La discriminación racial hacia las mujeres en México

Imagen de la Mujer

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Por Maira Melisa Guerra Pulido*

En el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer (8 de marzo) y del Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial (21 de marzo) es necesaria una reflexión que permita identificar algunas de las principales situaciones de discriminación por las que atraviesan las mujeres indígenas y afrodescendientes en México. La Encuesta Nacional sobre Discriminación (Enadis) 2022 brinda información sobre la confluencia de distintos factores de identidad o contexto en una misma persona o grupo social, concentrando e incrementando, así los efectos de marginación, exclusión, rechazo y estigmatización en algunos grupos de mujeres.

Analizar la discriminación racial desde una perspectiva de género es relevante en una sociedad pluriétnica y multicultural como la nuestra, conformada prácticamente de manera paritaria, con una población de 7.36 millones de personas de tres años o más hablantes de alguna lengua indígena (Inegi, 2020). En México existen 68 lenguas distintas reconocidas oficialmente que se diversifican en 364 variantes (Inali, 2008); situación que coloca a México entre los 10 países que más contribuyen a la diversidad lingüística en el mundo. Adicionalmente, en la sociedad mexicana también está la presencia de 3.1 millones de personas de 12 años y más que se autorreconocen como afrodescendientes (Enadid, 2023).

En el artículo 1 de la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación Racial ésta se define como “toda distinción, exclusión, restricción o preferencia basada en motivos de raza, color, linaje u origen nacional o étnico que tenga por objeto (…) anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio, en condiciones de igualdad, de los derechos humanos y las libertades fundamentales”.

La ENADIS mostró que 46.4% de las mujeres mexicanas mayores de 18 años perciben poco y nulo respeto a sus derechos, casi la mitad de esa población. El porcentaje que declaró haber sido discriminada en los últimos 12 meses registró un aumento estadístico significativo de más de cuatro puntos porcentuales de 2017 a 2022.

Respecto a las mujeres indígenas y afrodescendientes, persisten fuertes estigmas y prejuicios sociales: cuatro de cada 10 perciben que sus derechos se respetan poco; 13.4% de las primeras señalaron ser discriminadas por su apariencia, lo que para las segundas se elevó a 29.6%, quienes lo consideran como el principal problema por el que atraviesan.

De las mujeres indígenas, 28.1% declaró haber sido discriminada: por su peso o estatura (33.2%), por su manera de hablar (27.4%) y por su tono de piel (17.7%). Además, 22.6% señaló haber sido discriminada por su clase social, 21.5% por su edad y 16.8% por su estado civil.

En el caso de las mujeres afrodescendientes, 37.2% fue discriminada: por su peso o estatura (40.5%), por su manera de hablar (26.2%) y por su tono de piel (12.1%); mientras que 17.2% consideró que fue por su clase social, 21% por su edad y 21.3% por su estado civil.

En este sentido, es importante visibilizar las distintas situaciones de vulnerabilidad y desventaja en las que se encuentran estos sectores de la población. Por ello, es urgente identificar que las condiciones socioculturales no son iguales para todas: una mujer indígena o afrodescendiente enfrenta discriminación agravada y diferenciada que requiere una atención específica.  Por lo tanto, es necesario cuestionar nuestras propias estructuras, reconocer que el género, la raza y la clase son sistemas de opresión que se refuerzan mutuamente.

La lucha contra la discriminación no es un evento de un solo día, es un ejercicio de coherencia constante donde la meta no es “incluir” a las personas en un sistema desigual, sino transformar el sistema para que la diferencia no se traduzca en desigualdad.

*Analista