Crisis energética en Cuba: negocios privados importan gasolina para sobrevivir
Ante la pausa en los envíos de México y la crisis en Venezuela, el sector privado de Cuba comienza a importar combustible para evitar el colapso total

Algunos negocios privados de Cuba comenzaron a gestionar la importación directa de combustible para evitar la parálisis total de la economía ante el colapso del sistema energético nacional, informó este 2 de marzo la agencia AFP.
La estampa de dueños de pequeños negocios gestionando la compra de gasolina en el mercado internacional para mantener encendidos sus generadores o sus vehículos de logística es hoy la nueva realidad cubana.
Lo que antes era un monopolio de la estatal CUPET, hoy es un terreno donde la empresa privada intenta sobrevivir a base de divisas propias y logística independiente.
Crisis crece tras falta de suministro de Venezuela y México
Históricamente, Cuba dependía del petróleo de Venezuela, pero la intervención de Estados Unidos y la inestabilidad política en Caracas han reducido los envíos a mínimos históricos, aunque la administración Trump dijo que podría autorizar la venta de combustible a la isla.
A este escenario se sumó la decisión de México. Tras años de envíos constantes que actuaron como un salvavidas para La Habana, Petróleos Mexicanos (Pemex) suspendió recientemente sus suministros de crudo, pese a que existe un contrato abierto para ello.

Ambos factores han hecho que el régimen busque alternativas en el sector privado global, donde el combustible se paga a precios de mercado y en moneda dura.
La situación se vuelve aún más crítica bajo el peso del embargo estadounidense. A lo largo del último año, la administración en Washington amenazó con imponer una nueva ronda de aranceles a cualquier nación o entidad que facilitara el transporte de energía hacia la isla.
Sin embargo, la medida no prosperó. Pese a que el bloqueo financiero persiste y dificulta que las empresas realicen transacciones bancarias internacionales para pagar el combustible, la caída de la amenaza arancelaria permitió que pequeños cargamentos de proveedores independientes comenzaran a llegar a puertos cubanos.

El costo de la supervivencia privada
Esta apertura tiene efectos mixtos: por un lado, permite que sectores clave como el transporte de alimentos y los servicios básicos sigan operando; por el otro, genera una brecha económica insalvable: el combustible importado por privados se vende a precios que reflejan los costos logísticos y el riesgo de operar con Cuba, lo que dispara la inflación interna.
El dueño de una empresa privada cubana afirmó a AFP, bajo anonimato, que había realizado la primera importación de un isotanque (un contenedor empleado para transportar combustible) desde Estados Unidos.
El empresario, que se dedica a la venta mayorista de alimentos, contó que el isotanque llegó a finales de la semana pasada al puerto cubano de El Mariel, a unos 50 kilómetros al oeste de La Habana, y ya lo transportó hasta la capital para comenzar a usarlo.
Ya lo puedo usar (...) Sin combustible no podemos funcionar", comentó el hombre, quien realiza las gestiones para 'garantizar el próximo' envío de otro isotanque, luego de que a inicios de febrero y por primera vez en casi 70 años, la isla autorizó la importación de combustible por vías privadas.
Según Oniel Díaz, consultor para el sector privado cubano, al menos un par de clientes de su empresa también han importado combustible hacia la isla:
Tenemos dos clientes que ya han ejecutado la importación de isotanques con combustible", dijo Díaz, pero insistió en que no significa que "todo el mundo" (empresas privadas) puedan recurrir a esta vía para hacer frente a la escasez de combustible, por desafíos logísticos y financieros.

Con información de AFP
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