Expone terror en prisión iraní con la película Roya
La documentalista Mahnaz Mohammadi comentó que rebajó la narrativa de su filme para ser tolerable para el espectador

La documentalista y activista iraní por los derechos de las mujeres, Mahnaz Mohammadi, afirmó que tuvo que recurrir a la ficción para poder confrontar y compartir sus propias experiencias de tortura en la infame prisión de Evin, en Teherán.
Su película Roya, que se estrenará en el Festival de Cine de Berlín mañana, narra la historia de una profesora ficticia detenida en Evin; sin embargo, es también un filme profundamente personal para Mohammadi, quien ha sido arrestada en múltiples ocasiones en Irán bajo cargos de propaganda y de poner en peligro la seguridad nacional.
Si hubiera querido contar mi historia personal, no sería proyectable. Censuré mucho para que la película fuera un poco más tolerable de ver”, expresó en entrevista.
No podía recurrir a una narrativa totalmente clásica. Tuve que encontrar un lenguaje para que este filme contara la historia, porque quería dar a la audiencia la oportunidad de experimentarla”, añadió.
Mohammadi no ha tenido permiso para filmar en Irán desde su primer largometraje de ficción, Hijo-Madre (2019), por lo que rodó Roya de forma clandestina.
La cinta comienza con una perspectiva en primera persona sobre lo que significa estar recluida en ese lugar: las luces parpadeantes, los gritos de otros prisioneros, las tácticas de los interrogadores y la celda estrecha, antes de centrarse en la mujer que da nombre al filme, interpretada por Melisa Sozen.
Como si de un sueño se tratara, Roya se desplaza a través de sus vivencias pasadas y presentes, las cuales adquieren una cualidad distorsionada e inquietante mientras aparecen como recuerdos fuera de lugar y tiempo.
Evin, donde se encuentran recluidos numerosos presos políticos, intelectuales y ciudadanos con doble nacionalidad, ha sido durante mucho tiempo un símbolo de la intolerancia de la República Islámica hacia la disidencia; organizaciones de derechos humanos han condenado lo que califican como un uso sistemático de la tortura.
Doloroso volver a hacer cine tras experiencia en prisión
Mohammadi comentó que fue difícil volver a hacer cine tras sus experiencias en prisión, pero que se obligó a hacerlo para dar voz a “los silenciados”.
En realidad, estar frente a la cámara es una de las cosas más dolorosas para mí porque, cuando te torturan, te sientan frente a una cámara”, explicó.
La cineasta prefirió no dar detalles sobre su propio encarcelamiento, en parte porque Roya no pretende ser un testimonio personal, sino que refleja una “experiencia compartida” mucho más amplia.
Su película se proyecta en un momento en que Irán vuelve a estar en el centro de la atención internacional, después de que las autoridades clericales reprimieran las protestas nacionales en la embestida más sangrienta desde la Revolución Islámica de 1979.
Mohammadi señaló que la reciente campaña de arrestos masivos e intimidación demuestra lo inhabitable que se han vuelto las condiciones en Irán. Pese a la incertidumbre que atraviesa su país, la directora espera regresar tras concluir su actual proyecto.
Mi hogar es Irán, pero ahora... no tengo hogar. Soy una especie de nómada que sólo viaja hasta terminar mi trabajo”, concluyó.
Con información de Reuters.
*mcam
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