Frentes Políticos / 10 de mayo de 2026

1. ¡Agua! La presidenta Claudia Sheinbaum y Alfonso Durazo, gobernador de Sonora, viajaron a Punta Chueca con una promesa que en el papel parece elemental, pero en territorio Comca’ac había sido un lujo: abrir la llave sin esperar el capricho de las pipas. El acueducto de 78.7 kilómetros y 208 mdp pone fin a una deuda que sobrevivió sexenios enteros. Jesús Alfredo Félix Segovia, gobernador tradicional del pueblo Seri Comca’ac, recibió la obra con la cautela de quienes han escuchado demasiados compromisos. En la 4T celebran justicia; en la comunidad medirán el resultado gota a gota. El agua no admite propaganda.

2. Cuidados. Clara Brugada, jefa de Gobierno de la CDMX, aprovechó el 10 de mayo para declarar obsoleto el viejo catálogo de licuadoras y planchas con el que por décadas se disfrazó de homenaje lo que era reparto desigual del trabajo en casa. Mientras rifaba pantallas, celulares y viajes, defendió un sistema de cuidados con lavanderías públicas, comedores y centros de atención que, si se concreta, moverá más que cualquier discurso. La presidenta Claudia Sheinbaum siguió en Sonora entre baños de afecto y ceremonias de justicia social. Durante décadas se negó a las mujeres su inclusión en el modelo de país. Eso se acabó.

3. Desistimiento. Juvenal “N”, El Padrino, exhibió las grietas del engranaje judicial. La defensa pidió cambiar la prisión preventiva por resguardo domiciliario y la jueza de guardia en Hermosillo aceleró la diligencia. El detalle es que la FGR, encabezada por Ernestina Godoy, seguía esperando la notificación formal. Antes de que el acuerdo quedara firme, la propia defensa retiró la solicitud y la audiencia se evaporó ¡vía WhatsApp! En el Poder Judicial todo fue legal; en la práctica, el proceso pareció armado con alfileres. Aquí la autoridad llegó tarde y la justicia quedó en visto.

4. Lenguajes. La ráfaga contra una casa atribuida a Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia de Sinaloa, llegó cuando su margen político ya estaba perforado por acusaciones y silencios. El inmueble llevaba años vacío, pero en Culiacán los símbolos rara vez están deshabitados. Yeraldine Bonilla, gobernadora interina, administra un estado donde la violencia no distingue entre domicilio, expediente o investidura. Mientras el caso Rocha se potencializa, Morena calcula costos. Un ataque así no resuelve nada, pero recuerda que en Sinaloa el poder cambia de manos con más velocidad que las versiones oficiales. Las balas son las que hablan.

5. De seda. Layda Sansores, gobernadora de Campeche, volvió a tropezar con el espejo más distorsionado de la austeridad: el de sus propios accesorios. Mientras advertía que el estado apenas tenía margen para pagar la luz de las oficinas públicas, las redes hicieron inventario de relojes y collares Cartier cuyo brillo desentonó con el discurso de la pobreza franciscana. En política, el problema no es usar lujo, sino pedir comprensión con una mano y exhibir opulencia con la otra. Sansores no enfrenta una crisis por sus joyas, sino por el contraste. No sólo la seguridad en el estado se le cae a pedazos, sino también la credibilidad... si es que la tuvoalguna vez.