Ir a la estética en Ucrania, un oasis de autocuidado en medio de la guerra

La población ucraniana se aferra a sus actividades cotidianas, pese a vivir bajo el asedio ruso; a 20 kilómetros del frente, un corte de cabello, un delineado permanente y una dosis de bótox son un bálsamo para las mujeres

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Fotos: AFP/ Reuters

A más de tres años bajo el asedio ruso, los ucranianos se esfuerzan por mantener su vida cotidiana. De hecho, actividades como ir a la estética se han convertido en un oasis en medio de la guerra.

Aunque las bombas rusas caigan sobre su ciudad, en el este de Ucrania, nada impedirá a Olena Sologub cuidar su aspecto.

Las tropas rusas se encuentran a menos de 20 kilómetros de su ciudad natal, Kramatorsk, blanco habitual de drones y misiles que han destruido edificios y causado numerosos muertos y heridos.

Esta región se ubica en el Donetsk, en el este del país, la cual Vladimir Putin se anexó en 2022.

Incluso, la semana pasada, representantes de ambas partes dialogaron en Estambul, sin lograr un acuerdo de alto al fuego.

Mientras que para Olena y otros ucranianos cercanos al frente, la belleza ofrece una vía de escape que impide que la guerra consuma sus vidas.

Estamos en un punto en el que puede que no llegue el mañana. Déjenme ser bella, aunque me encuentren bajo los escombros”, declaró la mujer, de 50 años, quien se dedica a operar una grúa.

Cuando Rusia invadió Ucrania en febrero de 2022, para Olena fue como una “patada en los dientes”. Pero eso no la disuadió de empezar a inyectarse bótox para las arrugas y a delinearse permanentemente los ojos para resaltarlos.

Su esteticista, Ganna Zemliak, afirmó que tiene tantos clientes ahora como antes del conflicto, algunos de los cuales sienten que la guerra les hizo envejecer más rápido.

Al inicio de la invasión, todo el mundo estaba estresado, claro, y nadie tenía tiempo para mimarse. Pero luego, poco a poco, la gente se dio cuenta de que la vida sigue y que sentarse a esperar que todo acabe no tiene sentido”, indicó la esteticista.

Hay que seguir viviendo de alguna manera”, dijo.

Katerina Seledtsova, una empresaria, es una visitante habitual del salón de belleza.

La mujer de 33 años va a la peluquería una vez al mes, se hace manicura, pedicura y acude al esteticista cada tres semanas.

En resumen, muy caro. Todo es muy caro”, bromeó.

En algunas clínicas, las inyecciones de bótox cuestan 50 dólares (960 pesos al tipo de cambio de ayer), un precio considerable en una región cuya economía está devastada por la guerra.

Pero eso no le impide tener una certeza: “Tengo derecho a hacerlo. Es mi cuerpo, mi elección”.

Esto destacó al inicio de la invasión, cuando muchas mujeres huyeron de Kramatorsk y los soldados inundaron la zona para defenderla.

Quizás sea solo una coincidencia, pero desde que comenzó la guerra he empezado a prestarme más atención y a dedicarme más tiempo”, afirmó.

Katerina administra una cafetería, una hamburguesería y un estudio fotográfico, al que a menudo acuden mujeres solo para sentirse guapas. Arreglarse y hacerse fotos es como una “psicoterapia”, aseguró.

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OLVIDARSE DE TODO

En Bigudi, una pequeña peluquería de la ciudad de Druzhkivka, también en el este ucraniano, Yevgenia Gotavtsova se mostró de acuerdo.

Oficialmente, su trabajo consiste en cortar y teñir el pelo de sus clientas, pero en realidad está allí para ayudarlas a relajarse, afirmó, comentando entre risas que algunas solo vienen a cortarse un centímetro.

Vienen aquí y se olvidan de todo”, explicó la peluquera, orgullosa de tener todo el mes reservado.

La región se encuentra en el centro de los combates desde 2014, cuando separatistas respaldados por Moscú lanzaron una ofensiva contra las fuerzas ucranianas.

Pese a que trabaja con la mitad de su personal, la peluquería va bien, aseguró.

Sin embargo, la guerra complicó la logística debido a que algunos proveedores de toda la vida abandonaron la región o incluso el país, mientras que otros aumentaron sus precios, obligando a la peluquería a hacer lo mismo.

Yevgenia declaró que no tiene motivos para avergonzarse de sus precios, le ofende que la competencia cobra más de 6 dólares por un simple corte de flequillo cuando el precio justo, consideró, es de 1.50 dólares.

Ella tiene claro algo: “el rubio nunca pasa de moda”.

INICIA INTERCAMBIO DE PRESOS

Ucrania y Rusia comenzaron ayer un importante intercambio de prisioneros. Ambos bandos recibieron a 390 personas en la primera fase de este acuerdo, alcanzado la semana pasada durante las conversaciones directas en Estambul y que prevé el intercambio de mil prisioneros de cada lado. Tras el canje de prisioneros, Rusia transmitirá a Ucrania un documento en el que expondrá sus condiciones para poner fin a su ofensiva lanzada en 2022, indicó el canciller ruso, Sergéi Lavrov.                                       

— AFP

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