Kaijiu No. 8, el monstruo que llevamos dentro
El anime es uno de los contendientes a llevarse el honor como el mejor show del año en los próximos Crunchyroll Awards

El actor de doblaje Omar Sánchez encuentra en el doblaje de su personaje Kafka Hibino inspiración y espera todo seguidor del anime Kaijiu No. 8 pueda sentir lo mismo.
El de combate, los conflictos emocionales y la fantasía siempre presente en el anime Kaiju No. 8 busca llevarlo más allá con su protagonista, Kafka Hibino, que no es un adolescente en formación, sino un hombre que lidia con el paso del tiempo, la rutina, el hastío y el peso de un sueño que parece haberse esfumado, pertenecer a las fuerzas de defensa de su ciudad todo en un universo plagado de criaturas monstruosas, donde el conflicto más profundo no ocurre afuera, sino dentro de Kafka, característica que inspiró a su actor de doblaje el mexicano Omar Sánchez.
Kafka ya había desistido de sus sueños, pero aún así lo sigue intentando. Eso lo hace distinto a muchos protagonistas: no está en la flor de la juventud ni cree que todo es posible. Él ya fracasó, ya se rindió, y aun así se levanta todos los días para intentar algo que parece inalcanzable. Eso es lo que me movió cuando lo interpreté, porque se parece mucho a lo que sentimos muchos adultos que todavía no renunciamos del todo a quienes queríamos ser, a mí por ejemplo me costó años encontrar un protagónico, y me llega con él alguien que como yo no ha renunciado y seguro que como Kafka y yo habemos muchos”, dice Omar.
La serie, basada en el manga de Naoya Matsumoto, ha encontrado en Latinoamérica un público amplio que reconoce algo más que impresionante en los combates y la acción. Hay una tensión silenciosa en Kafka que conecta con quienes viven atrapados entre las exigencias de la adultez y el deseo de no haber renunciado del todo a una parte esencial de sí mismos.
En el fondo, no sabe si lo va a lograr, pero lo sigue intentando, porque hay algo dentro de él que no se ha apagado. Kafka no es alguien que cree en sí mismo, al contrario, está lleno de dudas, pero eso es lo que lo hace real. Su lucha no es con el enemigo, sino con sus propias inseguridades, con la vergüenza de sentirse inútil, con la frustración de ver cómo el tiempo pasa y uno no avanza. Es esa honestidad lo que creo que conecta con tantas personas”, sostiene Omar.
Kafka se convierte en un kaiju, criatura que representa una amenaza de estado y, lejos de dominar por completo ese poder, lo contiene, lo oculta, lo teme. La serie no romantiza la transformación, sino que la utiliza como metáfora: la monstruosidad como una parte del toda persona, una que puede aislar, que avergüenza, pero también hace único a cualquier persona y lo lleva hacia adelante, como le sucedió al propio Omar.
A veces tenemos problemas que no queremos que los demás se enteren, pero muchas veces esos problemas, si los abrazamos, pueden convertirse en nuestras fortalezas. Yo tengo un poco de déficit de atención, y eso durante mucho tiempo lo viví con mucha ansiedad. Sentía que no encajaba, que no podía sostener ciertas cosas. Pero cuando entro a una cabina de doblaje me transformo: entro en hiperfoco, conecto con lo que hago de una forma muy intensa. Kafka también tiene eso: no niega lo que es, aprende a vivir con ello. Y eso para mí fue un espejo muy potente”, reflexiona el actor.
El reto actoral también pasa por comprender esas capas internas. En el caso de Kafka, no hay espacio para el heroísmo plano; hay emociones contradictorias, una tristeza que convive con el impulso de seguir. Para Omar, ese tipo de personajes son los que definen la madurez profesional.
Me sentía preparado para hacerlo porque ya venía yo de la comedia, el melodrama, la tragedia ya podía abordar un personaje con toda esta gama de emociones. Pero lo que más me ayudó no fue lo técnico, sino mi propia vida. Yo también me he sentido frustrado, fuera de lugar, invisible. Y al encontrar un personaje que no niega eso, sino que lo muestra con dignidad, sentí que tenía algo verdadero entre manos. Kafka no es espectacular, es humano. Y por eso impacta tanto”.
La película Kaiju No. 8: Misión de Reconocimiento funciona como un puente hacia la segunda temporada.
Más que un resumen, se convierte en un compendio emocional que permite al espectador reencontrarse con lo esencial del personaje. Además, incluye una historia inédita centrada en el Capitán Hoshina, uno de los favoritos de los fans.
Es una recopilación que te mete en contexto si no has visto la serie, o te la recuerda si ya la viste. Pero no es sólo eso: hay escenas que, vistas otra vez, adquieren otro peso cuando conoces mejor a Kafka.
Y además incluye una ova sobre Hoshina, que ha ganado la encuesta de popularidad en Japón. Es un personaje que también refleja esta idea de que ser fuerte no es lo mismo que ser invencible, y eso enriquece mucho el mundo de la serie”, detalla Omar.
El impacto de la serie en Latinoamérica ha ido de la mano con la fuerza del doblaje. En ese terreno, Omar ha vivido por primera vez el reconocimiento directo del público: convenciones, redes sociales, transmisiones en vivo y fanarts. Y con ello, también ha tenido que enfrentar dudas internas que lo han acompañado durante años.
En algún momento me he sentido con este síndrome del impostor. Me preguntaba si realmente tenía el talento, si merecía estar ahí, si estaba a la altura. Pero después de 13 años de carrera, de castings fallidos, de personajes pequeños, de levantarme todos los días para dar lo mejor de mí en una sala de doblaje, he aprendido a reconocer que no llegué por suerte, sino por constancia. El haber luchado diario por conseguir esto, me hace darme cuenta de que estoy en el lugar en el que tengo que estar, y en el que siempre he querido estar”, concluye.
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