La polémica decisión del príncipe William y Kate Middleton que prohíbe pasear perros a sus vecinos

 Los Príncipes de Gales han despertado indignación en la comunidad local de Windsor.

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Restricción en Windsor pone en jaque a vecinos del príncipe William y Kate Middleton

Desde el pasado domingo entró en vigor una nueva restricción de acceso público que prohíbe pasear perros en torno a la residencia de los Príncipes de Gales en Windsor. La medida, dictada el 4 de septiembre y presentada al Parlamento el día 8, establece un perímetro de 3,7 kilómetros y una superficie de 61 hectáreas, donde cualquier intruso podrá ser arrestado por las fuerzas de seguridad.

La decisión se enmarca en un plan de refuerzo de la seguridad de Kate Middleton y el príncipe William, aprobado por el Ministerio del Interior, la Policía del Valle del Támesis y la Casa Real, bajo la Ley de Delincuencia Organizada Grave y Policía de 2005, que protege las tierras de la Corona.

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Vallas, cámaras y nuevas restricciones

Como parte de la implementación, en los últimos días se han levantado vallas empinadas de madera alrededor de parte del parque que rodea la residencia de Kate Middleton y el príncipe William, junto con carteles de advertencia que prohíben el paso. Además, se plantaron árboles adicionales para ocultar la vista de la residencia, se instalaron cámaras de CCTV especializadas y se tendió nuevo cableado de seguridad.

Enojo entre los vecinos de Kate Middleton y el príncipe William

Si bien los vecinos reconocen la importancia de garantizar la seguridad de la familia real, muchos expresaron su molestia por la falta de aviso previo y por el impacto directo en su vida cotidiana.

Muchos de nosotros llevamos 20 años paseando aquí a nuestros perros, pagamos cada año para el mantenimiento del parque, pero ya no vamos a poder usar parte de él, lamentó una vecina entrevistada por The Sun.

La prohibición afecta especialmente a los dueños de mascotas, quienes solían considerar el área como un espacio habitual de recreo.

Seguridad vs. convivencia

La polémica refleja el difícil equilibrio entre la necesidad de reforzar la seguridad de los miembros de la realeza y el derecho de los vecinos a disfrutar de los espacios públicos que, hasta ahora, habían sido de libre acceso.

Aunque el Ministerio del Interior ha defendido la medida como necesaria para proteger a Kate Middleton y el príncipe William, el enojo persiste en Windsor, donde la comunidad local ve recortado un privilegio que había formado parte de su vida diaria por décadas.

AAAT*