El domingo fue un día agridulce para los millones de aficionados a la NFL porque se vivió una edición más del Súper Tazón, pero eso también trajo el fin de la NFL por los próximos meses; a partir de ahora tendremos que esperar hasta la llegada de septiembre para poder volver a ver un partido oficial. Sin embargo, los finales también traen consigo nuevas historias, y eso es lo que sucederá en las siguientes semanas, cuando las 32 franquicias inicien el proceso rumbo a la temporada 2026.
Una vez culminada la campaña, las esperanzas renacen para aquellos equipos que no llegaron al partido por el campeonato, mientras que los dos contendientes del juego por el título también se ponen a laborar para que los resultados se repitan. Hablando de los nuevos monarcas, estos son una prueba muy clara de cómo un buen trabajo en la gerencia puede traer resultados muy positivos. El gerente general, John Schneider, llegó a ese cargo en 2010 y, desde entonces, ha logrado una estabilidad que pocos equipos pueden igualar en ese periodo, con once apariciones en playoffs, tres campeonatos de conferencia y seis de división.
Recientemente, tomó duras decisiones, entre ellas, dejar ir a Pete Carroll, que, junto a él, fue arquitecto del éxito en el campo. Pero no sólo fue decirle adiós al entrenador más ganador en la historia de los Halcones Marinos, hizo varios movimientos importantes, entre los que destacan cambiar a Russel Wilson a Denver, quitándose de encima mucho dinero de la nómina, y consiguió, de paso, algunas selecciones de draft que ha convertido en jugadores titulares en el roster; también dejó ir a DK Metcalf y a Tyler Lockett, sus más experimentados receptores, para darle a Jaxson Smith-Njigba el rol protagónico; decidió firmar a Sam Darnold a un acuerdo de tres años; y le dio el puesto de head coach a Mike McDonald, un joven pero brillante coordinador defensivo que en dos años ha ganado 23 partidos de temporada regular, y hoy ha sido pieza clave para que Seattle vuelva a ser la ciudad sede del campeón de la NFL.
Esos y otros movimientos le dieron a McDonald un roster repleto de talento, de jugadores de enorme capacidad atlética, muy joven, y hechos en casa en su mayoría, generando una identidad y sentido de pertenencia evidentes en el campo de juego. Tras barrer en el Súper Tazón a Nueva Inglaterra, culminaron una gran campaña, en la que su defensiva fue gran protagonista, permitiendo la menor cantidad de puntos de toda la liga; mientras que la ofensiva tuvo momentos de enorme relevancia que, sumados a excelente juego de los equipos especiales, dieron como resultado el equipo más completo durante el año.
Con el talento de su gerente general y de su entrenador en jefe, aunados a jugadores que tienen varios años por delante, el presente en Seattle no podría ser mejor y el futuro inmediato promete ser brillante.
