Altar de Morena a Chávez

Ese gigante que partió de este plano rumbo a la inmortalidad, según reza la proclama del partido en el poder, hundió a su país, Venezuela, en la miseria, lo convirtió en santuario de grupos criminales, pisoteó los derechos humanos e instauró una dictadura... No tardó en mostrarse como un tirano. Durante su mandato se inició el éxodo masivo venezolano.

La vocación tiránica de la 4T es manifiesta por la destrucción de las instituciones democráticas que ha llevado a cabo sistemáticamente. Pero por si hubiera alguna duda al respecto, bastaría con leer el reciente pronunciamiento de la dirigencia de Morena en la Ciudad de México.

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Dice: “Hace ya 13 años que la voz de un gigante de nuestra América se hizo eterna. El comandante Hugo Rafael Chávez Frías partía de este plano rumbo a la inmortalidad (sic) que se otorga a los hombres imprescindibles para la lucha por la libertad y en contra del imperialismo”.

De semejante expresión de idolatría no se deslindaron la Presidenta de la República ni la dirigencia nacional del partido ni alguno, uno solo, de los gobernadores o legisladores del partido gobernante. Hugo Chávez, pues, es su inspiración, su ideal.

Ese gigante que partió de este plano rumbo a la inmortalidad, según reza la proclama del partido en el poder, hundió a su país, Venezuela, en la miseria, lo convirtió en santuario de grupos criminales, pisoteó los derechos humanos e instauró una dictadura.

Para empezar, Chávez intentó un golpe de Estado. No cumplió una larga pena de cárcel porque fue indultado. Después fue elegido presidente —la mayoría de los ciudadanos venezolanos se dejó embaucar, años antes que los mexicanos, por su retórica demagógica y resentida, ¡no sospechaban lo que les esperaba!—, y a partir de su toma de posesión empezó a tomar medidas que destruyeron la economía y el régimen democrático.

No tardó en mostrarse como un tirano. Durante su mandato se inició el éxodo masivo venezolano. Por la inseguridad, la catástrofe económica, las medidas que desincentivaron las inversiones, el desabasto, la cancelación de las libertades, la persecución a disidentes, la represión y la atmósfera de odio impulsada desde el poder hacia quienes no mostraban ser sus adeptos, unos dos millones de personas salieron del país.

Como lo denunció ante la Corte Penal Internacional el exembajador Diego Arria, durante el gobierno de Chávez proliferaron los asesinatos, las torturas y la persecución de opositores, así como los desplazamientos forzados, y se protegió a miembros de la organización terrorista ETA. También se apoyó a grupos guerrilleros colombianos ligados al narcotráfico.

Chávez expropió propiedades atrabiliariamente, acosó a defensores de derechos humanos y a periodistas, cerró medios de comunicación, encarceló a opositores con la complicidad de jueces sometidos al gobierno y se hizo inmensamente rico.

Uno de los casos que más escandalosamente mostró la miseria humana de Chávez fue el de la jueza María Lourdes Afiuni. Ajustándose a la ley, la juzgadora ordenó, como lo había recomendado el Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria de la ONU, la libertad condicional del empresario Eligio Cedeño, quien llevaba tres años preso sin sentencia. Chávez, en cadena nacional, la calificó de bandida, exigió que se le condenara a 30 años de prisión y afirmó que su encarcelamiento sería una advertencia para los demás jueces.

La jueza fue internada en la prisión donde había reclusas que ella había condenado. Allí sufrió agresiones físicas y amenazas. Fue violada y abortó. Por su salud deteriorada se le concedió prisión domiciliaria poco más de un año después de su detención. Posteriormente, sin otorgarle derecho a defenderse, se le condenó a otros cinco años de cárcel y, ya en el gobierno de Maduro, se le inhabilitó por 15 años.

Hugo Chávez, ese hombre cruel, miserable, sanguinario y despótico, ha sido elevado al cielo de los revolucionarios por Morena, que en su devoción fanática lo llama uno de “los hombres imprescindibles para la lucha por la libertad y en contra del imperialismo”. No hace falta más, para quienes no opten por cerrar los ojos por conveniencia mezquina o por cobardía, para comprender la esencia de la ideología del partido que nos gobierna y la situación a la que nos quiere llevar.