Ayudantía sorteó exitosamente el cerco, pero es insuficiente
La visita del Presidente a Morelos demuestra la urgencia de contar con un equipo especial de protección. los policías estatales no están preparados para realizar esta labor

CIUDAD DE MÉXICO.
El equipo de protección del presidente Andrés Manuel López Obrador, durante su visita a Anenecuilco, Morelos, tuvo que enfrentar varios retos por la protesta de los integrantes de la UNTA. Hubo intento de tirar las vallas de seguridad y los manifestantes trataban de impedir el paso al mandatario e inclusive hubo un altercado con una persona armada que a la postre resultó ser un policía estatal del estado de Morelos vestido de civil en “apoyo” a las tareas de seguridad del presidente.
Antes que nada, la buena noticia es que la seguridad del presidente cuenta, de acuerdo con las versiones periodísticas, además de la Ayudantía, con círculos de seguridad infiltrados dentro de la multitud que fueron los que impidieron que los manifestantes derribaran las vallas de seguridad. La importancia de estos círculos infiltrados es algo en lo que en lo personal hemos insistido mucho desde que se anunció el nuevo esquema de protección presidencial siendo esto una herramienta que permite tener control sin comprometer la imagen del ejecutivo. Claro está, falta pulir mucho el operativo ya que los elementos fueron fácilmente identificables por los periodistas y esto no debería de ocurrir.
Su ayudantía sorteó exitosamente el cerco que pretendían imponer al mandatario los manifestantes y esto sería otro punto más a su favor.
Sin embargo, el mandatario estuvo mucho más expuesto a como lo hubiera estado en un concepto de protección tradicional. Todo esto forma parte del nuevo paradigma que favorece una mayor cercanía con la gente.
Las multitudes amigables presentan grandes riesgos, pero las hostiles todavía más. Atravesar una multitud hostil es peligroso, pero también desagradable y siempre representa un potencial problema de imagen por lo que deberían ser evitadas siempre y cuando sea posible.
AMLO dijo en su conferencia de prensa mañanera un día después que hubo manera de evitar la multitud pero que el presidente de México jamás usará la “puerta trasera”, desestimando los riesgos que se pueden presentar. Aunque podríamos criticar esta actitud desde el punto de vista de protección ejecutiva tradicional, es importante tomar en cuenta que el presidente tiene otra forma de trabajar donde su sistema de seguridad debe adaptarse a esta forma de operar y ofrecer las soluciones eficaces y novedosas para reducir los riesgos en este contexto -mas no forzar al usuario que adopte los operativos que no van acorde a su imagen. Es suficiente acordarnos de la seguridad proporcionada a Evo Morales para comprobar esto.
Lo realmente crítico de este asunto fue que se generó un altercado entre los manifestantes y una persona armada quien desenfundó su arma dentro de la multitud. Esta persona resultó ser un policía estatal encargado de apoyar el evento. El primer error es tener que “parchar” un operativo tan importante entre los elementos de seguridad del presidente con los policías que no están entrenados en protección ejecutiva, no conocen sus bases ni procedimientos. Es pura suerte que durante el altercado la pistola no se disparó dentro de la multitud. Esto hubiera tenido consecuencias graves e inimaginables en el efervescente contexto de la visita que pondría en un gran riesgo al presidente.
En su conferencia de prensa mañanera AMLO insistió que su Ayudantía no porta armas y que el resto del operativo depende de la seguridad que implementa el gobierno de cada estado que el presidente visita. He aquí justamente el problema ya que los elementos de seguridad estatales no están preparados para brindar la protección a este nivel y tampoco entienden operativamente el concepto de seguridad que maneja el Primer Mandatario. La prueba fue lo ocurrido el día en Morelos. La protección a ejecutivos es una tarea de alta especialización y no es algo que puede ser efectuado por cualquier policía o soldado sin una formación previa extensa.
Es por esto por lo que insisto una vez más en la importancia de crear una nueva institución de seguridad presidencial, discreta y de carácter civil que daría la protección que el presidente necesita para evitar las dificultades y riesgos que pudimos ver en Anenecuilco. México y su presidencia lo merecen.
* Ivan Ivanovich, Director General de AGS Group y representante en México de IBSSA (International Bodyguard Segurata Services Asociation)
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