Congreso desafía a Trump y ordena poner fin a la guerra en Irán
La Cámara de Representantes aprobó una resolución para limitar la participación militar de Estados Unidos en Irán

La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó una resolución para exigir el fin de la participación militar estadunidense en la guerra contra Irán sin autorización expresa del Congreso, en una votación que representa un nuevo revés político para el presidente Donald Trump y refleja el creciente malestar dentro del propio Capitolio por la prolongación del conflicto.
Aunque la medida tiene un carácter principalmente simbólico y enfrenta escasas posibilidades de convertirse en ley debido al probable veto presidencial y a los obstáculos que aún debe superar en el Senado, la votación evidenció fisuras dentro del Partido Republicano.
Cuatro legisladores conservadores se sumaron a los demócratas para respaldar la iniciativa, que fue aprobada por 215 votos contra 208.
Crece la presión contra la intervención militar en Irán
La resolución se sustenta en la Ley de Poderes de Guerra de 1973, una norma aprobada tras la Guerra de Vietnam para limitar la capacidad del presidente de involucrar a Estados Unidos en conflictos armados prolongados sin el consentimiento del Congreso. El texto aprobado busca obligar a la Casa Blanca a retirar a las fuerzas estadunidenses de las operaciones militares en Irán, salvo que exista una declaración formal de guerra o una autorización legislativa específica.
El conflicto se intensificó después de que Trump ordenara la participación directa del ejército estadunidense el pasado 28 de febrero, argumentando razones de seguridad nacional y la necesidad de contener amenazas en Oriente Medio. Sin embargo, conforme la guerra se prolongó, aumentaron las críticas de legisladores que consideran que el Ejecutivo excedió sus atribuciones constitucionales.
La votación del miércoles representa además un cambio gradual en el ambiente político de Washington. Tres intentos anteriores de aprobar resoluciones similares habían fracasado en la Cámara de Representantes, aunque cada vez por márgenes más estrechos.
El respaldo obtenido ahora muestra una creciente preocupación entre congresistas de ambos partidos por los costos humanos, económicos y estratégicos de la confrontación.
En el Senado también han surgido señales de inconformidad. El mes pasado, la cámara alta aprobó una resolución de procedimiento relacionada con los poderes bélicos presidenciales, después de que siete iniciativas previas no lograran avanzar.
Aunque todavía no existe consenso suficiente para frenar las operaciones militares, el debate ha ganado fuerza en ambas cámaras.
Los críticos de la guerra sostienen que la intervención podría arrastrar a Estados Unidos a un conflicto regional de larga duración, además de aumentar la tensión con actores aliados de Teherán en Medio Oriente. También advierten sobre el impacto económico derivado de la inestabilidad en una zona clave para el suministro energético mundial.
Por su parte, la administración Trump ha defendido la operación militar al asegurar que busca proteger intereses estadounidenses y evitar amenazas contra sus aliados en la región. La Casa Blanca sostiene que el presidente actuó dentro de sus facultades constitucionales como comandante en jefe.
Pese a la aprobación de la resolución, el escenario inmediato no cambia. Para tener efectos vinculantes, la medida tendría que ser aprobada también por el Senado y posteriormente superar un eventual veto presidencial mediante una mayoría calificada de dos tercios en ambas cámaras, un objetivo que actualmente parece lejano.