'Handia' se impone en los Goya a media gala con ocho premios
La película, rodada en euskera, ha obtenido el Goya al Mejor Vestuario, Montaje, Dirección de Producción, Dirección Artística, Fotografía, Maquillaje y Peluquería, Efectos Especiales y Actor Revelación para Eneko Sagardoy

MADRID.
Handia, la fábula de Jon Garaño y Aitor Arregui sobre el Gigante de Altzo, se va imponiendo a mitad de gala en la 32 edición de los Goya con un total de ocho premios.
La película, rodada en euskera, ha obtenido el Goya al Mejor Vestuario, Montaje, Dirección de Producción, Dirección Artística, Fotografía, Maquillaje y Peluquería, Efectos Especiales y Actor Revelación para Eneko Sagardoy.
Handia, una historia sobre la dificultad de aceptar al diferente, ambientada en el siglo XIX, partía como favorita, con 13 nominaciones, en esta edición, la más plurilingüe y feminista de las celebradas hasta ahora por la Academia de Cine.
Sagardoy da vida en el filme a Joaquín Miguel Eleizegi, conocido como el Gigante de Altzo, que con 2,42 metros de altura recorrió Europa convertido en una atracción de feria. El actor ha dedicado su premio "a los que no se sienten entendidos, a los incomprendidos y los cuerpos raros".
Carla Simón ha subido al escenario con el abanico rojo reivindicativo del movimiento #MásMujeres, que reclama una mayor presencia femenina en el cine, para recoger el Goya a la mejor dirección novel por Verano 1993.
Simón, que cuenta en su opera prima un relato autobiográfico sobre el primer verano que pasó sin sus padres, fallecidos a causa del sida, ha recordado a todas las personas que pasaron por una situación como la suya, y a quienes hoy viven con el virus.
Es absurdo que el sida siga estigmatizado, no pasa nada por vivir con el VIH", ha dicho.
Joaquín Reyes y Ernesto Sevilla están conduciendo la gala con un ritmo a veces flojo, pero con su característico humor de toques surrealistas, que ha incluido una fugaz aparición de J.A. Bayona con la pamela roja de su madre o a la actriz británica Emily Mortimer hablando en euskera.
A pesar de que en esta edición de los Goya sólo un escaso 27 % de los nominados son mujeres, el feminismo está teniendo un especial protagonismo en la gala, al menos en lo simbólico.
La Asociación de Mujeres Cineastas (CIMA) ha promovido la campaña #MásMujeres, en la que se han repartido más de mil abanicos reivindicativos que han salpicado de rojo el auditorio del Hotel Marriot Auditorium de Madrid.
Marisa Paredes ha recogido el Goya de Honor y ha recordado su paso por galas anteriores, como la del No a la guerra de 2003, que según ha dicho, "volvería a repetir".
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