Benito Juárez presente en calles y municipios, 150 aniversario luctuoso

En Oaxaca, cuna del expresidente de México, al menos mil 489 avenidas, callejones y parques llevan su nombre en su honor; Guelatao mantiene la imagen del zapoteco, con errores y virtudes

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Benito Juárez

OAXACA. Oax.

Uno de los presidentes más conocidos y reconocidos en el país, y en el mundo, es Benito Juárez, originario de San Pablo Guelatao, en la Sierra Norte de Oaxaca, con su nombre existen ciudades, escuelas, mercados, hospitales, calles y, su imagen, también está en cuadros, monedas y billetes. 

 Al menos mil 489 calles, avenidas, privadas, callejones y andadores, además de un cerro y un parque nacional en Oaxaca llevan el nombre del expresidente. En tanto, más de 60 mil asentamientos en el país y más de una decena de entidades tienen municipios relevantes inspirados en el nombre y apellido del prócer, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). 

 En la cercanía del 150 aniversario luctuoso del Benemérito de las Américas, Excélsior viajó a San Pablo Guelatao, a una hora de la capital, con 657 habitantes y gobernado por usos y costumbres, cuna del restaurador de la República. 

La localidad indígena zapoteca tiene una extensión de 4.33 kilómetros cuadrados, cuenta con varias estatuas de Benito Pablo Juárez García (21 de marzo 1806—18 de julio 1872), y también la réplica de la que habría sido su vivienda; un museo conserva documentos y fotografías familiares, así como una pequeña réplica de la carroza que utilizó el expresidente para recorrer el país. 

Sin embargo, entre las esculturas, la comunidad se inclina por la más sencilla: Benito, niño pastor, acompañado por sus ovejas, situada a un costado de la Laguna Encantada o Yela//Too (en zapoteco), origen del nombre, Guelatao. 

 “En efecto, existe una mayor identificación con Benito indígena, zapoteco, con errores y virtudes; no tanto, aquella efigie gigante levantada en 2006, por el entonces gobernador Ulises Ruiz Ortiz, en la explanada principal del municipio, donde lo muestra como actor liberal, masón y refinado”, mencionó Aldo González Rojas, expresidente municipal de Guelatao. 

MÁS ALLÁ DE BENEMÉRITO 

González Rojas indicó que “tenemos el privilegio de ser el primer municipio indígena en México, que antes de 1953 (fecha en que se concedió el derecho al voto a la mujer), las mujeres participan en el cabildo. Desde entonces, las guelatenses tienen cargos relevantes dentro de la administración pública, por determinación de la asamblea del Pueblo”. 

Reiteró que es motivo de orgullo para los habitantes tener una laguna en la ladera de un cerro. 

 Destacó que fue precisamente en Guelatao, cuando en 1999, un campesino zapoteco de edad avanzada, dio la voz de alerta al detectar en su parcela plantas de maíz deformes que, tras varios estudios, dieron positivo a la presencia de transgénicos. 

 La misma comunidad demostró que las bodegas de Diconsa (del sistema alimentario gubernamental) almacenaban las semillas transgénicas procedentes de Estados Unidos, que habían contaminado el campo en Guelatao, y en la sierra Tarahumara. 

 Luego, organizaciones campesinas, indígenas y civiles de Oaxaca, Puebla, Chihuahua y Veracruz, analizaron la contaminación del maíz. Lo que hasta el presente, se conoce como el movimiento nacional e internacional por la defensa del maíz nativo. 

LA LEYENDA URBANA 

 Entre 1874 y 1887 el paisaje de Guelatao inspiró al célebre artista mexiquense José María Velasco y nació la leyenda urbana del supuesto resentimiento soterrado a don Benito. 

 Adelfo Regino Montes, director del Instituto Nacional de Pueblos Indígenas (INPI) rescató ese pasaje de la tradición oral que relata que, cuando pobladores de Guelatao se enteraron de que su paisano había asumido como Presidente, conformaron una comisión para visitarlo en Palacio Nacional y pedirle apoyo. Luego de varios días, el mandatario los recibió, los escuchó y les expresó: “como Presidente poco puedo hacer por ustedes y por el pueblo; ya vendrán otros que harán lo que yo no puedo hacer.” Dicho lo anterior les dio un apoyo consistente en 50 pesos, afirmando que era de su pecunio. 

En 2020, el gobierno de México, encabezado por el presidente Andrés Manuel López Obrador hace realidad esta profecía y paga una deuda histórica con el municipio de Guelatao de Juárez, al entregarle –a través de un convenio, 57 millones 600 mil pesos, de parte del Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado—. 

LA ÚLTIMA DESCENDIENTE 

Margarita García Juárez, de 74 años de edad, habitante de San Pablo Guelatao, es la última descendiente directa con vida del prócer. 

 “Es un gran orgullo para mí; es una gran satisfacción llevar el apellido Juárez”, contó. 

 La hija de Consuelo Juárez Santiago, sobrina tataranieta de la quinta generación, resaltó la fidelidad de su extinta madre por su pariente. 

Registrada como Margarita, en honor a doña Margarita Maza, esposa de don Benito, refirió que ha inculcado el pensamiento juarista a sus hijos y nietos. 

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