Arévalo, la izquierda por verse en Guatemala
Activo en tiktok y apoyado por generaciones jóvenes, el próximo mandatario del país centroamericano tiene amplia trayectoria diplomática y ahora busca honrar el legado de su padre.

Sus abuelos, campesino y maestra; su madre también docente y su padre, Juan José Arévalo, es considerado el primer presidente electo de forma democrática en Guatemala, pues en su mandato (1945 - 1951), impulsó reformas a favor del campesinado de su país; al menos soportó treinta intentos de golpes de Estado. Fue embajador itinerante durante el gobierno de su sucesor, Juan Jacobo Árbenz, y, en 1958, se exilió en Uruguay porque la derecha militar guatemalteca volvió al poder.
Ahí, en Uruguay, en el exilio, nació él, Bernardo Arévalo de León, el presidente electo de Guatemala que en las pasadas elecciones vino de atrás con el Movimiento Semilla, fundado en 2017, y dio la sorpresa al obtener el 58 por ciento de los votos contra Sandra Torres, una exprimera dama que significaba la continuidad del conservadurismo.
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De niño vivió aquí y allá, en Ciudad de México, Santiago de Chile, Caracas, acompañando el agitado devenir de su padre. Creció politizado, estudió sociología en Israel, tiene un doctorado en Filosofía y Antropología Social, fue profesor de la Universidad de San Carlos (Guatemala); construyó una carrera diplomática siendo embajador en España e Israel, y viceministro de Relaciones Exteriores. Desde 1999 comparte la vida con su tercera esposa, la médico cirujana Lucrecia Eugenia Peinado Villanueva, a quien conoció mientras trabajaban algunos proyectos para las Naciones Unidas; tienen tres hijos cada uno de sus anteriores matrimonios.
A sus 64 años, en TikTok se ganó el mote del tío Bernie: difundía mensajes sobre su plataforma política, pero aderezó su campaña hablando sobre los platillos que descubrió al recorrer Guatemala, como el tasajo cobanero, e incluso hay videos donde simplemente acaricia a un gato atigrado al ritmo del Mambo N. 5, versión Lou Bega. También se pueden ver grabaciones de Arévalo llamando por teléfono a ciudadanos guatemaltecos que donaron algunos quetzales a su campaña: la gente de pronto respondía hasta entre lágrimas.
En entrevista con Excélsior, el embajador de México en Guatemala, Romeo Ruiz Armento, explica que las nuevas generaciones fueron cruciales para el triunfo de Arévalo. “Es importante destacar que jóvenes, inclusive de familias con buena situación económica, confiaron en Arévalo dándole su voto, en algunos casos en contra de sus padres que tienen ideas más conservadoras; sin embargo, es un sector informado, consciente, que lo estará vigilando y, si no cumple sus propuestas de campaña, estará ahí para reclamarlo”.
Además, el diplomático mexicano explica que la historia de Juan José Arévalo como expresidente de Guatemala fue determinante para el triunfo del Movimiento Semilla. “En estos momentos, como siempre que hay un cambio de viraje, Guatemala vive un ambiente de esperanza, el apellido Arévalo tuvo mucho peso también en las elecciones, eso posicionó bastante al presidente electo como personaje. Las propuestas progresistas, identificadas de izquierda, también generaron en la población mucha expectativa”.
¿Progresista, de izquierda, pseudoizquierda?, ha sido una pregunta sobre el próximo presidente que pide respeto a la comunidad LGBTQ+, pero que no apoyaría el matrimonio homosexual, tampoco la legalización del aborto y cuya bandera principal ha sido el combate a la corrupción.
Y es que incluso el gobierno de los Estados Unidos ha celebrado la llegada de Arévalo al poder, lo que podría levantar suspicacias al ser un personaje con posturas progresistas. Juan Daniel Garay Saldaña, internacionalista y catedrático de la UNAM, explica al respecto que “la corrupción en Guatemala ya era rampante, quizás por eso, desde Washington, ven bien a un personaje que no es un político de izquierda radical, pero que su gestión puede ser positiva desde el punto de vista migratorio; lo malo sería que, en efecto, se tratase de una pseudoizquierda impulsada desde Estados Unidos y no fuera un proyecto real de apoyo a la sociedad, lo que sería muy triste porque cuenta con un muy amplio bono democrático”.
“Existe un hartazgo a los partidos conservadores, al pueblo guatemalteco lo cansó la corrupción, la represión social y el no tomar en cuenta al mundo indígena. Deberá hacer alianzas con sectores como el campesino o el indígena, lo que le ayudará porque no tiene un congreso que le apoye del todo”, añade el profesor de la FES Aragón en charla con este diario.
Sobre las condiciones de la relación México-Guatemala con la llegada de Arévalo de León al poder, el embajador Ruiz Armento asegura que, de seguir Morena en la presidencia, las oportunidades para el país centroamericano serán muy buenas. “Guatemala tendría un gobierno mexicano que le abre las puertas y que, desde ahora, le está dando canales para generar buenas relaciones. Alejandro Giammattei es la antípoda del presidente López Obrador, creería que incluso más que en su momento Bolsonaro, entonces era difícil el intercambio de ideas. Arévalo tiene todo para vincularse con México”.
Tanto Ruiz Armento como Garay Saldaña coinciden en que es difícil vislumbrar cómo será el gobierno de Bernardo Arévalo, pues pese a su agenda progresista, ambos señalan que su pasado es meramente diplomático, por lo que el embajador mexicano sentencia: “El ejercicio y los resultados de su gobierno ya los veremos cuando comience su gestión”.
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*mcam