Buscar entre ácido y balas; así es la labor de Fernando Ocegueda
Desde 2007, Fernando Ocegueda Flores no ha cejado en su intento de encontrar a su hijo desaparecido

De entre los casos de padres en busca de hijos desaparecidos, el de Fernando Ocegueda Flores es uno de los más significativos pues su labor llevó al descubrimiento de una de las mayores fosas clandestinas del país, y a confrontar al hombre que disolvió a más de 800 rivales del cártel de los Hermanos Arellano Félix: Santiago Meza, El Pozolero, quien estuvo a punto de ser liberado.
El caso de Fernando Ocegueda –quien actualmente estudia la carrera de Derecho– es emblemático: su hijo del mismo nombre fue confundido con otro muchacho que vivía frente a su casa, levantado por un comando y desaparecido el 10 de febrero de 2007.
Ocegueda fundó Unidos por los Desaparecidos, al cual le han seguido otros grupos colectivos de búsqueda.
Desde ese 10 de febrero de 2007, Ocegueda Flores presentó su denuncia y al no encontrar respuestas contundentes sobre el paradero de Fernando decidió investigar por su cuenta, hasta encontrar datos que le permitieron conocer con detalle quiénes y por qué privaron de la libertad al joven.
Fue así que los indicios lo llevaron hasta el cantante de narcocorridos José Alberto Cervantes Nieto como una de las personas involucradas en la desaparición de su hijo.
En noviembre de 2007, detuvieron a El Beto en el restaurante Mariscos Godoy, en un operativo federal del que escapó Raidel López Uriarte El Muletas, otro de los implicados y a quien el grupo Explosión Norteña de Alberto Cervantes le dedicó un narcocorrido.
Fue el 26 de julio de 2009 cuando recibió el auto de formal prisión de parte de un juez federal en el estado de Jalisco por sus vínculos con los Arellano Félix.
Después de quedar en libertad el músico Beto Cervantes realizó su primera presentación en Las Pulgas el 5 de junio del 2015 con un lleno total tanto en el vip como en el teatro del pueblo.
El 1 de septiembre José Alberto Cervantes El Beto fue asesinado de al menos tres disparos en la cabeza.

Las pesquisas del grupo de Ocegueda llevaron a que en noviembre del 2015 una nueva fosa clandestina fuera localizada en Tijuana, donde se estima que había restos de al menos 50 cuerpos que habrían sido disueltos por Santiago Meza, El Pozolero.
Como en búsquedas pasadas, ya no había osamentas ni cuerpos que localizar, si acaso fragmentos de huesos y dientes, que son los tejidos más resistentes a la destrucción de los ácidos.
La fosa fue localizada en el área de colonias de la Presa, muy cerca de otras fosas excavadas con anterioridad, situadas en las inmediaciones de la zona conocida como La Gallera, donde Meza López vivió hasta 2009 cuando trabajaba bajo las órdenes de Teodoro García Simental, quien junto con Raydel López Uriarte, El Muletas, asolaron la ciudad.
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Ocegueda precisó que Meza López se ganó el mote de El Pozolero cuando bajo la tutela de Efraín Pérez Arciniega, desde 1996, comenzó a disolver cuerpos en ácido y sosa cáustica al servicio de Teodoro García, El Teo.
Fernando Ocegueda sigue buscando a su hijo, no tiene la certeza de qué pudo haber pasado con él, pero lo que sí le queda claro es que durante todos estos años ha estado muy cerca de una de las más grandes tragedias en México, que involucró a cientos de cuerpos disueltos en ácido para uno de los cárteles más poderosos: los Arellano Félix.
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