Estación V32: la señal con mensajes secretos que Irán comenzó a usar y que nadie sabe qué significan

Expertos detectan mensajes cifrados en radio que apuntan a operaciones de inteligencia en pleno escenario de guerra en Irán.

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Transmisiones en onda corta con mensajes cifrados en persa reaparecen en la guerra con Irán.Generada con IA.

El 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel, iniciaron su guerra contra Irán, una misteriosa señal de radio en onda corta ha comenzado a emitir mensajes cifrados en persa. Para los analistas, no se trata de una curiosidad técnica, sino de un indicio inquietante: el espionaje clásico sigue activo.

Las transmisiones, identificadas como parte de una estación conocida como V32, han sido detectadas por radioaficionados y especialistas en monitoreo de señales. 

Su patrón es tan simple como perturbador: una voz masculina repite tres veces la palabra “Tavajjoh” (“atención”) antes de recitar largas cadenas de números sin aparente significado. Sin embargo, en el lenguaje del espionaje, ese tipo de emisiones tiene una lógica precisa.

Señales cifradas en plena guerra

Las emisiones comenzaron poco después del 28 de febrero, fecha en que se intensificaron las operaciones militares en Irán. Desde entonces, la señal aparece dos veces al día, durante aproximadamente 90 minutos, y parece originarse en algún punto de Europa occidental.

Expertos en inteligencia consideran altamente probable que estas transmisiones estén destinadas a agentes en territorio iraní. En el mundo contemporaneo, donde las comunicaciones digitales pueden ser interceptadas o bloqueadas, las ondas cortas ofrecen una alternativa eficaz y difícil de rastrear.

El sistema detrás de estas emisiones es conocido como “number station” o estación numérica. Su funcionamiento es deliberadamente rudimentario: el receptor solo necesita una radio convencional y un cuaderno de claves —los llamados one-time pads— para descifrar el mensaje. Sin esa clave, las secuencias numéricas carecen de sentido.

A pesar de los intentos de interferencia, presumiblemente desde Irán, la señal ha logrado mantenerse activa. Cuando se detecta bloqueo, simplemente cambia de frecuencia y continúa transmitiendo. Esta capacidad de adaptación hace que el sistema sea extremadamente resistente.

Espionaje clásico en era digital

El regreso de estas emisiones remite directamente a las prácticas de la Guerra Fría, cuando agencias como la CIA, el KGB o la Stasi utilizaban estaciones numéricas para comunicarse con espías en territorio enemigo.

Durante décadas, estas transmisiones fueron un fenómeno global. Voces mecánicas, melodías inquietantes o frases aparentemente absurdas se colaban en radios de todo el mundo, generando una mezcla de fascinación y paranoia. Aunque muchas desaparecieron tras el fin de la Guerra Fría, nunca dejaron de existir por completo.

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La estación V32 emite mensajes cifrados en persa dos veces al día desde Europa occidental.Generada con IA.

La razón de su persistencia es clara: su eficacia. A diferencia de los sistemas digitales modernos, estas emisiones no dependen de infraestructura compleja ni dejan huellas electrónicas fácilmente rastreables. Un agente puede recibir instrucciones, destruir su cuaderno de claves y desaparecer sin dejar evidencia.

Además, el uso de estas señales en el contexto actual podría tener múltiples objetivos. Más allá de la comunicación operativa —como coordinar movimientos, activar redes o transmitir órdenes— también puede cumplir una función psicológica. La simple existencia de la señal sugiere la presencia de informantes activos dentro de Irán, lo que introduce un elemento de incertidumbre en el aparato de seguridad del país.

Este episodio revela una paradoja central del conflicto contemporáneo. Mientras las potencias invierten miles de millones en tecnología militar avanzada, recurren simultáneamente a métodos desarrollados hace más de medio siglo. La sofisticación no ha reemplazado a lo simple; en muchos casos, lo ha complementado.

En un escenario donde el control de la información es tan crucial como el dominio territorial, estas voces que emergen desde la estática recuerdan que la guerra también se libra en frecuencias invisibles. Y que, incluso en la era digital, los secretos mejor guardados siguen viajando por los canales más inesperados.