Escasez de combustible reactiva el uso de bicicletas en La Habana
La escasez de petróleo tras la caída del suministro venezolano dispara el uso de bicicletas y energías renovables en Cuba.

Por Alien Fernandez y Anett Rios
Los residentes de La Habana están sacando sus viejas bicicletas del trastero, reparando los neumáticos desgastados y, en algunos casos, aprendiendo a pedalear, ya que el combustible es cada vez más escaso en Cuba tras la toma de control de las exportaciones de petróleo de Venezuela por parte de Estados Unidos.
Caracas, aliado de Cuba, había sido el principal proveedor de petróleo crudo y combustible de la isla comunista durante más de un cuarto de siglo, hasta que Estados Unidos capturó al líder venezolano Nicolás Maduro en enero.
El agotamiento de ese suministro ha empujado a los cubanos a un nivel más profundo de supervivencia, mientras enfrentan apagones cada vez más prolongados y el aumento de los precios de los alimentos y el transporte, así como del propio combustible, cuando está disponible.

Los envíos de combustible a Cuba desde México también se detuvieron recientemente, luego de que Estados Unidos amenazó con imponer aranceles a los países que suministren petróleo a la nación insular. 🚲 El regreso forzado a la bicicleta
Algunos habitantes de La Habana recurren cada vez más a vehículos eléctricos y se apresuran a instalar paneles solares en sus casas y negocios.
Para Gabriela Barbon, de 23 años, el aumento de los costos de transporte —tres veces más caros que antes para desplazarse en coche— la convenció de subirse a una bicicleta por primera vez.
“Ya la opción de ir en bicicleta no sólo es un hobby o algo que quería hacer en algún momento de mi vida, sino que ahora es una necesidad”, dijo durante una sesión de formación organizada por la agrupación local Citykleta en un parque de la ciudad, junto a otros adultos que intentaban mantener el equilibrio sobre dos ruedas por primera vez.

“La campaña Aprende a Pedalear de Citykleta llegó en un momento ideal, justo cuando la necesitaba”, afirmó.
El organizador de Citykleta, Yasser González, esperaba que se inscribieran 100 personas, pero el programa ha atraído a casi cuatro veces más participantes, muchos en busca de formas alternativas de desplazarse por la capital cubana.
“Tenemos una avalancha de gente que quiere aprender”, dijo, mientras otro organizador ayudaba a un principiante con una bicicleta azul brillante. 🔧 Más bicicletas en la calle, menos piezas disponibles
Yoandris Herrera no es nuevo en el ciclismo. Sin embargo, tuvo su bicicleta desmontada debajo de la cama durante casi un año, pues optaba por desplazarse en moto.
La bicicleta de fabricación china, que compró hace cuatro años, ahora tiene una segunda oportunidad en las calles, ya que Herrera la utiliza para ir al trabajo y llevar a sus hijos a la escuela.
“Pero ahora, como está la situación del combustible, hubo que recurrir a la bicicleta, porque está muy caro”, dijo.
La crisis del combustible también ha impulsado el negocio del reparador de bicicletas Pedro Carrillo, quien alineaba cuidadosamente los radios de una rueda en un taller improvisado en una acera de La Habana, con neumáticos colgados en la pared detrás de él.

“Esto ha sido como una explosión”, señaló. Pero el auge de las bicicletas también ha provocado un nuevo tipo de escasez, añadió.
“Ahora sí no tengo piezas para poder ayudar a la población”, remarcó. ⛽ Dependencia petrolera y presiones externas
Cuba ha dependido históricamente del suministro preferencial de petróleo venezolano desde la firma del Convenio Integral de Cooperación en 2000.
En sus años de mayor flujo, la isla recibió más de 90 mil barriles diarios; sin embargo, estimaciones de firmas de monitoreo energético indican que esos envíos se redujeron de forma significativa en los últimos años, situándose por debajo de 50 mil barriles diarios en varios periodos de 2023 y 2024.
En paralelo, México —a través de Pemex— envió cargamentos de crudo y combustibles a Cuba entre 2022 y 2024, en volúmenes que oscilaron entre 20 mil y 30 mil barriles diarios en algunos meses, según registros de comercio marítimo y reportes financieros de la petrolera.
Estos suministros han sido objeto de presiones diplomáticas y advertencias de sanciones secundarias por parte de Estados Unidos.

La crisis energética en Cuba se ha traducido en apagones prolongados. Datos oficiales de la Unión Eléctrica (UNE) reportaron durante 2024 déficits de generación que superaron los 800 megawatts en jornadas críticas, lo que provocó cortes eléctricos de más de ocho horas diarias en varias provincias.
La limitada disponibilidad de combustible para las termoeléctricas y el deterioro de la infraestructura han sido factores determinantes.
Ante este panorama, el gobierno cubano ha impulsado la transición hacia energías renovables. El plan oficial prevé que 24% de la generación eléctrica provenga de fuentes renovables para 2030; no obstante, al cierre de 2024 la participación real se mantenía por debajo de 6%, principalmente a partir de biomasa cañera, energía solar fotovoltaica y algunos parques eólicos. 🔄 Un eco del “Periodo Especial”
El resurgimiento del uso de bicicletas recuerda el “Periodo Especial” de la década de 1990, cuando, tras la caída de la Unión Soviética, Cuba importó más de un millón de bicicletas desde China para paliar la escasez de combustible.
La actual demanda de refacciones y equipos refleja un fenómeno similar de adaptación ciudadana ante restricciones energéticas estructurales.
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