de familias. Su operación sostiene comercios, transporte, servicios y empleos directos que mantienen activa a la zona.Cuartoscuro

La crisis azucarera por la entrada de azúcar y alta fructosa sin restricciones, así como las bodegas repletas de azúcar sin mercado, están a punto de provocar la quiebra del ingenio San Pedro, lo que ya representa una señal de alarma para productores, dirigentes cañeros y comunidades enteras de la región de Los Tuxtlas, alertó el Frente de Organizaciones Sociales y Económicas del Campo.

Este problema es la continuación de un proceso de debilitamiento de la industria azucarera que ya dejó su primera víctima: el ingenio San Francisco, en Lerdo de Tejada, cuya caída arrastró a toda la economía local.

Actualmente, la región que abarca los municipios de San Andrés Tuxtla, Ángel R. Cabada, Santiago Tuxtla, Tlacotalpan, Saltabarranca y Amatitlán vive bajo la sombra de un nuevo colapso. Los productores lo dicen sin rodeos: “Si San Pedro cierra, se viene una crisis regional”.

El ingenio es el corazón económico de miles de familias. Su operación sostiene comercios, transporte, servicios y empleos directos que mantienen activa a la zona.

Rafael Lindo Chaga, presidente de la organización campesina, expresó que el problema no es solo financiero, sino de orden estructural. Señaló que el llamado huachicol azucarero ha comprimido los precios hasta niveles imposibles de sostener.

“Los cañeros reciben 350 pesos por tonelada, una cifra que no cubre costos de producción y que coloca a los ingenios en una espiral de inviabilidad. Las bodegas están tomadas por organizaciones cañeras para impedir exportaciones que solo benefician a intermediarios y no a quienes producen”, afirmó.

A esto se suma un vacío institucional. No existe un pronunciamiento del gobierno estatal ni de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Rural y Pesca (Sedarpa) que explique la situación. Los productores interpretan esto como desinterés o incapacidad para enfrentar un problema que ya afecta a toda la región.

La importación de azúcar —legal e ilegal— se ha convertido en un golpe directo para la producción local, mientras que el Tratado de Libre Comercio permite la entrada de fructosa en condiciones que los productores consideran desleales.

Por ello, Lindo Chaga advirtió que el riesgo no es solo económico, sino también social, porque la crisis del ingenio refleja un modelo que dejó de proteger a quienes producen.

“Si no hay intervención pública, si no se revisan las importaciones y si no se replantea el papel de los ingenios en la economía regional, Los Tuxtlas pueden enfrentar una fractura profunda”, agregó.