¿Qué ha pasado con los ataques a narcolanchas en el Caribe tras la captura de Maduro?

La captura de Maduro no frenó la militarización en el Caribe.

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Fuerzas de EU han destruido decenas de narcolanchas en el Caribe y el Pacífico.Especial.

En los últimos meses, los ataques a embarcaciones vinculadas al narcotráfico en el Mar Caribe y el océano Pacífico han sido uno de los episodios de mayor tensión en la región.

Desde finales de 2025, Estados Unidos ha intensificado una campaña militar contra lo que describe como “narcolanchas”, operando principalmente con ataques cinéticos —bombardeos o persecuciones letales— que ya han dejado un saldo significativo de muertos y embarcaciones destruidas.

Esta ofensiva continuó tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por fuerzas estadunidenses en enero de 2026, sin señales claras de disminución en alcance ni frecuencia.

La captura de Maduro —quien fue trasladado a Nueva York para enfrentar cargos federales por narcotráfico y crimen organizado— marcó un hito en la política de Washington hacia Venezuela, aunque también ha profundizado la militarización del combate contra las rutas marítimas de drogas.

El gobierno estadounidense alega que estos ataques buscan romper las operaciones de tráfico de estupefacientes, aun cuando el peso geopolítico y las críticas internacionales han aumentado, tanto por la legalidad como por las consecuencias humanas de las acciones.

Ataques en el Caribe: números, continuidad y controversias

Desde mediados de 2025, bajo lo que se ha denominado la Operación Lanza del Sur, el Comando Sur de Estados Unidos ha llevado a cabo decenas de ataques contra embarcaciones que, según Washington, transportaban drogas o formaban parte de redes criminales transnacionales.

Para enero de 2026, se reportaban al menos 126 muertos y más de 36 embarcaciones destruidas entre el Caribe y el Pacífico, contando tanto a quienes fallecieron en el acto como a desaparecidos en el mar tras los ataques.

Estas operaciones no han cesado con la captura de Maduro. El 23 de enero de 2026, fuerzas estadounidenses realizaron lo que se identifica como el primer ataque conocido contra una embarcación sospechosa de narcotráfico desde la captura del líder venezolano, en aguas del Pacífico oriental, dejando al menos dos muertos y un sobreviviente.

Autoridades de Estados Unidos han reiterado que estas acciones continuarán incluso después de los cambios políticos en Venezuela. El secretario de Estado, Marco Rubio, declaró que la campaña contra narcolanchas y buques sancionados seguirá activa y que no se detendrá la presión en las rutas marítimas utilizadas por el crimen organizado.

La estrategia se ha extendido más allá de los ataques directos: también se han reportado operaciones para confiscar petroleros sancionados, incluidos buques vinculados con exportaciones de crudo. Esta ampliación de objetivos forma parte de la presión multilateral ejercida por Washington en el contexto de un nuevo orden en Venezuela tras la detención de Maduro.

Críticas, legalidad y consecuencias regionales

A pesar de los resultados reportados por Washington, los ataques han generado críticas y controversias en el ámbito internacional. Organizaciones como la Naciones Unidas han señalado “fuertes indicios” de ejecuciones extrajudiciales, y el Departamento de Justicia de EU. ha defendido la legalidad de las operaciones bajo las leyes de conflicto armado, argumentando que los militares actuaron conforme a la normativa aplicable.

Además, gobiernos como el de Rusia han denunciado los ataques como acciones ilegales y un abuso de poder, argumentando que desestabilizan la región y no siempre se comprueba la relación de las embarcaciones con el narcotráfico antes de actuar.

En el Caribe mismo, estos ataques han tensado relaciones diplomáticas y planteado cuestionamientos sobre la soberanía de aguas internacionales o zonas económicas exclusivas.

Para algunos países de la región, la falta de pruebas claras y el elevado número de víctimas generan preocupación por posibles violaciones de derechos humanos y la militarización de una problemática que muchos consideran debe abordarse con cooperación multilateral más que con acciones unilaterales.

A más de un mes de la captura de Maduro y con la transición política en Venezuela en desarrollo, las ofensivas marítimas continúan. La región observa una evolución compleja: una mezcla de estrategias antinarcóticos, dinámicas geopolíticas y debates sobre legalidad que difícilmente se resolverán sin un mayor diálogo internacional.

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