Irán anuncia rutas alternas en estrecho Ormuz por riesgo de minas marítimas
El estrecho de Ormuz reabre, pero bajo nuevas tensiones marítimas

La Armada de los Guardianes de la Revolución iraníes anunció que los buques que atraviesen el estrecho de Ormuz deben seguir dos rutas alternativas, más cercanas a la costa, al alegar la posibilidad de que haya "minas" en la vía habitual.
"Para protegerse de posibles colisiones con minas, en coordinación con la Armada de los Guardianes de la Revolución (....), hasta nuevo aviso, (los buques) deberán tomar rutas alternativas para el tráfico en el estrecho de Ormuz", indicó la agencia de noticias Mehr, citando un comunicado militar acompañado de un mapa en el que se destacan las rutas.
Para protegerse de posibles colisiones con minas, en coordinación con la Armada de los Guardianes de la Revolución (....), hasta nuevo aviso, (los buques) deberán tomar rutas alternativas para el tráfico en el estrecho de Ormuz", indicó la agencia de noticias Mehr, citando un comunicado militar acompañado de un mapa en el que se destacan las rutas.
Estados Unidos afirmó que Irán debe abrir el estrecho de Ormuz "de inmediato, con rapidez y de forma segura", tras informes de que la estratégica vía marítima permanecía cerrada luego de que Israel continuara sus ataques a Líbano a pesar de la tregua pactada por la stres partes.
Cualquier cierre "es completamente inaceptable", declaró la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, ante la prensa.
"Reitero la expectativa y exigencia del presidente de que el estrecho de Ormuz sea reabierto de inmediato, con rapidez y de forma segura", añadió.
Ormuz reabre entre tensiones
La reapertura del estrecho de Ormuz se produce en el marco de una tregua temporal de dos semanas entre Estados Unidos e Irán, alcanzada tras semanas de guerra que alteraron el comercio energético global.
El acuerdo, mediado por Pakistán, contempla la libre navegación por este paso estratégico —por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial— a cambio de la suspensión de bombardeos estadounidenses y el inicio de negociaciones diplomáticas.
Sin embargo, el alto el fuego dista de consolidarse. Washington ha presentado la pausa como una supuesta señal de cumplimiento de sus objetivos militares, mientras que Teherán la interpreta como un movimiento táctico dentro de una negociación más amplia.
Analistas y autoridades coinciden en que se trata de una tregua limitada y condicionada, no de un acuerdo de paz, con múltiples frentes aún abiertos y sin garantías de continuidad más allá del corto plazo.
En paralelo, Israel ha quedado parcialmente al margen del acuerdo y mantiene sus operaciones militares en Líbano, lo que introduce un factor de inestabilidad adicional. Los bombardeos israelíes en territorio libanés han sido señalados como detonantes de nuevas tensiones, al punto de provocar interrupciones intermitentes en el tránsito marítimo por Ormuz pese al compromiso de reapertura.
Este contexto refuerza la fragilidad de la tregua: Irán ha condicionado su cumplimiento a una extensión del alto el fuego a Líbano, mientras advierte que podría volver a bloquear el estrecho si continúan los ataques.
La comunidad internacional observa con cautela una situación volátil, en la que cualquier incidente —especialmente en frentes no incluidos en el acuerdo— podría romper la tregua y reactivar una escalada regional con impacto inmediato en los mercados energéticos y la seguridad global.
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