México conmemora el Sábado Santo 2026: Purgan traición con la quema de Judas
De los barrios obreros de Nuevo León a las parroquias históricas de Guerrero, la Semana Santa transforma el castigo bíblico en una catarsis

Bajo el estruendo de la pirotecnia y el aroma a pólvora, el país transformó ayer sus espacios públicos en tribunales populares y escenarios de fe durante la tradicional quema de los Judas.
En el barrio de Santiago en la zona centro de León, Guanajuato, por ejemplo, una tradición de 111 años alcanzó un punto de contraste simbólico, cuando la figura del presidente Donald Trump fue consumida por las llamas mientras una niña liberaba una paloma blanca, personificando un clamor por la paz tanto en México como en el mundo.
Eligen a García y Rodríguez para la quema de Judas en Nuevo León
Simultáneamente, vecinos de la colonia Obrerista de Monterrey, Nuevo León, alcanzaron una catarsis marcadamente política: tras 80 años de costumbre, los vecinos eligieron al gobernador Samuel García y a Mariana Rodríguez como los “traidores” de este año, incinerando sus efigies en protesta por las crisis de movilidad y lo que calificaron como abandono de la entidad.

La geografía del ritual se extendió hacia el centro y sur del país, donde los estados le dieron sus matices distintivos de cada lugar.
Tal fue el caso de Hidalgo, donde en el barrio de El Arbolito, en Pachuca, el Arco de Galeana fue el epicentro donde, desde hace más de cinco décadas, la comunidad se reúne para presenciar el triunfo simbólico del bien sobre el mal.
La quema comenzó al atardecer, acompañada de pirotecnia, generando aplausos y reacciones entre los asistentes. Autoridades locales señalaron que se tomaron medidas de seguridad para evitar accidentes durante el evento.
Por otro lado, en el estado de Veracruz, específicamente en los municipios de Atoyac y Cuitláhuac, la conmemoración adquirió un toque de juego y persecución.
Allí, jóvenes con máscaras y látigos mantuvieron viva una tradición de dos siglos en la que los “Judas o Diablos” corren por las calles ante una población que se niega a dar refugio al mal.
Y es que la Semana Santa en esta región se conjuga con una conmemoración en la que hacen una condena popular, en medio de la algarabía juvenil de algunos de los participantes.

"Monta del Judas", en Berriozábal, Chiapas
Más al sureste, en Berriozábal, Chiapas, la festividad integró la adrenalina de la “monta del Judas”, en la que monigotes de hoja de plátano cargados de explosivos son llevados sobre vaquillas que recorren las calles al ritmo de la marimba, un espectáculo, que este año requirió de la intervención de Protección Civil, tras registrarse un herido por embestida.
En otros municipios de la costa y de la sierra, como Tapachula, Huixtla, Villa Comaltitlán, Mazatán, Motozintla, Frontera Comalapa, entre otros, al inicio de la semana mayor, salen hombres vestidos de mujer y cubiertos del rostro con una máscara a bailar, llevando en hombros la marimba. Cierran la celebración con la quema del Judas.

Finalmente, en Taxco, Guerrero, el ritual recuperó su esencia más solemne, pues tras un Sábado de Gloria marcado por el luto riguroso en la iglesia de Santa Prisca, el estallido de júbilo llegó a la medianoche con la misa de resurrección y la posterior quema del Judas en el atrio, marcando el fin oficial del duelo y el regreso de lo que llaman la alegría comunitaria.
En el atrio de Santa Prisca hay un grupo de soldados romanos que vigilan en lugar, al momento de la aparición de Jesús los soldados caen al piso desmayados y comienzan a sonar las campanas de la iglesia anunciando el regreso de Jesús. Es en esa misa cuando se hace la bendición de monedas, agua bendita o cualquier otro objeto que la gente quiera bendecir.
Con información de Emmanuel Rincón, Lourdes López, Aracely Garza, Andrés Guardiola, Gaspar Romero y Rolando Aguilar
*mcam