Francia y cinco países más, listos para asegurar el estrecho de Ormuz ante la crisis energética

El cierre de facto del estrecho de Ormuz ha llevado a potencias internacionales a plantear medidas para proteger el tránsito de petróleo.

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El cierre del estrecho ha elevado el precio del crudo por encima de los 110 dólares.REUTERS

Alemania, Reino Unido, Francia, Italia, Japón y Países Bajos condenaron este jueves las represalias iraníes contra infraestructuras energéticas en el Golfo, y dijeron que están dispuestos a contribuir a la seguridad en el estrecho de Ormuz, cerrado de facto por Teherán.

El presidente francés, Emmanuel Macron, mencionó incluso la posibilidad de una "futura misión" de escolta, en el marco de la ONU, al término de una cumbre europea en Bruselas.

Pedimos una moratoria inmediata y general sobre los ataques a infraestructuras civiles, en particular las instalaciones petroleras y de gas", indicaron los seis países en un comunicado.

"Nos declaramos dispuestos a contribuir a los esfuerzos necesarios para garantizar la seguridad del paso por el estrecho" de Ormuz, añadieron.

Por su parte, Macron reiteró que "Francia estaba dispuesta, junto con otras naciones, a asumir la responsabilidad de un sistema de escolta de buques en el estrecho, en el marco de una misión que no tiene por objeto ser una acción de fuerza".

Por el contrario, no participaremos en ninguna apertura por la fuerza del estrecho en el contexto de las operaciones bélicas y los bombardeos en curso", insistió.

Ormuz: la llave del crudo

Antes de la guerra, por Ormuz circulaba el 20 por ciento del petróleo y el gas natural licuado a nivel mundial.

Su cierre por parte de Irán, en represalia por la ofensiva de Estados Unidos e Israel desde el 28 de febrero, ha dificultado el aprovisionamiento y elevado el precio del barril de crudo por encima de los 110 dólares.

El miércoles, el ejército israelí atacó el gigantesco yacimiento gasístico de South Pars-North Dome, compartido por Irán y Catar. Es la reserva de gas conocida más grande del mundo y abastece cerca del 70 por ciento del gas natural doméstico de la república islámica.

En represalia, Irán atacó Ras Lafan, en Catar, el mayor complejo industrial y puerto de exportación de gas natural licuado (GNL) del mundo.

También hubo ataques este jueves contra dos refinerías de petróleo en Kuwait y contra una instalación petrolera en el puerto de Yanbu, en el mar Rojo, utilizada por Arabia Saudita para exportar crudo para evitar el estrecho de Ormuz.

Guerra energética sacude economía global

La guerra iniciada por Estados Unidos e Israel contra Irán ha derivado rápidamente en un conflicto con fuerte impacto económico internacional, especialmente en el sector energético. La región del Golfo Pérsico concentra una parte crítica de la producción y exportación mundial de hidrocarburos, por lo que cualquier alteración en su estabilidad tiene efectos inmediatos en los mercados.

De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía, los conflictos en esta zona suelen provocar interrupciones en la oferta que se traducen en aumentos de precios y volatilidad global.

El cierre de rutas estratégicas y los ataques a infraestructura energética han generado un efecto dominó en la economía mundial. El Fondo Monetario Internacional ha advertido que choques en el suministro de petróleo pueden elevar la inflación, desacelerar el crecimiento y aumentar los costos de producción a nivel global.

Además, el encarecimiento de la energía impacta directamente en sectores como transporte, manufactura y alimentos, lo que amplifica las consecuencias más allá de los países involucrados en el conflicto.

A nivel regional, el daño económico también afecta a países productores y exportadores que dependen de la estabilidad del Golfo. Reportes del Banco Mundial señalan que la destrucción o interrupción de infraestructura energética puede generar pérdidas millonarias, afectar ingresos fiscales y comprometer inversiones a largo plazo

Con información de AFP.