Pipazo en La Concordia: "Estoy aprendiendo a vivir sin Edgar, mi brazo derecho"

Adriana sigue luchando tras la muerte de su esposo, quien fue alcanzado por la explosión mientras conducía;  él guardaba un secreto: dejó pagada la fiesta de XV años de su hija

Bomberos apagan las llamas que cubrieron a la pipa que estalló en llamas el 10 de septiembre de 2025.
Bomberos apagan las llamas que cubrieron a la pipa que estalló en llamas el 10 de septiembre de 2025.Alejandro Aguilar

Edgar era el compañero de vida de Adriana y los dos formaban un equipo que lo mismo se organizaba para limpiar la casa y cocinar, que para llevar a los niños a la escuela e ir tomando las decisiones de ¿qué era lo mejor para sus hijos? La niña de 14 años y el niño de 12. También estaban al pendiente de su hijo mayor, de 25 años, que ya era independiente.

Así transcurría la vida familiar hasta aquél 10 de septiembre de 2025, cuando Edgar Santiago Álvarez, de 51 años, se subió al taxi que conducía y llevó a su hija a la prepa. Ella llevaba pocos días de haber entrado a primero, en el turno vespertino.

Dejó a su hija a la entrada de la escuela y se despidió de ella. Luego manejó de regreso e iba transitando por el puente de La Concordia, cuando de pronto, unos metros más adelante, explotó una pipa de gas.

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Videos del momento exacto en que explota pipa en Puente la Concordia, CDMX

En ese momento Adriana estaba dando clases en la  primaria donde es maestra de quinto, cerca de La Concordia. “A las dos y 20 de la tarde la asistente del plantel me dice ‘maestra van a empezar a llegar los papás por los niños porque parece que explotó una gasolinera’ (...) estábamos ensayando lo del festival del 15 de septiembre y de hecho nos metieron a los salones, cuando se escucharon los truenos”. 

Yo no había visto nada, pero de repente salgo al patio, volteo la mirada hacia el Oriente y veo la columna de humo. Me fijé en la hora y pensé ‘es la hora en que él regresa de dejar a mi hija’”.

Adriana le llamó muchas veces, pero su esposo no contestaba y de pronto le entró una llamada. “Era el número de Edgar, pero el que hablaba no era él, era un policía y me decía que había habido un accidente, que ahí estaba —Edgar— y yo le decía ‘no te entiendo lo que me dices ¿Quién eres tú?’ Y es que…creo que sí lo entendía, pero no lo asimilaba”, contó a Excélsior.

Ella le pidió al policía que la comunicara con su esposo: “Edgar me grita ‘Adri mi amor, estoy de la chingada. Yo venía junto a la pipa’ Esas fueron sus palabras”. 

Adriana se fue corriendo al lugar del accidente, cuando llegó ya se habían llevado a Edgar en ambulancia, fue hasta un par de horas después que le llamó un médico del Hospital Regional General Ignacio Zaragoza del ISSSTE, para decirle que su esposo estaba allí. Todavía llegó consciente, y le dijo el número de su esposa.

Cientos de personas que se movilizaban en los alrededores salieron corriendo al escuchar el estallido.
Cientos de personas que se movilizaban en los alrededores salieron corriendo al escuchar el estallido.Especial

Al llegar al hospital a Adriana le explicaron que su esposo tenía quemaduras en la mayor parte de su cuerpo. “Creo que realmente yo no lo asimilaba, me sentía como flotando en el aire”. 

El impacto de lo que estaba ocurriendo era tan grande que Adriana de pronto no entendía nada. Estaba en shock.

Firmó consentimientos para que le practicaran procedimientos médicos a Edgar; “yo me aferraba a ese 5%, 10% de —posibilidades— de vida que me daban: lo metieron a cirugía, le hacían lavados de piel para que cicatrizara, le ponían geles (...) yo pensaba sí, él va a salir, él va a salir”. 

En el hospital estaban Adriana, los padres de Edgar y varios familiares. “El 15 de septiembre me dijeron ‘vete a dormir’, y yo decía, ‘no aquí me quedo’”, pero la convencieron de que se fuera a su casa, aunque no pudo conciliar el sueño.

Una de las personas que resultaron quemadas.
Una de las personas que resultaron quemadas.Especial

Le llamaron a las 3 de la mañana para decirle que su esposo estaba grave. Al llegar al hospital la llevaron a trabajo social donde estuvo hablando con una psicóloga. Adriana le dijo que no quería estar allí, quería su vida como era antes: con sus hijos, su esposo, su trabajo. Se soltó a llorar y su hermano la abrazó. Su esposo estaba muy grave.

Pasé a verlo a su habitación, le di las gracias, le dije que tuviera un buen retorno, que yo me iba a hacer cargo de los niños, que no se preocupara, que iba a hacer lo que mejor podía (...) también le dije que iba a estar al pendiente de sus papás, porque él era el brazo derecho de sus papás”.

Aprender a vivir sin Edgar ha sido una de las mayores proezas en la vida de Adriana y sus hijos. Durante meses estuvo deprimida. “Me quitaron a mi brazo derecho, con el que hacía equipo para todo… después de que murió me quería ir lejos, a vivir a otro lado, llevarme a mis hijos, alejarme de todo”, recordó.

La terapia psicológica y el apoyo de su familia han sido los pilares que les han permitido salir adelante.

Un día que estaba buscando un documento, se encontró entre los papeles de Edgar un comprobante de pago y así se enteró que su esposo estaba pagando en secreto la fiesta de 15 años de su hija. Era una sorpresa.

La fiesta se llevó a cabo a finales de noviembre de 2025. La joven quinceañera bajó la escalinata vestida como la cantante japonesa Hatsune Miku, acompañada de sus dos hermanos y recordando a su papá.