Virus Nipah: ¿qué es y por qué preocupa al mundo en 2026?

Brotes recientes de virus Nipah en India reavivan la preocupación global por su alta letalidad, falta de vacuna y potencial de transmisión.

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El virus Nipah puede provocar encefalitis grave y complicaciones respiratorias potencialmente mortales.Freepik.

En enero de 2026, el mundo ha vuelto a poner atención en el virus Nipah, un patógeno zoonótico que ha generado alarma sanitaria internacional tras la confirmación de varios casos en el estado de Bengala Occidental, India.

Las autoridades sanitarias y organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo consideran uno de los virus de mayor riesgo debido a su alta letalidad, ausencia de vacuna y capacidad de transmisión en determinados contextos.

El virus Nipah (NiV) es un virus zoonótico transmitido de animales a humanos y, en algunas circunstancias, de persona a persona. Su reservorio natural principal son los murciélagos frugívoros del género Pteropus, comúnmente llamados zorros voladores. 

La transmisión puede ocurrir por contacto directo con animales infectados, exposición a alimentos contaminados por secreciones (como savia de palma datilera o frutas) o mediante contacto estrecho con fluidos de individuos infectados.

El virus fue identificado por primera vez en 1998 durante un brote en Malasia y Singapur, donde cientos de personas resultaron infectadas y decenas fallecieron tras haber tenido contacto con cerdos infectados o sus secreciones. Desde entonces, brotes han ocurrido de forma esporádica en países como Bangladesh e India, a menudo asociados con prácticas culturales o exposiciones ambientales que facilitan el contacto humano con reservorios animales.

Alerta global 2026: brotes, síntomas y respuesta sanitaria

Lo que ha encendido nuevamente las alarmas este 2026 es la detección de al menos cinco casos confirmados de infección por Nipah en Bengala Occidental, cerca de ciudades densamente pobladas. Las autoridades sanitarias en India han puesto en cuarentena a decenas de personas que estuvieron en contacto con los casos, incluidos trabajadores de la salud, lo que resalta la posibilidad de transmisión entre humanos en entornos clínicos.

La OMS considera a Nipah un patógeno de máxima prioridad por varias razones:

Alta tasa de letalidad, que puede oscilar entre el 40 por ciento y el 75 por ciento, dependiendo de la capacidad de atención médica local y la fase en que se detecte la infección.

No existe una vacuna ni tratamiento antiviral específico aprobado para humanos o animales; el manejo clínico se basa en cuidados de soporte y monitoreo intensivo. Su capacidad para causar encefalitis mortal, neumonía atípica y comprometer el sistema respiratorio.

Los síntomas iniciales en humanos pueden parecerse a los de una gripe común —fiebre, dolor de cabeza, dolor muscular y malestar general—, complicándose posteriormente con problemas respiratorios, confusión, convulsiones o coma en los casos más severos. La incubación del virus suele oscilar entre 4 y 14 días, aunque periodos más largos han sido reportados.

La preocupación por Nipah en 2026 no radica únicamente en los casos actuales, sino en su potencial de propagación en zonas densamente pobladas, su historial de brotes recurrentes en Asia y la ausencia de intervenciones médicas específicas. Organismos internacionales han reforzado la vigilancia epidemiológica y las medidas de control en puntos de entrada, incluidos aeropuertos de países vecinos, para detectar posibles casos importados y limitar la transmisión.

Aunque el riesgo de una pandemia global aún se considera bajo en comparación con virus como el SARS-CoV-2, Nipah permanece en la lista de prioridades de la OMS por su letalidad, capacidad de transmisión y falta de herramientas preventivas robustas.