De 2020 a 2024: Así va la evolución del COVID-19 en grupos de riesgo

Descubre cómo el COVID-19 ha afectado a los grupos de riesgo desde 2020 hasta 2024, y cuáles son los factores que han agravado su vulnerabilidad.

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Covid en México

El COVID-19 ha transformado la forma en que entendemos las enfermedades respiratorias y su impacto en la salud global. Desde que se identificó por primera vez en diciembre de 2019, el virus SARS-CoV-2 ha afectado de manera desproporcionada a ciertos grupos de riesgo, incluyendo personas mayores, pacientes con enfermedades crónicas y aquellos con sistemas inmunitarios debilitados. 

A lo largo de los años, los datos han revelado patrones claros sobre quiénes enfrentan las mayores complicaciones, basados en condiciones médicas, edad y acceso a la atención médica y las vacunas.

¿Cuáles son los factores de riesgo y complicaciones del COVID-19?

El doctor Santiago Moreno Guillén, Jefe de Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Ramón y Cajal en Madrid, explicó que el riesgo de complicaciones graves aumenta significativamente en personas mayores y en quienes padecen enfermedades preexistentes como diabetes, hipertensión, obesidad y afecciones que causan inmunosupresión, como el VIH o el cáncer. La falta de vacunación también agrava este riesgo.

“Muchas personas que enferman de COVID-19 se recuperan en casa. Sin embargo, para algunos, puede convertirse en una enfermedad grave que requiere hospitalización, cuidados intensivos y asistencia respiratoria. En algunos casos, puede llevar a la muerte”, afirma el especialista.

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Los síntomas graves que requieren atención médica inmediata incluyen dificultad para respirar, confusión, somnolencia, presión en el pecho y pérdida de conciencia. Según los estudios realizados, las enfermedades metabólicas y cardiovasculares juegan un papel crucial en la mortalidad por COVID-19, especialmente cuando se combinan. Por ejemplo, en un estudio en México, la letalidad alcanzó el 38.7% en pacientes con hipertensión, diabetes y trastornos cardiovasculares.

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El impacto de la edad: adultos mayores y niños pequeños

La edad ha sido un factor determinante en la evolución del COVID-19. En los adultos mayores, el envejecimiento natural del sistema inmunitario reduce la capacidad de combatir infecciones. Además, la probabilidad de padecer enfermedades crónicas aumenta con la edad, lo que incrementa aún más el riesgo.

Según el doctor Moreno Guillén, las personas mayores de 65 años tienen más probabilidades de requerir hospitalización debido a complicaciones graves. En el caso de los bebés menores de 6 meses, su sistema inmunológico inmaduro también los coloca en un grupo de alto riesgo.

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¿Cuál es la situación del COVID-19 en México?

Desde el inicio de la pandemia hasta 2024, México ha registrado 7,633,355 casos confirmados de COVID-19 y 334,336 muertes atribuidas a complicaciones derivadas del virus. Solo en este año, 668 personas han fallecido por COVID-19, destacando que la pandemia aún representa una amenaza latente.

Entre los grupos más afectados están:

  • Personas con comorbilidades: El 48.5% de los pacientes con al menos una enfermedad crónica presentó complicaciones severas.

  • Adultos mayores: En este grupo, el riesgo de muerte es hasta 7.7 veces mayor en comparación con personas jóvenes y sanas.

  • Pacientes no vacunados: Aquellos sin inmunización enfrentan un riesgo significativamente mayor de hospitalización y complicaciones graves.

El rango de edad con mayor incidencia de casos confirmados se encuentra entre los 25 y 29 años, aunque la severidad del cuadro clínico y la mortalidad son más altas en personas mayores de 65 años y en quienes padecen enfermedades como diabetes, hipertensión y obesidad.

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Grupos de riesgo y su relación con la gravedad de la enfermedad

Diversos estudios han demostrado que las comorbilidades juegan un papel determinante en la progresión de la enfermedad. En México, los porcentajes de prevalencia de COVID-19 entre pacientes con enfermedades crónicas son alarmantes:

  • Hipertensión arterial: 29.1%

  • Diabetes: 23.5%

  • Obesidad: 24%

La mortalidad también varía según las condiciones de salud:

  • 11.9% en pacientes con hipertensión.

  • 9.59% en pacientes con obesidad.

  • 8.74% en pacientes con diabetes.

Estas cifras evidencian cómo estas enfermedades empeoran el impacto del COVID-19, haciendo que los pacientes sean más vulnerables a desarrollar complicaciones graves y a una mayor probabilidad de muerte.

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Long COVID: el desafío de la recuperación

Una de las secuelas más preocupantes es el COVID largo, una condición en la que los síntomas persisten semanas o meses después de la infección inicial. Según los estudios, los grupos con mayor probabilidad de desarrollarlo son:

  • Mujeres.

  • Personas hispanas y latinas.

  • Pacientes que ya padecieron COVID-19 grave y fueron hospitalizados o necesitaron cuidados intensivos.

  • Adultos mayores de 65 años.

  • Personas con enfermedades subyacentes o que no recibieron la vacuna.

Los síntomas de COVID largo pueden incluir fatiga extrema, dificultad para respirar, niebla mental y dolores musculares, afectando significativamente la calidad de vida de quienes lo padecen.

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Avances en el manejo del COVID-19

A medida que la pandemia ha evolucionado, también lo han hecho las estrategias para manejarla. Desde la implementación de vacunas hasta el desarrollo de tratamientos antivirales como el remdesivir, se ha avanzado en la reducción de la mortalidad en casos graves.

Sin embargo, el doctor Moreno Guillén advierte que la prevención sigue siendo la mejor herramienta para combatir el COVID-19, especialmente en grupos de riesgo. Esto incluye:

  1. Vacunación: Completar el esquema de vacunas sigue siendo crucial para reducir el riesgo de hospitalización y muerte.

  2. Uso de cubrebocas: Especialmente en espacios cerrados y para personas con síntomas respiratorios.

  3. Diagnóstico temprano: Realizar pruebas específicas para diferenciar entre COVID-19, gripe y otras infecciones respiratorias permite un tratamiento más eficaz.

  4. Control de comorbilidades: Mantener controladas enfermedades como la diabetes, la hipertensión y la obesidad puede reducir significativamente las complicaciones.

A casi cinco años del inicio de la pandemia, el COVID-19 sigue representando un desafío para los sistemas de salud y, en particular, para los grupos más vulnerables. Por ello, la educación y la prevención son herramientas fundamentales para mitigar los efectos de futuras olas del virus y proteger a quienes enfrentan el mayor riesgo.

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