“NY demostró ser extremadamente vulnerable”; así vivió Enrique Nápoles el 11S

El emprendedor mexicano llegó a Chelsea Piers para donar víveres y terminó ayudando a bomberos y policías en los días posteriores al ataque.

Enrique Nápoles, emprendedor mexicano radicado en NY.
La tragedia también cambió su carrera: años después de la crisis de 2008 dejó la música clásica y llegó al sector inmobiliario de lujo.Foto: Instagram enriques.channel.

Lo que comenzó como una jornada habitual de ensayos para el cantante de ópera mexicano Enrique Nápoles, terminó convirtiéndose en la vivencia más sobrecogedora de su vida.

A unas tres millas de distancia de las Torres Gemelas, relata, en un estudio ubicado entre la Calle 44 y la Octava Avenida, Nápoles fue testigo de la incertidumbre y el caos que paralizaron a Manhattan el 11 de septiembre de 2001.

Primero comenzaron a fallar los teléfonos celulares”, relata Nápoles, que en ese entonces tenía tres años de haber llegado a la urbe neoyorquina a través de un programa de entrenamiento profesional para jóvenes artistas.

Alguien comentó que no funcionaba su teléfono celular, pero no lo tomamos en serio, hasta que llegó un mensaje diciendo que una avioneta se había estrellado contra una de las torres”.

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El caos se apodera de Manhattan

Y entonces surgió el horror.

El World Trade Center estaba cerca, pero la visibilidad en la zona donde se encontraba Nápoles era casi nula debido a la dirección de los vientos, que arrastraban densas columnas de humo hacia el norte de la isla.

No obstante, las sirenas de las ambulancias y el colapso del tráfico advirtieron de inmediato que la situación era crítica.

En segundos el tráfico se volvió un caos. La gente quería salir porque, al confirmarse el ataque terrorista, muchos pensaron en sus hijos y corrieron a las escuelas”, explica.

Ante la amenaza de nuevos atentados, las autoridades de la ciudad ordenaron el cierre inmediato de puentes, túneles y líneas del metro, dejando confinadas a miles de personas en la zona de los atentados.

Nápoles recuerda que el acceso vial quedó restringido casi en su totalidad, reservándose avenidas, como la octava, únicamente para el tránsito de vehículos de emergencia.

“No había avisos claros. La televisión informaba el cierre de accesos, pero no había manera de salir. Yo tuve que caminar más de 50 calles para llegar a mi casa pasadas las cuatro de la tarde”.

Ante la falta de información clara por parte del gobierno estadunidense durante las primeras horas y la constante repetición de imágenes en los medios de comunicación, Nápoles decidió no quedarse de brazos cruzados al día siguiente.

El miércoles 12 de septiembre se dirigió al embarcadero de Chelsea Piers, donde la ciudadanía comenzaba a concentrarse para donar víveres, ropa y suministros médicos. Desde ahí, abordó una embarcación hacia el sur de Manhattan para colaborar de manera voluntaria en las inmediaciones del World Trade Center, para ese entonces convertido en polvo y fierros torcidos.

torres gemelas

“Nos bajaron al lado de las torres, en el Instituto Stuyvesant, que fue acondicionado como centro de descanso para bomberos y policías, y como punto de atención médica. Esperaban la llegada de miles de heridos, pero trágicamente nadie llegó”, rememora Nápoles, que permaneció en el sitio prestando apoyo hasta el mediodía del jueves 13, cuando la Guardia Nacional tomó el control absoluto de la zona.

El cambio en la percepción de seguridad

Especialmente, a partir de ese momento, el abrupto cambio de la vida de millones de neoyorkinos se fue transformando de manera espesa. En ese sentido, Nápoles refiere que la tragedia del 11 de septiembre transformó para siempre la percepción de seguridad a nivel global.

Nueva York demostró ser extremadamente vulnerable. A partir de ese día cambió todo en el mundo, la seguridad en aeropuertos, los controles en conciertos y el acceso a los rascacielos”.

Dejó la música por las bienes raíces

Años después de aquel acontecimiento, la vida de Nápoles dio un nuevo giro. Tras la crisis económica global de 2008 —que alteró el curso de la Unión Americana y provocó el cierre de diversas compañías de ópera—, decidió dar un paso al costado de la música de repertorio clásico.

Hoy en día se desempeña con éxito en el sector inmobiliario de alto nivel en Nueva York, trabajando para una firma reconocida en el mercado de bienes raíces de lujo.

*mcam