Todo quedó en famiglia
De modo, pues, que el flamante auditor superior de la Federación es parte de una familia influyente, lo que explicaría su designación. Sin embargo, también cabe mencionar que trabajó en el gobierno capitalino en la Secretaría de Obras y el año pasado recibió el nombramiento de responsable del Gasto Federalizado en la ASF.
Ya tiene Morena un nuevo auditor superior de la Federación. Se trata de Aureliano Hernández Palacios Cardel, hijo de Aureliano Hernández Palacios Mirón, quien fuera director jurídico de la delegación Tlalpan cuando esa demarcación era gobernada por Claudia Sheinbaum. Cuando ésta se fue a hacer campaña como aspirante al gobierno de la ciudad, el mismo señor se quedó al frente del gobierno tlalpense.
En 2018, al asumir Sheinbaum el cargo de jefa de Gobierno de la capital, papá Aureliano fue bendecido con la dirección del Instituto para la Atención de las Adicciones, donde permaneció hasta 2021, de donde pasó al año siguiente a la Secretaría Particular de la doctora Sheinbaum.
Y como en esto de los cargos públicos cuentan mucho los parentescos, no es un dato menor que Aureliano junior es sobrino de Rafael Hernández Palacios, quien fue procurador agrario en el sexenio pasado y en el actual está al frente de la Unidad Jurídica del IMSS-Bienestar.
Por si algo faltara, la familia es amiga de José Ramón Amieva, quien quedó como encargado del despacho en el gobierno capitalino cuando AMLO se fue a buscar la Presidencia de la República. Amieva nombró secretario de Seguridad Pública al ahora perseguido Raymundo Collins, lugarteniente de Guillermo González Calderoni, el jefe policiaco y capo mafioso que huyó a Estados Unidos cuando el entonces procurador, Jorge Carpizo, le pidió al presidente Salinas que lo hiciera detener. Hoy, Amieva es presidente del Tribunal Federal de Justicia Administrativa, lo que cierra la pinza.
De modo, pues, que el flamante auditor superior de la Federación es parte de una familia influyente, lo que explicaría su designación. Sin embargo, también cabe mencionar que trabajó en el gobierno capitalino en la Secretaría de Obras y el año pasado recibió el nombramiento de responsable del Gasto Federalizado en la ASF.
Lo curioso es que Hernández Cardel, tan cobijado por sus muchos enchufes con el morenismo, no haya sido vetado por las bancadas de oposición, que votaron resignada y hasta alegremente por él y externaron juicios que resultan un tanto extraños en las condiciones en que se desenvolvió el proceso. Cuentan que los gobernadores de la oposición llamaron a sus diputados para recomendarles a quien finalmente dieron su voto. Se explica, porque las tesorerías estatales tienen más de un asunto que hierve.
El gran Pancho Garfias reprodujo palabras del panista Héctor Saúl Téllez, quien declaró que al ungido “se le alinearon los astros” y que “no representa la continuidad de Colmenares en la Auditoría”. Pues sí, de lo perdido, lo que aparezca.
El generalmente combativo Federico Döring, también de la bancada azul y blanco, también trató de lavar el pecado: “De lo que pudo haber sido, no es una mala noticia”, pues “no tiene toxicidad” (¿?) y “tiene un nombre que cuidar”. En el mismo tono fue lo dicho por el priista Samuel Palma, quien externó algo que más parece resignación que aceptación: “No lo vemos tan mal”. Tanto conformismo sugiere que todos, morenistas y opositores, prefieren cuidarse las espaldas y los bolsillos, aunque sea al costo de un abandono de los principios, cuando existen, por supuesto.
Otra entidad que jugó un papelazo fue la ANUIES, que guardo respetuoso silencio cuando los rectores de dos universidades invistieron como doctor Honoris causa a Colmenares. Así, sin pudor alguno, la ANUIES dice que analizó al casi centenar de candidatos en un tiempo mínimo, cuando que una elección de tanta importancia hubiera requerido más tiempo para estudiar cada expediente.
No ocurrió así. Las prisas generalmente llevan al desaseo y, en política, ese afán de salir del paso y cumplirle a quien manda suele ser costoso. Por fortuna, la gente de la ANUIES no llevó hasta la fase final la candidatura del impresentable David Colmenares, pero lo cierto es que el proceso barrió con los más calificados y en la terna finalista figuró Elizabeth Barba con un voto y Luis Miguel Martínez Anzures con seis.
La conclusión la aportó Aureliano chico al responder a los reporteros de un modo que parece confesión no pedida: “Estoy muy orgulloso de aceptar este cargo. No vengo a cumplir con nadie”. Pues no, o al menos es dudoso que cumpla con los ciudadanos, que deberían ser sus verdaderos jefes.
