Estados Unidos acusa a China de realizar prueba nuclear en secreto

China aseguró que su último ensayo oficial fue en 1996 y acusó a Estados Unidos de manipulación política.

thumb
El Ministerio de Relaciones Exteriores chino calificó las acusaciones como “completamente infundadas”.Freepik.

Estados Unidos volvió a tensar la cuerda con China al acusarla de haber realizado una prueba nuclear secreta en junio de 2020, mientras Beijing rechazó de manera categórica las imputaciones y las calificó como una “mentira descarada”. 

El cruce de señalamientos ocurre en un momento especialmente delicado para el régimen internacional de desarme, tras la expiración del tratado Nuevo START y en medio de advertencias de Washington sobre la posibilidad de retomar ensayos nucleares de baja potencia.

La controversia se desató en la Conferencia de Desarme de la ONU en Ginebra, donde el subsecretario estadounidense para el control de armas, Thomas DiNanno, acusó a China de haber llevado a cabo pruebas nucleares encubiertas, incluida una el 22 de junio de 2020, y de prepararse para nuevos ensayos.

Señalamientos de explosión subterránea

Un día después, el subsecretario de Estado Christopher Yeaw ofreció más detalles en un acto en el centro de estudios Hudson Institute, en Washington. Según explicó, una estación sísmica remota ubicada en Kazajistán detectó una explosión de magnitud 2.75 a unos 720 kilómetros de distancia, en el campo de pruebas de Lop Nor, en el oeste de China, el 22 de junio de 2020.

“He examinado datos adicionales desde entonces. Hay muy pocas posibilidades, diría yo, de que no sea una explosión, una explosión singular”, afirmó Yeaw.

Tampoco concuerda en absoluto con un terremoto”, añadió el funcionario, exanalista de inteligencia con doctorado en ingeniería nuclear. “Es (...) lo que cabría esperar de una prueba con explosivos nucleares”.

Yeaw sostuvo además que los datos no eran compatibles con detonaciones mineras y aseguró que China habría intentado ocultar la prueba mediante un método conocido como “desacoplamiento”, que consiste en detonar el dispositivo dentro de una gran cavidad subterránea para amortiguar las ondas sísmicas y dificultar su detección.

Sin embargo, la Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (CTBTO), responsable del sistema internacional de vigilancia, fue cauta. Su secretario ejecutivo, Robert Floyd, indicó que la estación sísmica PS23 registró “dos eventos sísmicos muy pequeños” con 12 segundos de diferencia.

Estos dos eventos estuvieron muy por debajo de ese nivel. Por lo tanto, solo con estos datos, no es posible evaluar con certeza la causa de estos eventos”, afirmó Floyd, al explicar que el sistema puede detectar explosiones compatibles con ensayos nucleares a partir de 500 toneladas métricas de TNT.

China rechaza acusaciones de prueba nuclear

Beijing respondió con firmeza a las acusaciones estadunidenses. La cancillería china calificó los señalamientos como “completamente infundados” y acusó a Washington de fabricar pretextos para reanudar sus propias pruebas.

Las acusaciones de Estados Unidos son completamente infundadas y son mentiras descaradas. China se opone firmemente al intento de Estados Unidos de fabricar excusas para reanudar sus propias pruebas nucleares”, señaló el Ministerio de Relaciones Exteriores en un mensaje enviado a AFP.

Un portavoz de la embajada china en Washington, Liu Pengyu, fue más allá al denunciar una supuesta instrumentalización política del tema.

“Se trata de una manipulación política destinada a perseguir la hegemonía nuclear y eludir sus propias responsabilidades en materia de desarme nuclear”, afirmó en un comunicado.

China, que firmó pero no ha ratificado el tratado de 1996 que prohíbe los ensayos nucleares, aseguró que su último ensayo subterráneo oficial tuvo lugar en 1996. Al igual que Beijing, Estados Unidos también ha firmado pero no ratificado ese acuerdo, por lo que ambos países están obligados, según el derecho internacional, a no actuar en contra de su objeto y propósito.

El trasfondo de la disputa es la expiración del Nuevo START, el último tratado estratégico entre Estados Unidos y Rusia sobre limitación de armas nucleares, que venció el 5 de febrero. El presidente Donald Trump ha presionado para negociar un nuevo pacto que incluya a China y ha advertido que Washington está dispuesto a realizar ensayos nucleares de baja potencia “en igualdad de condiciones”.

No vamos a seguir en una intolerable desventaja”, afirmó Yeaw, al insistir en que cualquier decisión final recaerá en el mandatario.

La combinación de acusaciones cruzadas, el fin de los principales acuerdos de control y la posibilidad de reanudar pruebas nucleares ha avivado el temor de que el mundo entre en una nueva carrera armamentística atómica.

Con información de AFP y Reuters.

X