A 40 años del 19S la insurgencia social está destruida
Marco Rascón afirmó cómo desde la CDMX creció una fuerza nacional político-social que debilitó la hegemonía del PRI-gobierno; advirtió que se está reeditando el autoritarismo de antaño

La insurgencia de la sociedad civil que emergió en México de entre escombros, angustia, solidaridad, muerte y la emergencia nacional por la parálisis gubernamental que causó la catástrofe de los sismos del 19 y 20 de septiembre de 1985, está destruida, 40 años después.
Marco Rascón, el guerrillero de corte marxista en los setenta, señaló que toda esa conciencia social creada en el contexto de aquellos terremotos que menguó el autoritarismo del PRI-gobierno, “provocando reformas y cambios legales para derrumbar un viejo régimen, fue aplastado años después por una contrainsurgencia, que reproduce de la peor manera todo lo que nosotros combatimos entonces”.
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En entrevista con Excélsior, el también luchador social a raíz de los sismos, fundador de instituciones políticas de izquierda como el Frente Democrático Nacional FDN y el PRD que se nutrieron de la insurgencia social de 1985 apuntó:
Fue tal el impacto y la importancia de la organización de la gente en 1985, que, sin duda, fue un factor determinante en lo que significó e implicó en la Ciudad de México el resultado de la elección presidencial de 1988. La campaña del ingeniero Cárdenas; las elecciones de 1988 fueron marcadas de alguna manera por esta insurgencia de la sociedad civil”.
Los ejemplares de últimas Noticias, La Extra y de Excélsior del 19, 20 y 21 de septiembre de hace 40 años son un compendio documental de lo estremecedor que fue aquella tragedia física, material y emocional que se vivió en distintas partes del país, principalmente en la CDMX.

El pavimento de las calles de la capital estaba reventado. Eran interminables alfombras de todo aplastado, sucio, retorcido. Ropa en jirones, televisiones, lavadoras, escritorios hechos chatarra, peluches mugrosos, zapatos como tortilla, autos y enormes estructuras metálicas parecían exprimidas, así como vidros espolvoreados por todas partes.
Las escenas de dolor se magnificaban con personas muertas y otras atrapadas pidiendo auxilio entre toneladas de escombros; hombres, mujeres batidas en llanto, corriendo, gritando nombres de familiares de amigos; cientos de ellas escarbando desesperadamente con las uñas sobre montañas de lajas de cemento en busca de alguien, de algo.
Esa fue la imagen de los primeros minutos, de muchas horas, días, semanas, meses después de los sismos de septiembre de 1985; porque aún nadie se había podido recuperar de la tragedia del terremoto de la mañana del 19, cuando al día siguiente, a las 19:20 horas, otro sismo zamarreó la ciudad, potenciando el pánico.
Esa insurgencia de la sociedad civil fue tan importante, que luego se convirtió en la idea de ciudadanía con plenos derechos sobre el asunto de esta especie de ogro filantrópico o de paternalismo, que de alguna manera marcaba al PRI; pero que fue su debacle’”, apuntó Rascón.
Creador del personaje Superbarrio, Rascón que desacralizó el quehacer político a tal grado que en el segundo informe de gobierno del presidente Ernesto Zedillo, el 1 de septiembre de 1996, el entonces diputado federal, de cara a legisladores y miembros del gabinete presidencial se calzó una máscara de cerdo y desenrolló un cartel en el que se leía: “Oink oink oink”.
En 1988, el ingeniero Cárdenas, independientemente que no se hubiera reconocido y hubiera sido fraudulento el resultado de la elección en el país, aquí en la Ciudad de México Salinas obtuvo 23% de la votación y el ingeniero Cárdenas 46%. Ahí es donde se aprecia la insurgencia de la sociedad de 1985”, sostuvo.
El poder de la insurgencia de la sociedad civil, afirmó, se pudo apreciar en las manifestaciones de 1994 y 1995, en el contexto del levantamiento armado de los indígenas del EZLN, en Chiapas.
Se logró frenar el avance militar y se contribuyó para establecer diálogos entre las partes”, apuntó.
Para poner en perspectiva lo que pasaba en las manifestaciones donde participó la insurgencia de la sociedad civil, Rascón dijo: “Ahora los Zócalos —para referirse a las manifestaciones—, son una sola manta, un solo color”.
De la insurgencia de la sociedad civil, hemos tenido una contrainsurgencia y que cruza muchas cosas. Una de ellas la visión autoritaria de las políticas de protección civil. Las organizaciones de damnificados, después del 85 era la organización comunitaria, los comedores, las ayudas eran entregan directamente; ahora todo es a través del gobierno, un centralismo que es una política contrainsurgente, porque si la gente se desarrolla solita, se vuelve crítica, independiente”, afirmó.
Todo eso se perdió. El obradorismo hizo una cosa muy canija: planteó que la historia nació cuando él llegó al gobierno de la CDMX (2000), anteriormente no existió nada. Es una tragedia, una calamidad; a 40 años, el obradorismo fue la contrainsurgencia de algo muy importante que surgió de la tragedia y que se fue convirtiendo en reformas, cambio, que derrumbó un viejo régimen, pero ahora lo reproduce de la peor manera, porque gran parte de todo esto que combatimos, hoy lo representa el obradorismo y la 4T”.
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*mcam
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