Eliminar las barreras no arancelarias en México, clave para el T-MEC

El panorama comercial entre México y Estados Unidos atraviesa un momento de consolidación histórica, pero también de retos estructurales profundos que no pueden ignorarse. 

Según el reciente reporte, 2026 National Trade Estimate Report on Foreign Trade Barriers (NTE 2026), emitido por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), México se mantuvo como el mayor mercado de exportación de bienes para Estados Unidos en 2025, con un comercio total que alcanzó unos 872,800 millones de dólares. Sin embargo, el documento identifica barreras no arancelarias que afectan seriamente a las empresas extranjeras en México, centradas especialmente en la política fiscal a cargo del Sistema de Administración Tributaria (SAT) y la gestión aduanera que dirige la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM).

Ambas instituciones complican la operación diaria de las empresas, además de ser una preocupación latente y envían señales de alerta de cara a la revisión del T-MEC. Anteriormente, el sector privado a través de la Cámara de Comercio en EU ya ha alertado que algunas empresas manufactureras reportan doble tributación del IVA por parte del SAT para el mismo producto, la primera durante la etapa de componentes y la segunda cuando el producto está terminado, a pesar de que su participación en el programa IMMEX (Industria de Manufactura, Maquiladora y Servicios de Exportación de México) debía excluirlo. 

Adicionalmente, los señalamientos también son por las prácticas agresivas e inconsistentes de aplicación de impuestos del SAT, incluyendo auditorías excesivas, negación de deducciones de pagos de regalías y servicios entre compañías y sanciones retroactivas, han creado incertidumbre y aumentado los costos para las empresas estadunidenses.

El reporte NTE 2026 pone énfasis en la complejidad operativa del IVA implementado por el SAT. Para el sector empresarial de EU en México, el verdadero obstáculo no reside únicamente en el cumplimiento impositivo, sino en la ineficiencia y la tramitología que ahoga al sistema de devoluciones del SAT.  El gobierno de EU monitorea si sus empresas logran el éxito de sus reembolsos cuando así lo ameritan las exportaciones, pero la velocidad y transparencia de este proceso impactan directamente la liquidez de las empresas y su capacidad de reinversión.

Por otro lado, la dimensión aduanera presenta desafíos que el reporte NTE 2026 califica como barreras no arancelarias de facilitación comercial significativas. Uno de los reclamos más consistentes es la falta de notificación previa ante cambios procedimentales. 

El reporte cita como ejemplo la nueva Ley Aduanera que inició el 1 de enero de 2026, uno de los desafíos inmediatos es la implementación de la Manifestación de Valor Electrónica que implica diferentes procesos para las empresas importadoras.

La gestión de la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) se ha convertido en uno de los puntos de mayor preocupación para el Departamento de Comercio de Estados Unidos, principalmente por la falta de transparencia y la discrecionalidad en la aplicación de criterios técnicos. 

La falta de personal civil capacitado en normatividad comercial internacional dentro de la ANAM ha derivado en procesos de inspección más lentos y en una comunicación deficiente con los usuarios. 

En lugar de avanzar hacia un modelo de aduana digital y predictivo, la percepción internacional es que México está regresando a un control manual y rígido que choca directamente con los compromisos de modernización asumidos en el Capítulo 7 del T-MEC sobre Administración Aduanera y Facilitación del Comercio.

Un punto de quiebre reciente que ilustra la desconexión entre la ambición fiscalizadora y la realidad operativa es la implementación de la nueva “Manifestación de Valor electrónica”. 

La complejidad técnica de este requisito es de tal magnitud, que el sector empresarial mexicano tuvo que cerrar filas para exigir una prórroga, logrando que el SAT y la ANAM pospusieran su entrada en vigor hasta junio de 2026. 

Finalmente, este diagnóstico cobra una relevancia estratégica mayor al considerar el calendario del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

Analista