A un año de la tragedia en La Concordia, pipas siguen desafiando las normas
Sin señalización, con baches profundos y el constante paso de carga peligrosa, vecinos advierten riesgo de otra catástrofe

A un año de la tragedia ocasionada por un siniestro vial donde una pipa de gas conducida a exceso de velocidad golpeó un parapeto en una curva del Distribuidor Vial La Concordia, se volcó y explotó provocando la muerte por quemaduras de 32 personas y dejó más de 50 lesionadas, la infraestructura vial está en evidentes malas condiciones y los lugareños temen que se repita una tragedia similar.
En recorridos realizados se observó que hasta el martes por la tarde, la zona del siniestro no contaba con señalización vertical ni horizontal que advierta que se trata de una curva peligrosa, tampoco hay elementos viales que indiquen la velocidad máxima permitida, los parapetos de concreto no tienen señalamientos, algunos están en mal estado y mal acomodados y el balizamiento está desgastado y prácticamente ya no se nota.
Mientras que la carpeta vehicular presenta dos hundimientos donde, claramente, se ve cómo los vehículos se bambolean al pasar por ellos.

Y el área verde tiene hierba alta que por momentos obstaculizan la visibilidad, se observó durante los recorridos.
Las autoridades ministeriales determinaron que el siniestro vial de hace un año se originó porque la pipa de gas era conducida a unos 44 kilómetros por hora cuando el máximo permitido es de 40.
De acuerdo con las conclusiones, el vehículo impactó contra una barrera de concreto, lo que ocasionó una hendidura de cuarenta centímetros en el contenedor del gas, donde comenzó la fuga.
Después, la pipa se volcó y se formó una nube de gas que se expandió en un radio aproximado de 180 metros y, al entrar en contacto con una fuente de ignición, provocó un incendio que se propagó desde el exterior hacia el interior del tanque.
Los lugareños afirman que las pipas que transportan materiales peligrosos siguen circulando por la zona y consideran que no existen condiciones para garantizar que una tragedia como la de hace un año no se repita.
Ese día yo estuve aquí, me tocó lo de la pipa, estaba aquí trabajando (...) se vio la gente cómo pasó toda quemada, el gas y todo, se oyó desde que chocó y luego de oyeron todas las explosiones, todos corrieron para abajo, ya cuando volteamos ya venía saliendo toda la gente quemada".
“De hecho ahí donde cayó la pipa hay como un bache grandote, se ve que nada más le taparon porque quedó el chipote”, expresó Verónica Saldívar, despachadora de transporte.

“Volver a recordar todo lo que pasó aquella vez, muchas cosas, la gente quemada, todos corrían, nosotros corrimos, dejamos abiertos los puestos y todo mundo corría y todavía la abuelita con la niña que llevaba el policía, varias cosas, muy feo (...) no me tocó a mí, pero se vio la tristeza hacia la gente quemada, horrible.
“Yo siento que no han hecho nada, nomás se van tapando unos con otros”, dijo Yolanda Celaya, una comerciante en vía pública.
Ahí acomodaron las piedras, pero no ponen señalamientos, aquí donde están las piedras ahí sigue igual el amontonadero de piedras nada más y más adelante está como el voladero, ahí quién te protege, no hay quién te proteja ahí, accidentes se pueden repetir a cada rato, (siguen pasando transportes de carga peligrosa) todo el tiempo aquí no hay de que a cierta hora o bajó la afluencia de carros, es lo mismo (...) mientras que no pongan unos reductores de velocidad de los que bajan del puente va a ser recurrente”, advirtió Samuel Mireles, un chofer de transporte público.
Los lugareños lamentaron que los gobiernos de México, de la Ciudad de México y del Estado de México hayan hecho obras como el Cablebús o el Trolebús Elevado en la zona, pero no hayan intervenido ese punto del distribuidor vial por donde pasan cientos de vehículos al día, incluidos, los de carga.
“El ambiente se siente pesado, es pesado el ambiente, a pesar de que ya se va a hacer el año, es muy pesado, acá donde fue el accidente se siente una vibra pesada, mucha gente murió.

“Todavía donde fue el accidente todavía se encuentra el bache, creo que ni lo han arreglado, ni ahogado el niño taparon el hoyo, sigue igual (...) pasan las pipas, pasan camiones pesados y cimbra demasiado el lugar (...) (las autoridades) que vengan a darse sus vueltas y que pongan solución exactamente donde fue el accidente, que vengan a arreglar a tapar los baches, hacen demasiadas estructuras, demasiadas obras y lo que tienen que cuidar no lo están cuidando”, lamentó Erandi Pérez, otra checadora.
El Distribuidor Vial La Concordia, ubicado en Iztapalapa, es una zona de conflicto vial porque los vehículos circulan en todas direcciones y convergen vialidades principales de la capital como la Calzada Ignacio Zaragoza, la Calzada Ermita Iztapalapa, la Autopista México Puebla y otras procedentes del Estado de México como la Avenida México y la Generalísimo Morelos.
Durante el 2025, en la zona del distribuidor se registraron 22 siniestros viales diferentes al pipazo, los cuales dejaron un motociclista muerto y otros 10 lesionados.
Además, cinco conductores, cinco pasajeros y un peatón lesionados.
Mientras que durante el primer trimestre de 2026 ya sumaban tres siniestros viales que dejaron un motociclista, un conductor y un pasajero lesionados, de acuerdo con datos contenidos en los reportes trimestrales de hechos de tránsito.
Pipas siguen desafiando las normas
A pesar de que la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) aplica operativos para ordenar la operación en la Ciudad de México, las pipas y camiones con sustancias peligrosas siguen circulando con irregularidades que se traducen en riesgos de siniestros.
En lo que va de 2026, policías de Tránsito habían implementado, al menos, 41 dispositivos de revisión y supervisión de vehículos que transportan materiales peligrosos.
Con el objetivo de verificar el cumplimiento de la normatividad vigente, prevenir riesgos y garantizar la seguridad vial, los operativos se han aplicado en calzada Ignacio Zaragoza, Viaducto Tlalpan, Periférico, avenida de los Constituyentes y en la salida México - Toluca.
La dependencia informó que ha levantado 808 infracciones, tomado 270 placas de circulación como garantías de pago y se han realizado mil 951 revisiones de vehículos que transportan materiales peligrosos.

Sin embargo, los vehículos con sustancias peligrosas siguen circulando de manera irregular en la capital, se observó en recorridos por vialidades principales.
En calzada de Tlalpan los vehículos con materiales peligrosos circulan entre el tráfico y, en ocasiones, en evidente exceso de velocidad.
El Reglamento de Tránsito en el artículo 27, Fracción III, establece que cuando los vehículos con materiales peligrosos o tóxicos circulen en el congestionamiento deberán pedir el abanderamiento de policías.

“En caso de congestionamiento vehicular que interrumpa la circulación, el conductor deberá solicitar a los agentes prioridad para continuar su marcha, mostrándoles la documentación que ampare el riesgo sobre el producto que transporta, con el propósito de salvaguardar la integridad física de las personas y bienes”, señala el ordenamiento vial.
Luego de la tragedia por el pipazo en el Distribuidor Vial La Concordia en Iztapalapa, el 30 de septiembre de 2025, el gobierno de la Ciudad de México anunció 13 medidas para regular el transporte de sustancias peligrosas, pero algunas siguen sin respetarse.