"Se necesita dinero para matar a los malos": EU pide gasto para guerra contra Irán
El uso de armamento de precisión, portaaviones y sistemas de defensa eleva significativamente el costo de la guerra contra Irán.

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, aseguró que "se necesita dinero para matar a los malos", cuando se le preguntó si el Pentágono solicitó 200 mil millones de dólares para la guerra contra Irán.
El costo de la guerra aún no se conoce, pero puede ser considerable. Según medios estadounidenses, el contralor del Pentágono les dijo a los legisladores que los primeros seis días de guerra costaron 11 mil 300 millones de dólares.
Hegseth confirmó de manera indirecta el valor aproximado de la solicitud del Pentágono por recursos adicionales: "En cuanto a los 200 mil millones de dólares, creo que esa cifra podría variar", dijo.
"Volveremos al Congreso" para "asegurarnos de recibir la financiación adecuada", agregó en una rueda de prensa.
El monto final dependerá de qué tanto dure la campaña militar de Estados Unidos e Israel contra Irán iniciada el 28 de febrero.
La cifra de 200 mil millones de dólares es creíble, según Daniel Schneiderman, director de programas de políticas globales en Penn Washington.
La cantidad de municiones de precisión e interceptores utilizados, el número de salidas aéreas, el combustible consumido y el costo de operación de dos grupos de combate de portaviones, todo tomado en cuenta, daría lugar a una factura muy elevada", dijo Schneiderman.
"Es un pequeño precio a pagar para asegurarnos de que nos mantenemos en lo más alto", afirmó el presidente Donald Trump durante un evento el jueves en el Despacho Oval.
El conflicto ha provocado un fuerte aumento de los precios del petróleo por el cierre del estrecho de Ormuz, donde transita una quinta parte de la producción global de petróleo.
Guerra prolongada dispara gasto militar
La solicitud de recursos adicionales por parte del Pentágono responde a la naturaleza intensiva y sostenida de la guerra contra Irán, que implica operaciones aéreas constantes, despliegues navales y uso de armamento de alta precisión.
De acuerdo con el Servicio de Investigación del Congreso, los conflictos modernos elevan exponencialmente los costos por el uso de tecnología avanzada, mantenimiento logístico y rotación de tropas, lo que obliga al Ejecutivo a solicitar fondos extraordinarios al Congreso conforme se prolongan las operaciones.
Además, el financiamiento busca garantizar la capacidad operativa de Estados Unidos en múltiples frentes simultáneos. Informes del Pentágono señalan que el despliegue de grupos de portaaviones, sistemas de defensa antimisiles y vuelos de combate continuos requiere un flujo constante de recursos para evitar afectar la preparación militar global.
Este tipo de solicitudes también incluye reposición de municiones estratégicas, cuyo uso se ha intensificado en escenarios de alta intensidad como el actual.
Impacto global y presión económica
El conflicto ha generado efectos inmediatos en la economía internacional, particularmente en el mercado energético. La interrupción parcial del tránsito en el Golfo Pérsico ha elevado la volatilidad de los precios del crudo, lo que, según la Agencia Internacional de Energía, impacta directamente en inflación, costos de transporte y estabilidad de mercados emergentes.
Esta presión económica refuerza la necesidad de financiamiento, ya que el costo de la guerra no solo es militar, sino también económico y estratégico.
A nivel político interno, la solicitud de fondos abre un nuevo frente de debate en Washington sobre el alcance y duración del conflicto. El Fondo Monetario Internacional ha advertido que guerras prolongadas pueden aumentar el déficit fiscal y presionar las finanzas públicas, especialmente en contextos de alta inflación.
El gobierno estadunidense busca equilibrar la necesidad de sostener la ofensiva con el impacto económico interno y las repercusiones globales de una escalada prolongada.
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