'Dulce muerte': El documental que transforma el miedo a morir en reflexión
La directora Analeine Cal y Mayor rompe el tabú de la muerte con un documental lleno de humor y ternura.

Hablar de la muerte no es sencillo, incluso en México, un país que la celebra cada año entre flores, papel picado y calaveras. Detrás de esa tradición, sin embargo, persiste un silencio incómodo.
Pocas veces se reflexiona sobre cómo queremos morir o cómo acompañar a quienes están en ese proceso. La directora Analeine Cal y Mayor busca romper ese tabú con 'Dulce muerte', un documental filmado durante casi una década que combina humor, ternura y confrontación para abrir una conversación pendiente: la del “bien morir”.
'Dulce muerte': Una historia real narrada con humor
Reconocida por su trabajo en comedia y ficción, Cal y Mayor decidió adentrarse en un terreno poco explorado: la eutanasia. La idea surgió cuando conoció al médico australiano Philip Nitschke, quien dedicó su carrera a ayudar a personas mayores a morir con dignidad.
“Lo que yo había dirigido antes casi todo era comedia, pero de ficción”, cuenta la cineasta. “Cuando llegó a mí el tema del doctor y de personas mayores que llegaban a morir a Tijuana, me llamó mucho la atención. Ya existía un documental sobre él, pero le propuse retratarlo desde otro ángulo: con humor”.
La directora explica que esa decisión fue esencial para acercar el tema al público. “Un tema tan difícil también se puede hablar con humor. A veces el humor llega más fácil a la gente que una historia completamente seria sobre la eutanasia y el bien morir”, comenta.
Lo que comenzó como una curiosidad se transformó en el punto de partida de una historia insólita: el doctor, a quien habían retirado su licencia médica, decidió intentar una carrera como comediante de stand-up.
“Me dijo: ‘Me quitaron mi licencia y quiero ser comediante’. Yo le respondí: ‘No sé cómo lo voy a hacer, pero voy a grabar tu debut’”, recuerda la realizadora.
"Vendió su cámara, compró un boleto y viajó a Londres y Escocia para documentar el inicio de esa nueva etapa. “Ahí lo conocí por primera vez”, agrega.
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La muerte como tabú en México
Aunque el documental aborda la eutanasia y la muerte, Cal y Mayor aclara que su enfoque no es trágico, sino reflexivo.
“Aunque seamos mexicanos y pongamos altar todos los años, sigue siendo un tema tabú. Yo quiero invitar al público a que lo hable, pero desde el diálogo, no desde el debate. Hablar de la muerte con la familia, desde un lugar íntimo y humano”, explica.
Para la directora, la conversación sobre la muerte debe darse antes de que llegue la enfermedad.
“La mayoría de las personas se enfrentan a la muerte cuando un familiar se enferma o está sufriendo, pero no lo hacen desde un tiempo donde todos estamos saludables. Este documental busca que pensemos en eso ahora, no después”, señala.
La cinta está dirigida a un público adulto, pero no solo a quienes atraviesan un proceso terminal, sino a cualquiera que tema al final. “Creo que es importante que la gente empiece a hablar de algo que todos vamos a vivir. Todos compartimos lo mismo: nos vamos a morir”, subraya.
Momentos de tensión y de ternura
El rodaje, que duró casi diez años, llevó a la directora a acompañar historias profundamente humanas. Una de ellas fue la de Katy, una mujer inglesa de 80 años que decidió viajar a Tijuana para conseguir el líquido letal recomendado por el doctor Nitschke.
“Yo no la ayudé en nada. Katy es muy valiente, muy decidida. Voló a Tijuana, yo la seguí y viví con ella momentos de mucha tensión”, relata la cineasta.
Durante la filmación, la protagonista le reveló un recuerdo que marcó el rumbo del documental. “Ahí mismo me contó lo que vivió con su madre y por qué no quería repetirlo. Es una de las partes más fuertes de la película”, comenta.
El vínculo entre directora y protagonistas fue tan profundo que, con el tiempo, se transformó en amistad. “Ya somos amigos todos. Katy es como mi abuelita. El año pasado cumplió 90 años, fui a verla, y para mí fue muy importante visitarla”, dice Cal y Mayor.
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Una década de trabajo y aprendizaje
El proyecto tardó casi una década en completarse, en parte porque fue autofinanciado. “Vendí equipo, juntaba dinero y cuando podía, volvía para filmar. Ellos estaban lejos, así que cada viaje significaba un esfuerzo enorme”, explica.
El largo proceso también le dejó aprendizajes personales y profesionales. “Después de tantos años me he convertido en una experta en el tema. Katy me enseñó mucho con su vitalidad. He aprendido a hablar de la muerte sin miedo, a verla como parte de la vida”, afirma.
Aunque la película fue reconocida con el premio a Mejor Película en el Festival de Cine de Creta, la directora considera que el verdadero logro es el impacto humano.
“Si después de verla alguien me dice: ‘Hablé con mi familia sobre esto’ o ‘ya firmé mi voluntad anticipada’, para mí ya valió la pena todo”, asegura.

Una invitación a vivir bien
El documental no estuvo exento de obstáculos. Tras la pandemia, algunos festivales internacionales lo rechazaron por abordar un tema considerado “demasiado oscuro”.
“Me dijeron que después del Covid muchos buscaban historias más luminosas, más de vida”, relata la directora. “Pero creo que esta película habla precisamente de eso: de vivir bien. De cómo quieres pasar tus últimos días, de cómo quieres vivir, no solo morir”.
A pesar del rechazo inicial, la cinta fue recibida con entusiasmo en el extranjero. “Fuimos a un festival en Creta, donde ganó Mejor Película. Fue un sueño ver en la pantalla grande a los tres protagonistas juntos: el doctor Philip, su esposa y Katy”, recuerda emocionada.
Lejos de ser un relato depresivo, la película está impregnada de ternura, humor y optimismo. “Es una película del amor a la vida. No sales con un sentimiento triste, sino con la necesidad de pensar en tu propia vida y en tus decisiones”, expresa Cal y Mayor.
El documental de Analeine Cal y Mayor invita a mirar de frente lo que la mayoría evita. A través de una narrativa que equilibra el humor con la profundidad, logra lo que pocos filmes consiguen: transformar el miedo a la muerte en un ejercicio de humanidad y reflexión sobre el valor de la vida.
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