Cilia Flores, esposa de Maduro, pide en EU arresto domiciliario por problemas cardíacos

Flores permanece detenida en una prisión federal en Brooklyn, la misma donde está recluido Maduro.

La defensa de Flores propone vigilancia armada y brazalete electrónico como condiciones de arresto.
La defensa de Flores propone vigilancia armada y brazalete electrónico como condiciones de arresto.Especial.

La esposa del secuestrado expresidente venezolano Nicolás Maduro, Cilia Flores, procesada por tráfico de drogas en Estados Unidos, donde está detenida en la misma prisión que su marido, solicitó el arresto domiciliario tras alegar problemas cardíacos.

Antes de su captura el 3 de enero en un operativo estadunidense en Caracas, Flores "estaba físicamente sana y no tomaba ningún medicamento de forma continua, salvo una inyección mensual", aseguró su abogado Mark Donnelly en un documento fechado el miércoles.

Ahora, según su defensa, toma cuatro medicamentos y sufre problemas cardíacos que requieren una exploración coronaria y una intervención.

Flores, de 69 años, permanece encarcelada en una prisión federal en Brooklyn, Nueva York.

Al considerar que sus condiciones de reclusión no le permiten recibir una atención adecuada, el abogado reclama que se la someta a arresto domiciliario en Estados Unidos bajo un régimen estricto: vigilancia armada las 24 horas, brazalete electrónico, pasaporte confiscado.

El exmandatario venezolano y su esposa están acusados de haber ayudado a traficar cocaína hacia Estados Unidos, cargos que ellos niegan.

Hace una semana, Maduro pidió desestimar los cargos en su contra y apeló a su inmunidad como jefe de Estado para que el tribunal de Nueva York que lleva adelante su caso y el de su esposa sea considerado como "no competente".

Desde que Maduro fue derrocado, su exvicepresidenta Delcy Rodríguez gobierna Venezuela de manera interina, bajo fuerte presión de Washington.

La operación que llevó a la pareja presidencial a una celda en Brooklyn

La detención de Flores y su esposo se produjo como parte de la Operación Resolución Absoluta, un ataque militar estadunidense contra Caracas ordenado por Trump la madrugada del 3 de enero, que combinó bombardeos de precisión contra bases aéreas y militares —entre ellas La Carlota y Fuerte Tiuna— con un operativo terrestre de extracción ejecutado por fuerzas especiales, la CIA y la DEA.

Según relató el propio Trump desde Mar-a-Lago, la acción fue el resultado de meses de planeación y contó con el respaldo de unas veinte bases militares en el hemisferio occidental.

Ambos fueron trasladados de inmediato a Nueva York y comparecieron por primera vez ante un tribunal federal de Manhattan el 5 de enero, donde se declararon no culpables de los cargos de narcotráfico que databan de 2020, año en que Washington había ofrecido una recompensa de 25 millones de dólares por la captura de Maduro.

Desde entonces, el caso ha estado marcado por los intentos de la defensa de cuestionar la jurisdicción del tribunal: Maduro se declaró a sí mismo prisionero de guerra al ser procesado, argumento que retomó la semana pasada al pedir la desestimación de los cargos en su contra invocando inmunidad como jefe de Estado.

El juez federal Alvin Hellerstein, a cargo del proceso, no se ha pronunciado todavía sobre esa solicitud ni sobre la petición de arresto domiciliario presentada ahora por Flores.