“Celebridades anuncian medicamentos”

Rafael Álvarez Cordero

Rafael Álvarez Cordero

Mitos y realidades de la salud

MITO

“Celebridades anuncian medicamentos”. La información sobre los medicamentos y sus efectos es ahora exhibida por personas muy conocidas: artistas, deportistas, comunicadores, incluso religiosos. Y aunque ellos han desmentido categóricamente su participación, los anuncios siguen apareciendo.

CONSECUENCIA

Cuando se mezcla la información (científica o no) con la aceptación de la imagen de quien anuncia un medicamento, habrá más ciudadanos que la crean.

REALIDAD

La historia de los anuncios de medicamentos ha evolucionado, desde los vendedores ambulantes de “elixires milagrosos” hasta las estrictas regulaciones digitales de hoy; ha pasado de ser una promoción libre y engañosa a ser ahora una industria altamente vigilada para proteger la salud pública.

El siglo XIX: los charlatanes.

En los inicios de la publicidad masiva, los llamados “charlatanes” itinerantes vendían elixires, ungüentos y “medicamentos patentados” que prometían curar desde la calvicie hasta el cáncer. Estos productos, a menudo, eran simplemente compuestos de alcohol, cocaína u opio, se promocionaban con testimonios falsos, eslóganes pegadizos y folletos comerciales. Un ejemplo clásico era el Compuesto Vegetal de Lydia Pinkham, que anunciaba 22 usos diferentes para un mismo producto.

Con la llegada de la televisión, la publicidad de medicamentos de venta libre y suplementos se generalizó, ya no eran simples anuncios en la prensa, sino mensajes directos al posible consumidor.

La publicidad de estos productos evolucionó rápidamente en el siglo XXI. El discurso cambió de la “cura milagrosa” tradicional hacia conceptos más modernos y persuasivos, prometiendo “desintoxicación”, “quema de grasa rápida” o “rejuvenecimiento celular”, muchas veces sin respaldo científico real. Así es como han aparecido personajes conocidos afirmando que ellos tuvieron un problema de ojos, de tiroides, de exceso de peso, incluso de insomnio o diabetes y, con ese medicamento: tabletas, líquidos, cremas etcétera, sus enfermedades fueron controladas en poco tiempo.

Creo que esto se explica por diversos motivos: el primero es qua, actualmente, toda o casi toda la población tiene un teléfono celular o un iPhone que le permite recibir información de todo tipo.

La segunda razón es que, junto con los avances de la medicina, la farmacología dispone ahora de muchos medicamentos que pueden ser recetados por un médico certificado, pero que, por su precio, no son fáciles de adquirir para la mayoría de la población, y recurren a productos publicitados por personas famosas. En Estados Unidos, esta publicidad no está prohibida y por eso grandes actrices o campeones deportivos anuncian sus productos “milagro” sin que pase nada.

Y la tercera razón es que una gran parte de la población que tiene Seguro Social va a las clínicas y no tienen medicamentos; el desabasto de medicinas continúa, a pesar de los ofrecimientos de las autoridades y de los cambios en su adquisición y distribución.

Por todo lo anterior, lamentablemente, seguiremos viendo anuncios equívocos y falsos; debemos abrir los ojos y rechazar esas “ofertas”.

Es conveniente consultar siempre a profesionales médicos y verificar que los productos tengan registro sanitario oficial ante la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris).