Baja California Sur: El paraíso turístico que enfrenta una tormenta institucional

Baja California Sur enfrenta una tormenta institucional marcada por inseguridad, corrupción y deterioro ambiental, pese a su imagen turística internacional.

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Baja California Sur enfrenta crisis institucional

El contraste entre el esplendor turístico y la carencia institucional no solo golpea la confianza ciudadana, sino que pone en riesgo el futuro social y ecológico del estado de Baja California Sur, ya que la administración actual enfrenta notorias fallas de coordinación, priorización y respuesta ante los desafíos más urgentes, por lo que sin un cambio de estrategia, el sueño turístico podría transformarse en una pesadilla para sus habitantes.

La reciente encuesta de CRIPESO deja claro el sentir ciudadano, apenas un 26.9 % de la población respalda al gobernador Víctor Manuel Castro Cosío, frente a un contundente 69.7 % que desaprueba su gestión. Casi la mitad de los sudcalifornianos -un 49.4 %- considera que el actual gobierno es incluso peor que el anterior.

La inseguridad es uno de los ejes más preocupantes, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en tan solo seis meses la percepción de inseguridad creció 9 puntos en La Paz (de 27.8 % a 36.7 %) y más de 11 puntos en Los Cabos (de 24.7 % a 36 %).

Mientras que el fenómeno del llamado “efecto cucaracha” -la migración de grupos criminales tras operativos en otros estados- ha traído consigo enfrentamientos, narcomantas y un dato alarmante: los homicidios dolosos se duplicaron en tres meses, pasando de 34 a 69 casos. En el Índice de Paz 2025, Baja California Sur descendió al lugar 20 de las 32 entidades del país.

La corrupción también deteriora la confianza al mandatario estatal, ya que más de la mitad de la población (54 %) percibe un incremento de prácticas ilícitas en el gobierno. Las desapariciones mantienen cifras escalofriantes: 87 casos en 2022, 98 en 2023 y 107 en 2021, además de más de un centenar de cuerpos localizados en fosas clandestinas desde 2021, de acuerdo con el colectivo Búsqueda x La Paz.

La economía local tampoco escapa a esta tendencia negativa: 45.5 % de los habitantes afirma que su situación económica ha empeorado, en gran parte por el encarecimiento de servicios básicos y combustibles. Y aunque la ciudadanía coloca a las obras públicas como la segunda prioridad más urgente (24.8 %), la percepción general es que los proyectos son insuficientes o carecen de dirección estratégica.

El turismo, motor económico indiscutible, también se convierte en un reto ambiental de alto riesgo. Organizaciones como BCSicletos denuncian que los megacruceros que arriban a La Paz liberan emisiones contaminantes equivalentes a 30 mil automóviles, además de agudizar la presión sobre el agua y la biodiversidad. La situación se agrava por una limitación legal, ya que el estado no tiene facultades para declarar contingencias ambientales, lo que lo deja sin herramientas para enfrentar episodios críticos de contaminación.

Indudablemente, Baja California Sur se encuentra atrapado entre dos realidades opuestas: la postal perfecta que vende al mundo y la crisis política, social y ecológica que viven sus habitantes. Si no hay una estrategia urgente, la tierra del mar de Cortés podría perder mucho más que su prestigio turístico, podría comprometer su estabilidad y su futuro. 

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